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Susana
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« : Domingo 01 de Junio de 2008, 00:19 » |
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Huelva informacion
La recesión económica se está cebando especialmente con dos colectivos muy vulnerables: los inmigrantes y las mujeres. En el caso del primeros de ellos, es reseñable que constituya casi la mitad de las 7.349 personas atendidas por Cáritas Diocesana durante el pasado año, el 47%, frente a un 53% de personas que pidió ayuda y poseía la nacionalidad española.
Así lo indicó ayer el director de la ONG en Huelva, Juan Martínez, durante la presentación de la Memoria de Cáritas del año 2007, explicando que “no os podéis hacer una idea de cómo una persona joven que viene de África se deteriora espectacularmente en una plazo de dos o tres años porque tiene que malvivir en una chabola en las zonas agrícolas de la provincia y no tiene acceso a un empleo digno porque está indocumentado”.
Además, Cáritas refleja que durante el pasado ejercicio registró una mayor asistencia “a cada vez más mujeres y cada vez más jóvenes”, un fenómeno que ha venido a denominarse “feminización de la pobreza”. Ellas constituyen el 49% de las personas que piden ayuda a la organización en Huelva porque se encuentran en una situación de pobreza insostenible, agravada ahora con la crisis y con visos de seguir empeorando. “Hay que tener en cuenta que cuando unos nos apretamos el cinturón, otros se rompen”, destacó Juan Martínez durante su intervención.
El proyecto de intermediación de Cáritas, que la convierte en el interlocutor de los demandantes de empleo y de las empresas colaboradoras, ha servido de termómetro para detectar que ha crecido de forma espectacular el número de personas que busca trabajo en el sector de las empleadas del hogar, algo “muy relacionado con la crisis en la construcción, puesto que las empresas de limpieza han dejado de recibir contratos de las obras”.
Por ello, la organización está adaptando su estructura y la formación de sus voluntarios y agentes a la nueva conformación de la pobreza y la exclusión. Martínez recalcó la importancia del trabajo en red con otras organizaciones y administraciones, que se erige como un “signo de esperanza”, así como la colaboración de sus 2.500 socios y donantes, “un soporte fundamental para Cáritas”.
El 95% del personal que trabaja en Cáritas es voluntario (871 en la provincia, frente a los 48 técnicos contratados). De ellos, el 76% está conformado por mujeres. De la Memoria 2007 se desprende también el hecho de que “la mayor parte del voluntariado de Cáritas (93%) se sitúa en los 72 espacios parroquiales de acogida repartidos por la provincia”, mientras que el resto participa en los centros y programas.
A pesar de la crisis, Cáritas puso de manifiesto que “seguimos manteniendo nuestro presupuesto en 1,4 millones de euros, lo que significa que la sociedad confía en nosotros”. De estos fondos, la ONG dedica el 89,5% a acciones directas. Finalmente, de las más de 7.000 personas atendidas en 2007 1.580 fueron transeúntes y sin techo, 12 pertenecían al colectivo gitano y 55 eran reclusos y ex reclusos.
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