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« Respuesta #45 : Viernes 04 de Febrero de 2011, 22:27 » |
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Los okupas y la basura planean sobre un barrio a cinco minutos del centro de Lugo
Varias viviendas de la zona han sido tomadas por gitanos y rumanosAlgunas de las edificaciones presentan peligro de derrumbe El Ayuntamiento dice estar en conversaciones con los propietarios Los residentes creen que las administraciones se olvidaron del barrio El desarrollo de la nueva estación, posible salida a esta situación
Silvia Pena | Lugo-elmundo.es Actualizado viernes 04/02/2011 11:19
Una zona deprimida y en estado de abandono, en la que aumenta la basura, hay restos de mobiliario en plena calle y un creciente número de okupas de diferentes nacionalidades que han decidido convertir varias casas deshabitadas en una zona más propia de enfermos de Diógenes que un hogar. Asà está Paradai de Abaixo, parte de un barrio que la Xunta y el Ayuntamiento de Lugo llevan años tratando de dinamizar sin que los vecinos aprecien los cambios.
"Como sigamos asà el dÃa menos pensado se cae todo", comenta Luis DÃaz, uno de los vecinos de la zona. El barrio de Paradai se encuentra a menos de un kilómetro de la Muralla, a escasos cinco minutos a pie del centro urbano. Pese a la cercanÃa con el centro, sus vecinos creen que se les trata como ciudadanos "de segunda", un lugar al que los servicios básicos han tardado en llegar. Varias de las casas abandonadas presentan importantes problemas en su estructura, la pintura se cae a trozos y los cristales de las ventanas se han hecho añicos sobre el asfalto. Los viandantes no descartan el peligro de derrumbe y el gobierno local ha abierto numerosos expedientes por acumulación de maleza.
"Hay lados en los que no tenemos aceras y ahora incluso hay un vertido de aguas fecales que desemboca al RÃo Rato", lamenta Rosa, una lucense que cada dÃa atraviesa el barrio en su paseo matinal a orillas del rÃo. La zona cuenta con un plan especÃfico de actuación elaborado por las administraciones local y autonómica, un convenio al que viene de firmársele una addenda que incluye una ampliación de los plazos de ejecución, asà como "algunas mejoras", según indica la Xunta. La cuarta fase del Plan Paradai contempla un plazo de ejecución que llegará hasta 2014 y una inversión de más de 9 millones de euros, uno más que el proyecto inicial.
El Ayuntamiento pone los terrenos a disposición de la ejecutivo autonómico, encargado de acondicionarlos para futuros usos como viviendas públicas o privadas. Un lugar en el que se han hecho fotos dirigentes socialistas, como Emilio Pérez Touriño y MarÃa José Caride, presidente y responsable de Infraestructuras del anterior Gobierno bipartito, seguidas de instantáneas con los miembros del actual equipo autonómico. Pero lo cierto es que siguen faltando farolas, aceras, servicios básicos y el prometido puente Paradai para una mejor comunicación con el centro que solucione los problemas de movilidad originados por la barrera fÃsica que plantea la vÃa del tren.
Basura, chatarra, ropa A pesar de estas promesas, todavÃa por cumplir, la cuestión que más preocupa a los vecinos es la generada por los okupas que han decidido trasladarse a la zona. Alrededor de cinco casas están literalmente tomadas por gitanos y rumanos que han hecho de sus viviendas un auténtico vertedero. Aunque por el dÃa es difÃcil verlos, al caer la noche se acercan a las casas más de una veintena de individuos, normalmente equipados con mochilas o bolsas, para pasar la noche.
En las fincas que rodean las edificaciones se acumulan electrodomésticos viejos, enormes cantidades de papeles y restos de todo tipo, anunciados bajo un cartel que indica "recogida de chatarra aquÃ".
Los kilos de basura se amontonan en las diferentes plantas de los edificios, de forma que han creado una alfombra de despojos de diferente naturaleza que dificultan la entrada a los inmuebles. Restos de ropa roÃda se entremezclan con bolsas, cds, restos de comida y bebida e incluso defecaciones humanas y animales con las que comparten espacio a diario.
Rosa MarÃa MartÃnez es madre de una niña de 12 años y rechaza que su hija transite por la zona. "Decidimos hacer la compra durante el dÃa porque una vez se hace de noche no nos atrevemos a pasar", explica mientras cruza cautelosa las casas abandonadas. Reconoce que nunca han sido increpados por los nuevos habitantes del barrio, si bien prefiere evitar la zona porque, según relata, son frecuentes las peleas entre ellos.
Ante estos hechos, desde el gobierno local reconoce estar "en conversaciones" con los propietarios de las viviendas tomadas por los okupas, aunque no avanzan nada sobre el contenido y los objetivos de tales negociaciones. La Xunta, por su parte, añade que si existe un problema de ocupación ilegal debe ser el titular de las mismas el que tiene la facultad de promover las acciones que considera oportunas.
Los okupas se declaran propietarios Los nuevos huéspedes de Paradai de Abaixo mantienen que las viviendas son de su propiedad y que pronto las reformarán. Tratan a todas luces de evitar la presencia de instituciones o curiosos en la zona que puedan perturbar la tranquilidad de unas viviendas que ya han convertido en su morada.
Los vecinos muestran sus quejas, reclaman ayuda a las administraciones, cansados de una situación que ha provocado la marcha de muchos jóvenes de una zona que consideran deprimida, olvidada y con escasas posibilidades. "Estamos cerca del centro pero el barrio parece tomado por la miseria. Basta comparar Paradai con la Calle de la Reina, diga lo que diga el alcalde", protesta uno de los vecinos más longevos de la zona.
El Ayuntamiento insiste en sus planes para Paradai, una apuesta que apoyan en la llegada de la estación intermodal, promovida por el Ministro de Fomento, que según sostienen, dará un nuevo impulso a la ciudad. Un argumento que el BNG rechaza al tiempo que recuerda que la ejecución del plan no solucionará los problemas de tráfico que la ciudad tiene por el este y que, según creen, "se verán incrementados con la entrada en funcionamiento del nuevo hospital", como denuncia el concejal Antón Bao.
Mientras las cuatro fases del Plan Paradai avanzan al ritmo que lo permiten las diferentes administraciones implicadas, residentes y allegados de Paradai reclaman unas condiciones de vida dignas para su barrio: servicios básicos y una zona que no presenten conflictividad o un peligro para la seguridad ciudadana, algo que cada dÃa manifiestan más los vecinos.
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