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« : Lunes 03 de Noviembre de 2008, 23:28 »

Varios temas recopilados por Rosanegra Gui√Īo
« Última modificación: Martes 11 de Noviembre de 2008, 05:46 por Debatimos » En línea

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« : Lunes 03 de Noviembre de 2008, 23:28 »

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« Respuesta #1 : Martes 04 de Noviembre de 2008, 13:30 »

El gran viaje

EUGENIO TR√ćAS

Martes, 04-11-08
NO es posible sublimar el car√°cter salvaje y despiadado que la √ļltima nota de la vida en este mundo siempre posee. Toda muerte constituye una irrupci√≥n intempestiva con car√°cter de miraculum siniestro. Llega siempre a destiempo, ¬ęcomo un ladr√≥n en la noche¬Ľ. No permite mediaci√≥n ni conciliaci√≥n. Se halla en m√°ximo abandono respecto a toda imaginaci√≥n simb√≥lica. Revela las insuficiencias de toda concepci√≥n racionalista del mundo.
Deja la muerte, inevitablemente, toda vida en condición de puro escorzo, como fatal torso fragmentario, o en estado de ruina irremediable. Hija de Hades y de Thanatos, incuba sus letales huevos en el desenlace de toda vida.
La muerte es, quizás, un point d'orgueinquietantemente prolongado. Desde aquí, desde nuestra perspectiva mundana y carnal, se muestra como helado y sepulcral calderón que pone punto final a la partitura de la vida. Desde una percepción espiritual puede presentirse, sin embargo, como pasarela hacia otra vida mejor. Como silencio expresivo sería rampa de lanzamiento hacia una vida diferente.
Entonces la sepultura podr√≠a llegar a ser cuna de una nueva forma de existencia, seg√ļn el principio de toda metamorfosis. Este mundo ser√≠a la incubadora de un nuevo modo de vivir: la matriz material de un verdadero renacimiento. El cuerpo del hombre viejo, devuelto a su condici√≥n de neonato, se transformar√≠a en carne espiritual, o en cuerpo glorioso, como en el final transfigurado del Segundo Fausto. Esta grand√≠sima pieza de Goethe suele interpretarse de forma aleg√≥rica y ornamental, en lugar de tom√°rsela de manera literal: como una iniciativa literaria de gran estilo para explicar la transmutaci√≥n alqu√≠mica de nuestra vida en una vida diferente. Gustav Mahler supo escenificar de forma genial esa gran pieza literaria en la segunda parte de su Octava sinfon√≠a.
Apenas se atiende hoy a la gran pregunta kantiana que interroga no tanto por lo que podemos conocer, o por lo que debemos hacer, sino por lo que tenemos derecho a esperar. Una cuesti√≥n que culmina con una reflexi√≥n sobre nuestra condici√≥n; o con la pregunta: ¬ŅQu√© es el hombre?
¬ŅTiene el hombre en la muerte su l√≠mite infranqueable, el que trueca lo posible en lo imposible? ¬ŅTiene raz√≥n Homero en suponer que el alma s√≥lo subsiste en el Hades como alma en pena, en proceso de extinci√≥n, con p√©rdida sustancial de √°nimo vital, de energ√≠a y fuerza, de vigor col√©rico?
¬ŅSobreviene con la muerte la negatividad absoluta y radical? ¬ŅSer√° cierto lo que afirman quienes hacen decir a la ciencia lo que √©sta no est√° en condiciones de afirmar: que nada hay tras la barrera insalvable que comparece al final del trayecto de nuestra existencia en este mundo? ¬ŅEs la muerte un l√≠mite que no permite conjeturar nada que lo trascienda? ¬ŅSomos lo que somos solo y en la medida en que nos hallamos cercados y encerrados entre un comienzo en el cual hemos sido arrojados a la vida, y un fin que la cancela de forma definitiva?
La perspectiva existencial ‚ÄĒHeidegger, Sastre‚ÄĒ padece una tremenda insuficiencia respecto al >origen. Quiz√°s esa escasez explica la precariedad de la concepci√≥n que poseen respecto a la muerte. Ten√≠a raz√≥n Hanna Arendt en su cr√≠tica a Heidegger: obsesionado por la idea de concebir el ser en el mundo como ser para la muerte se le escap√≥ una posible reflexi√≥n sobre lo que antecede a ese ¬ęser¬Ľ o ¬ęestar¬Ľ en el mundo.
Disponemos de la evidencia de haber vivido dos vidas. De la primera vida no guardamos memoria. Discurri√≥ en el seno materno. All√≠ se estableci√≥ el paradigma de todo v√≠nculo comunitario y de todo idilio amoroso, o de toda relaci√≥n inter-personal: la que en la vida intrauterina celebr√≥ la ¬ęuni√≥n m√≠stica¬Ľ del feto con la madre (que le dio cobijo y sustento).

Ese escenario del origen permite, por extrapolación razonable, avanzar hacia un escenario post mortem. Respecto a éste sólo es posible desplegar, desde el punto de vista estrictamente filosófico, una argumentación mediante acuciantes interrogaciones.
¬ŅPor qu√© dos vidas solamente? ¬ŅPor qu√© no puede pensarse esta vida como el √ļtero y la matriz de una vida diferente? ¬ŅPor qu√© no pensar a fondo, radicalmente, la idea fecunda de metamorfosis? ¬ŅNo hay suficientes indicios en el √°mbito de la vida, como puede ser el pasaje de gusano a ninfa y a cris√°lida, o finalmente a mariposa, o el incre√≠ble tr√°nsito del feto animal hasta la composici√≥n del neo-nato humano, o de √©ste hasta el homo loquens?
¬ŅNo podr√≠a pensarse esta vida como un complejo escenario ‚ÄĒmucho m√°s conflictivo y doloroso que la id√≠lica vida fetal‚ÄĒ en el que se pusiera a prueba, como a los metales en la forja, nuestro propio temple de √°nimo, nuestro valor y nuestra inteligencia, y sobre todo nuestro anhelo?
Responder estas preguntas s√≥lo puede hacerse a trav√©s de un relato razonable. Plat√≥n lo plantea de este modo al final de dos de sus principales di√°logos, Fed√≥n y La Rep√ļblica. En ambos se provee de un extraordinario mito para dar respuesta a esa cuesti√≥n.
Se discute en el Fedón sobre la inmortalidad del alma. Se ofrecen varias pruebas posibles que son sagazmente examinadas y discutidas. El alma adquiere su propio vuelo en separación del cuerpo: eso no es una peculiaridad griega, como una cierta apologética teológica nos quiere hacer creer. Ese vuelo místico del alma tiene raíces arcaicas (basta repasar al respecto los trabajos de Mircea Eliade sobre chamanismo para percatarnos de ello).
La vida se oscurece o se ilumina desde el sentido que concedemos a la muerte. El √ļltimo suspiro de esta aventura que somos es decisivo. Seg√ļn sepamos anticiparlo adquiere nuestra vida su propia radiaci√≥n. En la modernidad m√°s reciente prevalece un dogma: esta vida es √ļnica. Carece de continuaci√≥n. No hay lugar a la deseada repetici√≥n que el gran fil√≥sofo y te√≥logo dan√©s, S√īren Kierkegaard, proyectaba sobre la vida eterna.
La humanidad ha estado siempre dividida en este decisivo asunto. Los pueblos mesopotámicos expresaron trágicas dudas sobre la inmortalidad en su poema épico Gilgamesh. Este héroe, con solo un tercio de divinidad, asumió con máxima amargura y horror la muerte de su amigo Enkidu, un mortal.
La muerte está ahí: no admite reconciliación sencilla. Yo profeso una gran admiración por los egipcios: durante tres milenios sustentaron la creencia inquebrantable de que la muerte constituye el inicio de un Gran Viaje. Por eso el Libro de los Muertos detallaba instrucciones para el moribundo con vistas a avisarle de los peligros que le acechaban en esa aventura final.
Quiz√°s sea eso la muerte: el inicio del m√°s arriesgado, inquietante y sorprendente de todos los viajes. S√© que estas ideas chocan de modo frontal con los dogmas de la sabidur√≠a convencional. Se ha ido imponiendo, como si fuese una evidencia, la convicci√≥n de que tras esta vida nada existe. O que la nada es lo √ļnico que nos espera.
Esa nada en la que mayoritariamente se cree no es homologable a lo que en Oriente se entiende por Nirvana. El vacío radiante, la nada sacrosanta del budismo no es ni por asomo semejante a esa convicción basada en argumentos filosóficos de muy poco vuelo, o en extrapolaciones flagrantes de una ciencia más o menos manipulada.
Personalmente vuelvo a la sabiduría egipcia: prefiero entender la muerte como el gran viaje, por mucho que nos esté vedado conocer el paisaje que tras ese tránsito se nos descubre.
¬ęLa muerte no es m√°s que el resultado de nuestra indiferencia ante la inmortalidad¬Ľ (Mircea Eliade). ¬ę¬ŅQu√© es nuestra vida sino una serie de preludios de una canci√≥n desconocida cuya primera y solemne nota es la muerte?¬Ľ (Franz Liszt).

http://www.abc.es/20081104/opinion-tercera/gran-viaje-20081104.html
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« Respuesta #2 : Martes 04 de Noviembre de 2008, 14:00 »

martes 4 de noviembre de 2008
C√°rcel de Carabanchel
La gloriosa oposici√≥n antifranquista 
Entre los presos liberados no había demócratas, eran prácticamente todos comunistas y/o terroristas. La ausencia de socialistas no se debía a su talante democrático sino a que, siendo muy pocos y manteniendo una actividad casi exclusivamente palabrera, ap

Pío Moa

Les recomiendo vivamente la lectura de una carta de Enrique P√©rez Mengual a ABC (26 de octubre) sobre un alucinado reportaje escrito en el dominical de dicho peri√≥dico, en el que se reproduce la m√°s burda demagogia izquierdista, perfectamente firmable por el colectivo Zapo que nos gobierna (es un decir). En Heterodoxias.net, pueden leer la carta y otro comentario del se√Īor P√©rez Mengual, que sabe de qu√© habla porque pas√≥ seis a√Īos como preso pol√≠tico en el franquismo. Este ex‚Äďpreso, que conserva la lucidez, al contrario de tantos otros, detect√≥:

En la informaci√≥n de ABC sobre "En aquel lugar de la memoria", la c√°rcel de Carabanchel, hoy en demolici√≥n, "datos err√≥neos en relaci√≥n con los presos pol√≠ticos de la c√°rcel". Se dice: "Los revueltos a√Īos sesenta llenaron sus celdas y con el nacimiento de Comisiones Obreras la c√°rcel lleg√≥ a su particular√≠simo y cruel no hay entradas". M√°s adelante se informa de que en el 77, cuando Marcelino Camacho abandona la c√°rcel, "la prisi√≥n empez√≥ a llenarse entonces de presos comunes". Los hechos fueron bien distintos. Los presos pol√≠ticos ocupaban solamente la sexta galer√≠a, una peque√Īa galer√≠a de unas 50 √≥ 60 celdas. En el a√Īo 67, √©ramos alrededor de 40 presos pol√≠ticos. Y, ojo al dato, la poblaci√≥n reclusa total de la c√°rcel era en junio de 1972 de 1.519 reclusos, seg√ļn figura en una pizarra de la prisi√≥n, que se reproduce en el art√≠culo. En la sexta galer√≠a, adem√°s de miembros del Partido Comunista y de Comisiones Obreras, hab√≠a anarquistas, trotskistas, mao√≠stas, etarras, y la suma total en el a√Īo y medio que yo permanec√≠ nunca rebas√≥ la cifra de 60 presos. Por all√≠ no apareci√≥ ‚Äďcontin√ļa el lector‚Äď ni un solo socialista. La sexta, como ya he dicho, era una galer√≠a de apenas 60 celdas, soleada, limpia y reluciente (limpieza esmerad√≠sima, a cargo de los comunes del reformatorio); las celdas estaban abiertas 14 horas diarias, libertad de movimientos por el patio y la galer√≠a, campeonatos de pelota mano, torneos de ajedrez, clases de ingl√©s, el equipo de f√ļtbol de los pol√≠ticos disputando una liguilla con los equipos de las otras galer√≠as; dispon√≠amos de cocinas y comedores propios; y diariamente las distintas organizaciones celebran reuniones en las que, junto a charlas sobre materialismo dial√©ctico o historia del movimientos obrero, se hac√≠an vaticinios (¬°a√Īo 66!) sobre la inminente ca√≠da del franquismo.

Por supuesto, no todos los pol√≠ticos estaban tan bien. Hab√≠a una comuna de la abundancia, la de los comunistas, y otra de la escasez, la de los dem√°s comunistas no "pro Mosc√ļ" o "pro Carrillo".

Quisiera hacer dos observaciones: una sobre la vileza de la derecha que quiere falsificar su memoria y la de todos contribuyendo con entusiasmo a la turbia labor del Gobierno, Garz√≥n, Carrillo y compa√Ī√≠a, para deleite e irrisi√≥n de la izquierda hoy empe√Īada en la "ruptura" que no fue capaz de llevar a cabo tras la muerte de Franco.

Y otra observaci√≥n sobre los presos pol√≠ticos de la dictadura: en las dos amnist√≠as de la transici√≥n salieron un total de tres o cuatrocientos presos pol√≠ticos, de toda Espa√Īa, para una poblaci√≥n de unos 36 millones de habitantes. Entre los presos liberados no hab√≠a dem√≥cratas, eran pr√°cticamente todos comunistas y/o terroristas. La ausencia de socialistas, que se√Īala P√©rez Mengual, no se deb√≠a a su talante democr√°tico, sino a que, siendo muy pocos y manteniendo una actividad casi exclusivamente palabrera, apenas preocupaban al r√©gimen, que s√≥lo empez√≥ a cambiar de actitud en los primeros a√Īos 70, facilitando y alentando la reorganizaci√≥n del PSOE como posible rival del PCE. Tarea en la que trabajaron a fondo tambi√©n, con cuantiosas ayudas econ√≥micas y medi√°ticas, desde la extrema derecha alemana (caso Flick) al PRI mejicano, pasando por la socialdemocracia alemana, el Gobierno franc√©s y tantos otros, probablemente tambi√©n la CIA, seg√ļn indica Ant√≥n Saavedra, ex socialista asturiano y buen conocedor de aquellos intr√≠ngulis.

En fin, qué gran ocasión nos brinda toda esa gente para recuperar, de verdad, la memoria. No ahorremos esfuerzos porque merece la pena: una memoria falseada envenena el presente.

http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/la-gloriosa-oposicion-antifranquista-46191/
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« Respuesta #3 : Martes 04 de Noviembre de 2008, 18:35 »

El himno m√°s traducido
4 de Noviembre de 2008 - 07:05:40 - Pío Moa
De A√Īos de hierro:

"Se provocaría la muerte de millones de rusos y ucranianos, vaciando gran parte del país para facilitar la colonización germana. Otros muchos serían reducidos a una práctica esclavitud.

Tales fines derivaban con bastante l√≥gica de la articulaci√≥n nietzscheana y darwinista (o spenceriana) del pensamiento nazi. La vida, y la humanidad como parte de ella, evolucionaba a trav√©s de una implacable lucha, gracias a la cual triunfaban los m√°s aptos. Por ello la √©tica cristiana y su compasi√≥n no pasaban de supercher√≠a decadente, anticient√≠fica, que perpetuar√≠a lo inferior y enfermizo, lo destinado por la naturaleza a perecer en pro de formas de vida m√°s altas*. Los arios germanos pod√≠an proclamarse la mejor raza de la humanidad, como probar√≠an sus logros culturales y hasta sus dones f√≠sicos. La cultura alemana hab√≠a alcanzando tal esplendor en la ciencia, el arte, la empresa econ√≥mica, etc., que reclamaba su derecho a imponerse sobre culturas y pueblos inferiores, afirmando un progreso hacia cotas superiores todav√≠a. Los alemanes (y sus semejantes holandeses, escandinavos o ingleses), en tanto que "raza superior", "pueblo de se√Īores", deb√≠an rechazar las √©ticas retr√≥gradas. La propia guerra, expresi√≥n hist√≥rica de la lucha por la vida, deb√≠a dar la prueba definitiva de su superioridad (...)

En cuanto a las creencias cristianas, mayoritarias en Alemania, el nazismo manten√≠a una tolerancia oportunista. Salvo algunas persecuciones al clero cat√≥lico, evit√≥ el choque, pero socav√≥ sin tregua las bases de las iglesias y les arrebat√≥ la educaci√≥n de la juventud, pues el fondo del ideal nazi consist√≠a en un ate√≠smo de pretensiones cient√≠ficas, no tan alejado del sovi√©tico. Al mismo tiempo difundi√≥, sobre todo a trav√©s del SS, una especie de neopaganismo inspirado en la extra√Īa mitolog√≠a n√≥rtica, √ļnica en que los dioses y los h√©roes terminan sucumbiendo en su lucha contra las fuerzas del mal. El hero√≠smo en ese combate, de tinte nihilista por abocado a la derrota, quedar√≠a como el valor supremo y justificador parad√≥jico de la vida.

http://www.youtube.com/watch?v=2lhxf6ygz0c&feature=related

(Es probablemente la canción militar alemana más conocida, traducida a muchos idiomas, incluso al latín. Procede de principios del siglo XIX)




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* Darwin creía que la selección dentro de la sociedad operaba de modo contrario a como lo hacía en la naturaleza, generando una ética de defensa del débil, etc. Pero su intento de fundar en la ciencia esa ética no religiosa es poco concluyente, y el darwinismo ha inspirado teorías sociales contradictorias.

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Gloriosa oposición antifranquista:

http://www.heterodoxias.net/ ABC y sus lectores

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Hoy, en El economista:

Galicia y Galiza

Los talibanillos del BNG han expulsado del Parlamento gallego, convertido por ellos y los socialistas en charlamento, a un diputado del PP, diputado que, cosa rara en un partido tan cantama√Īanas, se negaba a emplear el feo vocablo Galiza, tan parecido a Paliza  que quieren imponer los separatistas sobre el euf√≥nico Galicia, como siempre hemos llamado los gallegos a nuestra regi√≥n.

Quiz√° la cosa no sea tan grave como la de Euzkadi, otro palabro inventado por un orate y adem√°s en un vascuence errado, que convierte a los vascos en vegetales. Pero no exist√≠a en ese idioma una palabra para designar a las tres Provincias Vascongadas m√°s lo que quisieran a√Īadir los secesionistas (Euscalerr√≠a ten√≠a ciertos problemas), as√≠ que se invent√≥ el t√©rmino, luego transformado en Euskadi, sin que el cambio mejorase el desaguisado.

Al parecer, Galiza se emple√≥ ocasionalmente en la edad media, posiblemente por una mala transcripci√≥n fon√©tica, pues el t√©rmino proviene de Gallaecia, como llamaron los romanos a un territorio m√°s extenso que la Galicia actual. El hecho es que nunca los gallegos emplearon, que se sepa, el cacof√≥nico palabro. Este lo reinventaron, por puro af√°n de particularismo, los nacionalistas ‚Äďpor entonces no abiertamente separatistas, dentro de la confusi√≥n habitual, pues el nacionalismo implica separatismo‚Äď de principios del siglo XX. O quiz√° lo sac√≥ Castelao, da igual, a decir verdad, pues bobadas semejantes no merecen mayor atenci√≥n, fuera de constatar el p√©simo gusto, la negaci√≥n de la historia real y el af√°n desp√≥tico de estos individuos por imponer sus fantasmadas.

Hay, en efecto, varios rasgos que caracterizan a los nacionalistas-separatistas, sean de Galicia, de Vascongadas, Andaluc√≠a, Canarias, Catalu√Īa o Baleares: su car√°cter antidemocr√°tico, su falseamiento de la historia, su rencor ignorante y su est√©tica chabacana y hortera. Galiza,  manda carallo.

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"Durante largo tiempo, las posibilidades de Espa√Īa frente a Al √Āndalus fueron casi nulas, dada la desproporci√≥n material. El territorio del norte era el m√°s atrasado y menos civilizado de la pen√≠nsula, mucho menos extenso y poblado que el del centro y sur, y el m√°s pobre, debido a la aspereza del suelo y el alejamiento de las v√≠as de comercio. Esa aspereza y pobreza hab√≠an ayudado a sus naturales a resistir a los godos, pero nunca les hab√≠an permitido realizar otra cosa que incursiones depredatorias de corto radio. Si de pronto lograron crear una verdadera estructura pol√≠tica con un objetivo de vasto alcance como continuadores del reino hispano-godo, al que tanto hab√≠an combatido, y de desarrollar un arte y literatura propias, solo pudo deberse a la afluencia de godos, moz√°rabes y cl√©rigos huidos del sur. La com√ļn oposici√≥n al islam impuls√≥ la elevaci√≥n cultural de los pueblos del Cant√°brico, su completa cristianizaci√≥n e identificaci√≥n con los ideales propuestos. La Cr√≥nica moz√°rabe, escrita en territorio andalus√≠, habla ya de "p√©rdida de Espa√Īa" y "reconquista" en fecha tan temprana como 754, y con seguridad recog√≠a ideas previas y extendidas. Ese ideal permitir√≠a al n√ļcleo de Asturias sostenerse y crecer pese a su penuria inicial. La pronta incorporaci√≥n de Galicia m√°s el traslado al norte de las gentes del valle del Duero, aumentar√≠an sustancialmente la poblaci√≥n y con ella el vigor defensivo. Si bien plantearan serios retos econ√≥micos, resueltos progresivamente con la posterior repoblaci√≥n del semiabandonado valle del Duero y otras comarcas poco a poco recobradas.

Al comenzar el siglo IX hab√≠a que agregar al ya veterano reino de Asturias los comienzos de la Marca Hisp√°nica, conquistada por los francos a lo largo de los Pirineos, que durante ese siglo permanecer√≠a poso activa. Hab√≠a, por as√≠ decir, la Espa√Īa del Cant√°brico, bastante homog√©nea, y la del Pirineo, m√°s diversa. En conjunto ocupaban un quinto de la pen√≠nsula, y Al √Āndalus el resto.

Eran dos naciones y dos mundos. Espa√Īa se identificaba en lo religioso con el cristianismo y en lo pol√≠tico con la continuidad del reino hispano-godo. Sus diferencias abarcaban todos los terrenos sociales, aunque habr√≠a, l√≥gicamente, pr√©stamos mutuos. Las diferencias religiosas ya fueron mencionadas; sus consecuencias pol√≠ticas ten√≠an la mayor relevancia: una mayor diferenciaci√≥n entre pol√≠tica y religi√≥n, un concepto de la libertad personal que originar√≠a en los reinos cristianos gobiernos m√°s representativos, menor extensi√≥n de la esclavitud, concepciones muy diferentes del derecho, mayor autonom√≠a de la mujer, monogamia estricta, ausencia de la circuncisi√≥n... hasta la gastronom√≠a del cerdo y del vino, ambos prohibidos por el islam, aunque en Al √Āndalus permaneciera en alguna medida la afici√≥n et√≠lica, heredada del pasado.

La cultura andalus√≠, entonces naciente, era isl√°mica y su idioma dominante y cada vez m√°s extendido, el √°rabe; se beneficiaba de los aportes t√©cnicos y, en general, culturales que circulaban por el mundo isl√°mico desde las lejana India o China, pa√≠ses remotos y desconocidos en Europa, y del sustrato cultural hispano; sobre esas bases desplegar√≠a, sobre todo a partir de Abderram√°n II, unas formas de vida refinadas en las capas altas de la sociedad. Al √Āndalus inclu√≠a territorios y recursos materiales y demogr√°ficos muy superiores a los de la renaciente Espa√Īa.   

Las diferencias se extend√≠an a la composici√≥n √©tnica. En Al √Āndalus abundaban, aun muy lejos de ser mayor√≠a, magreb√≠es y oriundos de Oriente pr√≥ximo, en posiciones dominantes, as√≠ como jud√≠os y una considerable masa esclava tra√≠da del √Āfrica negra y de Europa del este (eslavos). La mayoritaria poblaci√≥n aut√≥ctona se divid√≠a entre cristianos o moz√°rabes, e islamizados o mulad√≠es. Al principio los cristianos eran la inmensa mayor√≠a, pero los mulad√≠es crecer√≠an hasta formar el grueso de la poblaci√≥n dos o tres siglos despu√©s de Guadalete. El car√°cter levantisco de los mulad√≠es lo compart√≠an los magreb√≠es o ber√©beres y los √°rabes. En Espa√Īa, el conjunto de ellos, salvo los moz√°rabes, recibi√≥ el el t√©rmino "moros". La palabra designaba desde tiempos de Roma a los habitantes de las Mauritanias, es decir, del Magreb, pero en la edad media se utilizar√≠a para llamar, sin distinci√≥n, a los musulmanes, ya fueran mulad√≠es (esto es, antiguos cristianos hispanos que perd√≠an su condici√≥n al convertirse al islam), los propiamente moros, es decir, ber√©beres o magreb√≠es, y los √°rabes y sirios, muy alejados de los magreb√≠es por origen √©tnico, geogr√°fico y cultural.

Tan variada composici√≥n social, cultural y religiosa, hizo de la guerra civil, m√°s o menos extensa, un fen√≥meno permanente, que impidi√≥ a C√≥rdoba sacar pleno fruto de su enorme superioridad material sobre los espa√Īoles. Esa inestabilidad interna caus√≥ otro fen√≥meno importante: los emires y luego los califas cordobeses, recelosos de sus s√ļbditos, crear√≠an ej√©rcitos compuestos por mercenarios extranjeros y por esclavos, separados de la poblaci√≥n poco amiga de ellos y leales solo al gobernante.

En contraste, el reino de Oviedo y los dem√°s n√ļcleos cristianos del norte mostraban mayor homogeneidad √©tnica y religiosa, y por tanto mayor cohesi√≥n (no sin frecuentes querellas internas, desde luego). Esa cohesi√≥n les permit√≠a sacar mejor partido de su poder pol√≠tico y militar, pese a su debilidad material. La lucha contra el islam y la afluencia de moz√°rabes del sur decidi√≥, como qued√≥ indicado, la total cristianizaci√≥n de los pueblos de la cornisa cant√°brica y la completa p√©rdida de sus lenguas ancestrales, si acaso estas persist√≠an despu√©s de Roma. Permaneci√≥ solo el vascuence, si bien conforme los vascos se civilizaban har√≠an del lat√≠n y el romance sus lenguas de cultura.

Se ha discutido a veces sobre la diversa actitud pol√≠tica implicada en los conceptos de Espa√Īa y Al √Āndalus. La derivaci√≥n l√≥gica de la idea de Espa√Īa ser√≠a reconquista del reino anterior a la invasi√≥n, mientras que Al-√Āndalus tendr√≠a un contenido m√°s pasivo, referido a la parte controlada por los musulmanes en cada momento. No parece ello muy probable. En su primera ofensiva, los isl√°micos hab√≠an ocupado toda la pen√≠nsula y parte de Francia, y si poco a poco renunciaron a mantener y ampliar sus posesiones solo se debi√≥ a su impotencia ante la tenaz oposici√≥n de los reinos hispanos y a su propia inestabilidad interna. Aun as√≠, los estados cristianos espa√Īoles permanecer√≠an durante siglos en muy grave peligro.

http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/el-himno-mas-traducido-4032/
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« Respuesta #3 : Martes 04 de Noviembre de 2008, 18:35 »

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« Respuesta #4 : Martes 04 de Noviembre de 2008, 18:37 »

martes 4 de noviembre de 2008

¬ŅPor qu√© mataron a Mu√Īoz Seca?

IGNACIO RUIZ QUINTANO
MARTES, 14 de abril de 1931. Aza√Īa y Miguelito Maura se presentan del bracete en Gobernaci√≥n. El escritor sin lectores suda y refunfu√Īa que los van a fusilar, pero Maura dice ¬ę¬°Paso al Gobierno de la Rep√ļblica!¬Ľ y los civilones se les cuadran. ¬°Ah, la Espa√Īa de opereta! O Espa√Īeta.
El 15, ABC hace p√ļblica su actitud: ¬ęNuestra fe y nuestros principios no se los lleva el hurac√°n de pasiones que ha turbado tantas conciencias y ha extraviado a una gran parte del pueblo, sum√°ndolo (creemos que pasajeramente) a esa otra porci√≥n que en toda sociedad propende a la rebeld√≠a con los peores instintos, y sobre la que no ha elaborado jam√°s una pol√≠tica honrada. Seguimos y permaneceremos donde est√°bamos: con la Monarqu√≠a constitucional y parlamentaria, con la libertad, con el orden, con el derecho, respetuosos de la voluntad nacional, pero sin sacrificarle nuestras convicciones. La Monarqu√≠a es el signo de todo lo que defendemos; es la historia de Espa√Īa. Los hombres y los azares pueden interrumpir, pero no borrar la tradici√≥n y la historia, ni extirpar las ra√≠ces espirituales de un pueblo, ni cambiar su destino.¬Ľ
S√≥lo por esto matar√°n luego al subdirector Santamar√≠a; a los redactores Traves√≠, Asenjo, Blanco y Miguel Ruiz; al redactor gr√°fico Duque; a los colaboradores Maeztu, Bueno, Alcal√° Galiano, Honorio Maura -hermano de Miguel-, Pradera, Mart√≠nez de la Riva, Rufino Blanco, Polo y Federico Santander; al jefe de encuadernaci√≥n, Gonz√°lez; al secretario del director, Miralles; al secretario del Consejo de Administraci√≥n, Fern√°ndez Cancela... De casualidad han escapado Ruano, en Roma; Camba, en Lisboa; Fern√°ndez Fl√≥rez, de embajada en embajada por Madrid... Escrib√≠an en ABC. Pero ¬Ņy Mu√Īoz Seca, que nunca escribi√≥ en ABC?
Por leerlo.
Caf√© de Levante. Cada d√≠a, Mu√Īoz Seca se desayuna con caf√© con tostada y compra el ABC. Al irse, una mujer le pide limosna. √Čl le da la tostada y el ABC, para que lo revenda. Un d√≠a, la mujer desaparece. Llegan dos mujeres, que dicen que la otra ha muerto y que ha hecho testamento. ¬ę¬ŅTen√≠a fortuna?¬Ľ ¬ęNo, se√Īor; pero a √©sta le deja el ABC y a m√≠ la tostada.¬Ľ
En el primer n√ļmero del usurpado ABC aparece este suelto republicano: ¬ęPor algo se comienza. La Gaceta de ayer public√≥ un decreto de Hacienda por el que se declara cesante a Pedro Mu√Īoz Seca. ¬ŅC√≥mo? ¬ŅQue no ca√©is? ¬°S√≠, hombre! Se trata de aquel autor mon√°rquico y gracioso, fabricante de ¬ęLa Eme¬Ľ -en recuerdo acaso de una tara hereditaria- que al advenimiento de la Rep√ļblica, cuando el pueblo se content√≥ con poner al pie de su triunfo el estribillo de ¬ęUn, dos, tres, / muera Mola y muera Berenguer¬Ľ, que por cierto no murieron, puso sobre la puerta del ascensor de su casa -¬°suya, compa√Īeros!-, con el letrero de ¬ęNo funciona¬Ľ, este otro dirigido a sus pacientes inquilinos: ¬ęUn, dos, tres, cuatro; / ten√©is ascensor pa rato¬Ľ. ¬°Le record√°is, claro! ¬ŅC√≥mo no acordarnos del Mu√Īoz Seca de ¬ęLa Eme¬Ľ, el mon√°rquico tolerado por el primer bienio republicano, el bienio bondadoso, y ascendido por el segundo bienio, el negro, el hisopado de agua maldita de Roma y Montemayor? Pues por √©l, por Mu√Īoz Seca ha comenzado la labor depuradora dentro de la burocracia. Poco es, pero algo es algo. ABC, convertido desde hoy en diario del pueblo, espera y conf√≠a recibir en su redacci√≥n ma√Īana mismo otro n√ļmero de la Gaceta extraordinario en p√°ginas, con todas ellas llenas de funcionarios enemigos del R√©gimen.¬Ľ
Los milicianos hacen el resto. A Mu√Īoz Seca lo cazan en Barcelona y lo trasladan, como a un animal, a la Modelo de Madrid:
-Podr√©is quitarme la cartera, podr√©is quitarme las monedas que llevo encima, podr√©is quitarme el reloj de mi mu√Īeca y las llaves que llevo en el bolsillo, pod√©is quitarme hasta la vida; s√≥lo hay una cosa que no podr√©is quitarme, por mucho empe√Īo que pong√°is: el miedo que tengo.
Ya en Paracuellos, seg√ļn el testimonio del doctor Sanz Beneded, cambia de opini√≥n. Dice a sus asesinos:
-Me equivoqué al ingresar en la prisión de Madrid y deciros lo que os dije; sois tan hábiles que me habéis quitado hasta el miedo.

http://www.abc.es/20081104/opinion-firmas/mataron-munoz-seca-20081104.html
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« Respuesta #5 : Martes 04 de Noviembre de 2008, 18:44 »

martes 4 de noviembre de 2008
El mito de la Derecha
Gustavo Bueno
¬ęFinal¬Ľ del libro El mito de la Derecha,
Temas de Hoy, Madrid (octubre de 2008)
¬ŅC√≥mo aplicar a la Espa√Īa de hoy la idea de derecha y de sus modulaciones, as√≠ como las relaciones de esta idea con las de la izquierda, que se exponen en el cuerpo de este libro?

Nos referimos a la Espa√Īa de las elecciones de marzo de 2008, que permitieron volver al PSOE al gobierno; a la Espa√Īa del congreso del PP de junio del mismo a√Īo, presidido por su candidato a la presidencia, que hab√≠a sido derrotado en aquellas elecciones; a la Espa√Īa de los Estatutos de Autonom√≠a de Andaluc√≠a, de Valencia, ya aprobados por las Cortes, o de Catalu√Īa; o la Espa√Īa del proyectado refer√©ndum Ibarreche, que todav√≠a no acaba de estar plenamente reconocido.

Ateni√©ndonos a los criterios taxon√≥micos comunes, utilizados por comentaristas, polit√≥logos o periodistas, no hay mayor dificultad en la clasificaci√≥n de los grandes partidos: el PSOE e IU pertenecen desde luego a la izquierda; el PP y alg√ļn aliado, como UPN, pertenecen a la derecha. Y no habr√≠a nada m√°s que hablar. Al menos, desde un punto de vista pr√°ctico, la opci√≥n mayoritaria del electorado espa√Īol es la m√°s simple posible, la dicotom√≠a: o PSOE o PP.

Sin embargo, a algunas corrientes del PP no les gusta ser consideradas como de derechas, y prefieren autodefinirse como de centro (a lo sumo de centro derecha o de centro reformista) o como liberales.

En cambio, los votantes el PSOE o de IU se consideran orgullosos, en su inmensa mayor√≠a, de que se les clasifique como de izquierdas, y aqu√≠ no parece haber dudas. La condici√≥n de izquierdas parece el motivo m√°s profundo que inclina a gran parte del electorado espa√Īol a votar al PSOE, o a IU; al menos esta condici√≥n es la que parece conferir una dimensi√≥n trascendente al voto, que logra desbordar, a trav√©s de ella, sus objetivos m√°s prosaicos y ef√≠meros, como pudieran serlo el conseguir una mejora del 5% en las pensiones de jubilaci√≥n, o lograr la paridad de g√©nero en las f√°bricas o en el Gobierno, el aborto libre o el incremento del PIB, as√≠ como el descenso de la tasa de paro. Todos estos objetivos son importantes, pero son objetivos pr√°cticos, que pueden defender tanto gentes de derechas como de izquierdas y que s√≥lo comienzan a ser trascendentes cuando los propone la izquierda. Las decisiones pr√°cticas m√°s prosaicas, aunque sean importantes, que puede tomar un pleno municipal, relativas por ejemplo a la barandilla de un puente, se cargan de una especie de sublime trascendencia cuando el alcalde rubrica la votaci√≥n favorable: ¬ęQueda aprobado por los socialistas el proyecto de la barandilla del puente.¬Ľ Es el mismo mecanismo que act√ļa en el cristiano que se siente traspasado por una emoci√≥n m√≠stica cuando da limosna a un pobre o se arrodilla. Lo importante no es la humilde limosna, o la genuflexi√≥n, sino el simbolismo sacramental que act√ļa en esos actos y a trav√©s de los cuales el Deus absconditus se hace presente, como se hace presente el G√©nero humano en el acto en el cual el alcalde proclama que su partido ha aprobado la barandilla del puente.

Las √ļnicas dudas que en la izquierda se han suscitado, al menos antes de la victoria electoral de marzo de 2008, se refer√≠an al caso de si algunos dirigentes no se hab√≠an inclinado a la derecha excesivamente, hasta el punto de recibir alguna advertencia de la vieja guardia. Pero todas estas cr√≠ticas se han apaciguado tras la victoria en las urnas y, por su parte, Rodr√≠guez Zapatero se ha anticipado a anunciar, en el congreso de su partido, tambi√©n celebrado en junio de 2008, una especie de ¬ęgiro a la izquierda¬Ľ: va a impulsar medidas de ampliaci√≥n de supuestos para legitimar el aborto, va a profundizar en la cuesti√≥n de la eutanasia, va a promover medidas de igualdad entre las mujeres y los varones, pero sin necesidad de decirnos las razones por las cuales interpreta estas medidas como propias de un giro a la izquierda. Es suficiente que su electorado crea que con estos medios, la bandera de la izquierda se est√° desplegando todav√≠a m√°s alta.

¬ŅY d√≥nde situar a los partidos nacionalistas como el PNV, ERC y BNG? Han sido aliados del PSOE en la √ļltima legislatura, tras el Pacto del Tinell. Pero ¬Ņes suficiente esto para considerarlos de izquierdas? Sin duda ellos se consideran de izquierdas, pero esta autoconsideraci√≥n carece de toda importancia, fuera del plano puramente parlamentario y propagand√≠stico.

¬ŅY si aplicamos el criterio plotiniano, el de la proximidad que los diversos partidos puedan tener con el Antiguo R√©gimen? Tambi√©n, entonces, nos encontrar√≠amos con grandes dificultades, derivadas tanto de lo que entendamos en cada caso por Antiguo R√©gimen, como de lo que entendamos por reliquias del Antiguo R√©gimen en los partidos actuales.

Todav√≠a una gran parte de la poblaci√≥n espa√Īola de hoy sigue considerando como expresi√≥n casi viviente del Antiguo R√©gimen al ¬ęr√©gimen fascista del general Franco¬Ľ; m√°s a√ļn, presupone, o al menos da por sobreentendido, que los dirigentes, militantes y gran parte de los votantes del PP son criptofranquistas, por lo que, en consecuencia, seg√ļn el criterio objetivo que utilizamos, habr√≠an de considerarse de derechas.

La catarata de pel√≠culas, series de televisi√≥n, libros, art√≠culos de prensa‚Ķ que giran en los √ļltimos a√Īos en torno a la llamada memoria hist√≥rica, catarata alimentada por las caudalosas subvenciones directas o indirectas que las instituciones dependientes del PSOE, en el Gobierno central o en los de las Comunidades Aut√≥nomas, vienen entregando a los ¬ęintelectuales y artistas¬Ľ ‚Äďdirectores de cine, de televisi√≥n, periodistas, novelistas‚Äď han estimulado esa memoria hist√≥rica que est√° orientada a sugerir, m√°s o menos subliminalmente, que las gentes del PP son franquistas residuales, y por tanto, gentes de la m√°s genuina derecha (algunos, de la derechona). Y si algunos no lo confiesan es porque se averg√ľenzan de serlo, es decir, porque son de derechas vergonzantes, como es natural, porque ¬ętodos los que votan a la derecha son fascistas¬Ľ.

Sin embargo, si nos atenemos al marcador o se√Īa de identidad objetiva m√°s evidente que nos permitir√≠a reconocer las huellas del Antiguo R√©gimen en la Espa√Īa pol√≠tica actual, a saber, la monarqu√≠a din√°stica establecida en el t√≠tulo II (¬ęDe la Corona¬Ľ) de la Constituci√≥n de 1978, entonces habr√≠a que decir que todos los partidos constitucionales (el PP y UPN, pero tambi√©n el PSOE e IU) son de derechas. Porque todos son mon√°rquicos, y por tanto, con ello, manifiestan la impronta formal que el Antiguo R√©gimen ha dejado en ellos.

Conclusi√≥n que ni el PSOE, ni IU, ni otros aceptar√≠an, porque encuentran formas ad hoc para explicar su rechazo. Unos dir√°n que el t√≠tulo II de la Constituci√≥n de 1978 define una monarqu√≠a constitucional, que ya no tiene nada que ver con el absolutismo. Y que el art√≠culo 57, en el que se dispone, en contra de todos los principios generales de la democracia, el car√°cter hereditario de la Corona de Espa√Īa en los sucesores de Su Majestad Don Juan Carlos I de Borb√≥n, es casi un detalle oligofr√©nico cuando se le considera en el conjunto del articulado. Y quien tiene una ¬ęsensibilidad democr√°tica¬Ľ m√°s a flor de piel, se consolar√° intentando democratizar este art√≠culo de la Constituci√≥n mediante la modificaci√≥n del criterio antifeminista que hizo que la Constituci√≥n prefiriese la sucesi√≥n del var√≥n a la de la mujer.

Otros, sin embargo, no satisfechos con esta justificaci√≥n, dir√°n claramente que son republicanos de coraz√≥n, y que si acatan el t√≠tulo II de la Constituci√≥n es por motivos de prudencia pol√≠tica y de consenso, dando a entender que intentar√°n suprimir el t√≠tulo entero de la Constituci√≥n cuando las circunstancias lo permitan. El antiguo dirigente de Izquierda Unida, Julio Anguita, a toro pasado de las elecciones de 2008, vuelve a reivindicar la necesidad de la III Rep√ļblica en Espa√Īa‚Ķ

Ahora bien, si aplicamos las ideas sobre la derecha tradicional que se defienden en este libro, habría que concluir que la Constitución de 1978 ha dado lugar (salvo reliquias muy localizadas, aunque importantes, como pueda serlo la reliquia monárquica, que como vemos, no sirve de discriminante) a una ecualización política ente los convencionalmente denominados partidos de derecha (el PP y aliados) y entre los llamados partidos de izquierda (el PSOE y aliados): precisamente el acatamiento al título II de la Constitución es una prueba más de esta ecualización.

No puede decirse hoy que el PSOE sea de izquierdas, puesto que su pol√≠tica es pr√°cticamente la misma que la del PP. Y, por este motivo, tampoco puede decirse que el PP sea de derechas. Incluso, ateni√©ndonos a ciertos marcadores, el PSOE est√° m√°s a la derecha en muchos puntos que el PP. Las diferencias que suelen alegarse por los ide√≥logos del PSOE en el Gobierno son fatuas: la preocupaci√≥n por la seguridad social, por las pensiones de jubilaci√≥n, por la igualdad‚Ķ es com√ļn tanto al PSOE como al PP, o a cualquier partido que sabe que los electores de la tercera edad forman en Espa√Īa un colectivo de casi ocho millones de votos, de los cuales dos millones tienen m√°s de ochenta a√Īos.

Y si se acude una y otra vez a airear la bandera del dualismo trascendente entre la izquierda y la derecha, contando con la preparaci√≥n artillera de la memoria hist√≥rica, es por motivos estrictamente electorales. Porque los especialistas del aparato saben, o creen saber, que una gran parte del pueblo, sin perjuicio de su vocaci√≥n como costaleros de los pasos de Semana Santa, o como rocieros, sigue siendo muy sensible tambi√©n al mito populista del enfrentamiento entre la izquierda y la derecha. Sensibilidad que tambi√©n encontramos a flor de piel entre los ¬ęintelectuales y artistas¬Ľ, y en muchas capas de profesiones liberales, dadas al agnosticismo y al ateismo, y simpatizantes con la ampliaci√≥n del aborto, con la eutanasia o con el Proyecto Gran Simio.

¬ŅQueremos decir con esto ‚Äďes decir, con la tesis de la ecualizaci√≥n pol√≠tica de las derechas e izquierdas tradicionales en la Espa√Īa de hoy‚Äď que hayan desaparecido en la Espa√Īa de hoy las diferencias y antagonismos profundos de anta√Īo y que la homogeneidad pol√≠tica, sin perjuicio de la pluralidad de libertades individuales y grupales, deba ser considerada como su norma, expresi√≥n de la armon√≠a social que corresponde a un estado de bienestar?

En modo alguno: las diferencias sociales y econ√≥micas se han incrementado con la crisis econ√≥mica. Y a√ļn cuando quienes tienen rentas millonarias son hoy mucho m√°s numerosos de lo que lo eran sus hombres en la √©poca del R√©gimen franquista, sin embargo los que pertenecen a los estratos m√°s bajos de renta han subido notablemente su nivel de vida comparados con sus hom√≥logos de hace setenta a√Īos.

Tampoco cabe hablar de una situaci√≥n de armon√≠a en todo cuanto se refiere a los problemas pol√≠ticos. Estos se han agrandado profundamente en los √ļltimos a√Īos de la democracia con el desarrollo del r√©gimen de las Autonom√≠as. La pol√≠tica, constante y acumulativa, de las transferencias de competencias del Estado a las Autonom√≠as ha ido debilitando al Estado, y ha transformado a las Comunidades Aut√≥nomas en cuasi Estados. Por ejemplo, refiri√©ndonos a Catalu√Īa, en el nuevo Estatuto de 2006, ¬ęm√°s de 100 competencias exclusivas o compartidas llegan a incluirse, por las 32 que atribuye el art√≠culo 149 de la Constituci√≥n al Estado¬Ľ (Luis Gonz√°lez Ant√≥n, op. cit., p√°g. 617.).

Esta pol√≠tica ha marchado paralela, como es natural, al que se ha llamado, por Jorge de Esteban, hurac√°n estatutario, una carrera hacia la autodefinici√≥n de las comunidades aut√≥nomas como Naciones (Catalu√Īa, Andaluc√≠a, Valencia‚Ķ), no s√≥lo tolerada sino alentada por el Gobierno socialdem√≥crata, que ha dejado abiertos en Espa√Īa una serie de problemas muy graves que no pueden considerarse propiamente como problemas de pol√≠tica democr√°tica parlamentaria entre partidos pol√≠ticos legales. Son problemas pol√≠ticos constituyentes, que ya no tienen que ver con la democracia, sino con la realidad misma del Estado.

Problemas cuya condición política es similar a la que pudiera corresponder a un conflicto bélico entre Estados, o entre facciones sediciosas que tratan de despedazar el territorio basal sobre el que se asienta necesariamente el Estado.

Problemas en los cuales las leyes de la democracia, que van siempre referidas y necesariamente a cada Estado, como a un todo del cual son partidos o partes atributivas los partidos parlamentarios, ya no tienen nada que hacer; porque cuando una facci√≥n independentista (considerada formalmente como partido pol√≠tico, como puedan serlo en Espa√Īa el PNV, ERC o BNG) pretende segregar territorios regionales que son del Estado, no est√° suscitando cuestiones que puedan ser resueltas en un parlamento democr√°tico. Son cuestiones similares a las que tienen que ver con la ingerencia entre Estados, aquellas en las cuales un Estado pretende apoderarse de alguna parte que pertenece a otro Estado, o la parte de un Estado que pretende apropiarse de los territorios basales que pertenecen al Estado mismo.

Las pretensiones de independencia de algunas facciones vascas, catalanas, &c., no son cuestiones que tengan que ver con la voluntad de los vascos o con la voluntad de los catalanes; son cuestiones que est√°n al margen de estas voluntades, porque las tierras vascas o las tierras catalanas pertenecen a Espa√Īa y por tanto a todos los espa√Īoles. Y si un grupo faccioso vasco o catal√°n quiere arrebat√°rsela, es porque est√°n pretendiendo rob√°rsela, sin que pueda justificarse este proyecto de latrocinio por derivarlo de una voluntad de autodeterminaci√≥n. Cuando los cuarenta ladrones, en virtud de su voluntad un√°nime, expresada a mano alzada en una reuni√≥n, se autodeterminan para apoderarse de una gran cueva o de varias, est√°n proyectando una acci√≥n que nada tiene que ver con la democracia, aunque su decisi√≥n haya surgido de una reuni√≥n o asamblea que se haya ajustado a la forma de una democracia procedimental. Contra las decisiones de autodeterminaci√≥n de los cuarenta ladrones s√≥lo cabe una respuesta por parte del propietario, la que tiende a recuperar por la violencia (sea a trav√©s de los tribunales, sea directamente cuando los tribunales no son internacionales) los bienes que le han sido arrebatados o pretenden serle arrebatados.

Ante las pretensiones de autodeterminaci√≥n de las facciones vascas, catalanas, gallegas, de apropiarse de bienes que pertenecen desde siglos a todos los espa√Īoles, est√°n fuera de lugar debates parlamentarios democr√°ticos. Los conflictos entre dos democracias, o entre dos Estados democr√°ticos, no pueden dirimirse democr√°ticamente, sino por v√≠as anteriores a la democracia, la m√°s tradicional, la declaraci√≥n de guerra. Porque las cuestiones abiertas no se mantienen en los l√≠mites de una democracia constitucional, dado que las Constituciones de cada democracia son precisamente las que separan a unas democracias de otras, precisamente por su capa basal.

Parece que nuestros constitucionalistas, con su democratismo infinito, han olvidado que la democracia es una estructura pol√≠tica que √ļnicamente tiene asiento en cada Estado. Parece como si los procedimientos democr√°ticos de la Asamblea general de la ONU les hubieran nublado el juicio hasta el punto de llegar a creer que tal Asamblea es democr√°tica en sentido pol√≠tico.

Y todo esto no implica que las democracias parlamentarias, con partidos pol√≠ticos circunscritos a cada Estado, carezcan entre s√≠ de cualquier tipo de relaci√≥n, dado que, por de pronto, esos Estados democr√°ticos son a su vez parte de un todo. Pero de un todo que, en cuanto democr√°tico, no es atributivo sino distributivo. Entre los Estados democr√°ticos y sus respectivos partidos, caben afinidades y semejanzas sobre las cuales pueden fundarse, sin duda, asociaciones o federaciones internacionales, a trav√©s de las cuales los Estados gobernados por un partido determinado pueden influir, ayudando o bloqueando, sobre otros Estados gobernados por un partido de su mismo color. Pero estas influencias no pueden traspasar nunca los l√≠mites de cada soberan√≠a. En ning√ļn caso las federaciones internacionales de partidos democristianos o socialdem√≥cratas o comunistas pueden confundirse con un Estado soberano, o con una confederaci√≥n de Estados.

Ahora bien, si las ideas de derecha e izquierda, en el sentido de la pol√≠tica democr√°tica, s√≥lo pueden aplicarse a los √°mbitos constituidos por cada Estado, ¬Ņc√≥mo alguien, aunque sea jurista, polit√≥logo o pol√≠tico de profesi√≥n, si est√° en su sano juicio, puede considerar a las facciones secesionistas de un Estado como partidos pol√≠ticos, y m√°s a√ļn, c√≥mo puede calificarlos de izquierdas o de derechas?

Estar√≠a haciendo operaciones parecidas a las de alguien que, habiendo establecido la relaci√≥n universal y distributiva entre cada uno de los per√≠metros de las circunferencias y sus di√°metros correspondientes (la raz√≥n o relaci√≥n ŌÄ) pretendiese aplicar, de un modo disparatado, esta misma raz√≥n o relaci√≥n ŌÄ para expresar la raz√≥n o relaci√≥n atributiva (sinal√≥gica) entre las distancias intercentro (medidas en la recta que contiene a sus di√°metros) entre dos circunferencias cualesquiera y las distancias interper√≠metro (medidas en esa misma recta).

Los problemas pol√≠ticos que Espa√Īa tiene planteados, a ra√≠z sobre todo del reconocimiento como partidos pol√≠ticos de las facciones auton√≥micas separatistas, no son problemas de pol√≠tica parlamentaria entre la derecha y la izquierda; son problemas pol√≠ticos que afectan a la existencia misma del Estado, y ante los cuales es totalmente disparatado intentar aplicar medidas democr√°ticas.


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« Respuesta #6 : Martes 04 de Noviembre de 2008, 18:47 »

martes 4 de noviembre de 2008
Del duelo
Alfonso Fern√°ndez Tresguerres
Sobre la muerte del otro
Hablamos de duelo para referirnos al dolor que provoca la p√©rdida de un ser querido, cuyo fallecimiento nos sume en un estado de irrealidad, impotencia y sufrimiento ag√≥nico y desesperado como nunca pensamos que pudiera llegar a experimentarse. O acaso podr√≠a decirse tambi√©n que el duelo, m√°s que ese estado como tal, es el tiempo que se necesita para superarlo y aprender nuevamente a vivir con esa ausencia ya inevitable. Y creo que no tendremos mayores dificultades para separarlo del luto. La diferencia es clara: en tanto que el duelo es un estado an√≠mico de car√°cter psicol√≥gico-subjetivo, el luto consiste en un diverso y variado conjunto de rituales y ceremonias que tienden m√°s a lo social que a lo estrictamente individual, y tiene siempre un algo de artificioso y postizo frente al sincero, √≠ntimo y profundo dolor. Yo me siento del todo predispuesto a ser enteramente respetuoso con la tradici√≥n en este aspecto, pero no dejo de hallar en el formalismo del luto cierta ostentaci√≥n y hasta cierta falsedad, como si alguien no tuviese suficiente con su sufrir, y necesitase, adem√°s, que se vea y que se sepa que sufre. Y esto cuando efectivamente es as√≠, porque no por fuerza tiene que serlo. Quiero decir (y si la diferencia entre el duelo como sentimiento y el luto como actividad social no parece suficiente, √©sta lo ser√° sin duda) que se puede estar de duelo sin estar de luto, y se puede estar de luto sin sentir ning√ļn dolor. O mejor a√ļn: de luto, en efecto, se est√°, y eso significa que uno puede ponerse voluntariamente en tal estado, pero el duelo se siente o no, y ni es posible proponerse sentirlo ni dejar de hacerlo. Se puede guardar luto por muchos, pero el duelo s√≥lo ante el fallecimiento de unos pocos se suscita.

Cierto es que no necesariamente hay que entender el luto como nacido del deseo de hacer una manifestación ostentosa del dolor. Sus orígenes mágicos (mantener apartados de la sociedad y de la vida cotidiana a aquéllos que, por haber sido tocados por la muerte, son vistos como peligrosos e impuros y fuente, asimismo, de contaminación) son bastante plausibles; pero aun así, los elementos, a veces exagerados, con los que, acaso al servicio de esa función originaria y primordial, se ha ido adornando el luto, suenan a menudo a hueco y a poco natural, y, al cabo, más parece el luto una forma de vanidad (la vanidad del dolor, que también la hay) que expresión sincera de dolor auténtico.

El duelo, en cambio (y yo no digo que no pueda sentirlo quien al mismo tiempo está de luto), es el dolor en su explosión más desgarradoramente sincera, absolutamente personal también, y absolutamente intransferible, de tal modo que hasta los mismos deudos que pueden compartir un luto, se ven obligados, en el fondo, a sufrir a solas: yo siento mi dolor, pero no el del otro, por más que la muerte que lloramos sea la misma para los dos.

El duelo, en suma, como sabe perfectamente cualquiera que haya pasado por ello, constituye uno de los dolores más atroces que puede atenazar a un ser humano. Y es una bendición que sólo ante contadas muertes se despierte. El san Agustín cristiano, a quien su fe le permitió soportar valerosamente (o eso dice, al menos) la muerte de su madre, Mónica, pues

¬ęNo parec√≠a cosa decente celebrar con quejas lacrimosas y con gemidos fl√©biles aquel tr√°nsito bienaventurado, porque con tal f√ļnebre concierto se suele deplorar la miseria de los que mueren y su total apagamiento. Mas ella ni mor√≠a miserablemente ni mor√≠a totalmente¬Ľ [Confesiones, IX: 12],

no es ajeno, sin embargo, al

¬ęrepentino y reciente desgarro de la acostumbrada, dulc√≠sima, car√≠sima compa√Ī√≠a¬Ľ [Confesiones, IX: 12].

Tal es, en efecto, lo que suscita el dolor caracter√≠stico del duelo: una brusca y desgarradora ausencia que sabemos, ya para siempre, definitiva e irreparable. Mas un dolor, asimismo, en el que confluyen, a su vez, m√ļltiples y variados sentimientos. Y el propio san Agust√≠n (ahora el Agust√≠n pagano, antes, por tanto, de su bautismo y conversi√≥n) se hace eco de ellos de forma conmovedora, con ocasi√≥n de la muerte de un amigo muy amado:

¬ę¬°Con qu√© dolor qued√≥ mi coraz√≥n enlutado! Todo lo que miraba era muerte. Y mi patria era mi suplicio, y la casa paterna una infinita desolaci√≥n, y todo lo que con √©l hab√≠a comunicado, se troc√≥, sin √©l, en tormento monstruoso. Busc√°nle en dondequiera mis ojos, y se les ha negado; y hab√≠a tomado aborrecimiento de todas las cosas porque estaban vac√≠as de √©l y no pod√≠a ya decirme: "¬°Vendr√°; helo aqu√≠!", como cuando viv√≠a y estaba ausente. Yo mismo era un gran enigma para m√≠ y preguntaba a mi alma por qu√© estaba triste y por qu√© tan profundamente me turbaba, y no sab√≠a responderme nada [...] Maravill√°bame que los otros mortales viviesen, porque √©l, a quien hab√≠a amado como si no hubiere de morir, hab√≠a muerto, y maravill√°bame a√ļn m√°s que siendo muerto √©l viviera yo, que era otro √©l [...] D√°banme horror todas las cosas, y aun la misma luz, y todo lo que no era lo que era √©l me era tedioso y no llevadero, fuera de los gemidos y l√°grimas; pues en ellas solas hallaba alguna peque√Īa porci√≥n de respiro. Y cuando del llanto era destetada mi alma, sent√≠ame agobiado de la gran carga de mi miseria [...] No toma vacaciones el tiempo, ni rueda ocioso por nuestros sentidos; antes hace en nuestro esp√≠ritu obras maravillosas. He aqu√≠ que ven√≠a y pasaba de d√≠a en d√≠a; y al ir y al venir sembraba en m√≠ otras esperanzas y otros recuerdos, y paulatinamente me devolv√≠a a mis pr√≠stino deleites, con que mi dolor iba cediendo, y suced√≠anle no ciertamente otros dolores, sino g√©rmenes de otros dolores. Porque, ¬Ņde d√≥nde aquel dolor primero con tanta facilidad hab√≠a transido lo m√°s √≠ntimo de mi coraz√≥n, sino de que hab√≠a derramado mi alma en la arena, amando a quien hab√≠a de morir como si no hubiera de morir?¬Ľ [Confesiones, IV: 4, 6, 7,8].

Se me disculpar√° (espero) lo excesivo de la cita, puesto que su extensi√≥n queda compensada, y justificada, al se√Īalar esas palabras, de manera magistral, algunas de las principales fases por las que, a mi juicio, discurre el duelo, desde su inicio hasta su acabamiento.

Hay, seguramente, un primer momento no sólo de negación del hecho mismo, sino hasta de irrealidad e incredulidad, como si el individuo pensara que aquello no puede estar ocurriendo realmente, que no es posible que la desaparición del ser amado se haya convertido, en sólo un instante, en un hecho absoluto y definitivo por toda la eternidad. No es infrecuente entonces que se produzcan determinadas alteraciones de la conciencia, tales como la disociación del afecto, que genera en el sujeto una especie de sentimiento de desapego, como si un muro se levantara entre él y lo que está aconteciendo, de tal manera que en ocasiones puede que ni siquiera llegue a ser del todo consciente de lo que sucede; o también una suerte de escisión del yo, que le hace sentirse como si estuviese fuera de si mismo, como si se viese y escuchase en tercera persona, como si lo que ocurre, en suma, no fuese más que un simple película.

M√°s tarde hacen su aparici√≥n la impotencia y la rabia; tambi√©n la culpa. Nos preguntamos por qu√© para todos los dem√°s, incluidos nosotros, a√ļn no ha llegado la hora y para esa persona que am√°bamos, s√≠. Y uno parece resentido contra todo y contra todos, contra el mundo, en general, que sigue su curso, imp√°vido y ajeno a nuestro dolor; y se busca un culpable, porque siempre se busca un culpable para explicar que haya ocurrido algo que de otro modo (nos parece) jam√°s deber√≠a haber ocurrido, y, con mucha frecuencia, el culpable acaba por ser uno mismo: nos culpamos acaso por estar vivos, pero principalmente por no haber hecho o dejado de hacer algo capaz de evitar lo inevitable. Y desesperadamente se anhela entonces poder volver el tiempo atr√°s para de nuevo sentir el calor de una mano ya fr√≠a para siempre, la sonrisa de unos labios ya sellados para siempre, la luz de unos ojos ya velados para siempre por la muerte, esa puta infame a la que desear√≠amos tener delante para quebrarle los huesos uno a uno.

Después, la angustia y la ansiedad dan paso a un tedio profundo: nada presenta a nuestros ojos el menor interés, nada tiene para nosotros el menor aliciente; cualquier ocupación, cualquier actividad parecen absurdas y sin sentido.

¬ęDesde el d√≠a que le perd√≠ ‚Äďdice Montaigne refiri√©ndose a su amigo el se√Īor de La Bo√©tie‚Äď, no hago m√°s que arrastrarme l√°nguidamente. Y aun los placeres que se me ofrecen, en lugar de consolarme, redoblan mi dolor por haberlo perdido [...] No hay acci√≥n ni imaginaci√≥n en que no le eche en falta¬Ľ [Ensayos, I, XXVII].

¬ŅQu√© valor, en efecto, tiene nada de lo que hacemos o hemos hecho si no ha servido para evitar la muerte de la persona amada? ¬ŅQu√© haremos en el futuro sin ella? El mundo ha quedado vac√≠o y nosotros sin asidero posible, flotando a la deriva y a la espera de un ma√Īana que no imaginamos sin la presencia de quien se ha ido. Y as√≠, quien se ha quedado,

¬ęentre duelos consume sus noches
y entre duelos sus d√≠as¬Ľ [Odisea, XVI: 38-39].

Y

¬ęni ha vuelto a comer ni beber como antes
ni disfruta de ver sus haciendas: en lloro y gemidos
de dolor se consume y la piel se le seca en los huesos¬Ľ [Odisea, XVI: 143-145].

Pero, como dice san Agust√≠n, ¬ęno toma vacaciones el tiempo¬Ľ, y, de ese modo, al permanente desconsuelo le sigue la progresiva aceptaci√≥n: las tinieblas que nos cegaban y oprim√≠an el pecho parecen rasgarse paulatinamente y en ellas asoma un rayo de luz que trae consigo nuevas esperanzas y nuevas ilusiones; tambi√©n preocupaciones y dolores novedosos. Y si bien nunca se cerrar√° la herida abierta, si bien jam√°s el vaci√≥ dejado por ese ser se ver√° colmado, comenzamos siquiera a saber convivir con ellos. Y aprendemos a vivir de nuevo; cierto que con ese dolor sordo que como un rumor nunca acallado nos acompa√Īar√° siempre; pero a vivir, al cabo.

Tal es, para decirlo con Freud, ¬ęla labor del duelo¬Ľ: permitir la progresiva y lenta imposici√≥n del ¬ęmandato de la realidad¬Ľ:

¬ęLa realidad impone a cada uno de los recuerdos y esperanzas, que constituyen puntos de enlace de la libido con el objeto, su veredicto de que dicho objeto no existe ya, y el yo, situado ante la interrogaci√≥n de si quiere compartir tal destino, se decide, bajo la influencia de las satisfacciones narcisistas de la vida, a cortar su ligamen con el objeto abolido¬Ľ [Freud, ¬ęDuelo y melancol√≠a¬Ľ].

O dicho de forma m√°s brusca: llega un momento en el que s√≥lo dos opciones se nos presentan: o morir tambi√©n o seguir viviendo, y nuestro instinto de supervivencia, nuestro ego√≠smo, incluso, nos recuerda las satisfacciones que a√ļn puede depararnos la vida y nos induce a cortar toda ligadura con el ser amado ya para siempre ido. Se trata, en sentido estricto, de hacer morir por segunda y definitiva vez al difunto, de matar al muerto, que

qui nunc it per itertenebricosum
illud, unde negat redire quemquam.
[¬ęahora sigue el camino de las sombras,
all√° de donde, dicen, nadie vuelve¬Ľ, Catulo, Carmina, III].

El duelo conlleva siempre la no resignación y el pensar al difunto como vivo. Sólo cuando comienza a aceptarse que quien ha muerto ha muerto, y a pensarlo como tal, sólo entonces podrá ceder el vivísimo dolor que nos desgarra y ser sustituido por ese otro dolor más tenue, mezcla de nostalgia y de pesar, que durará, no obstante, tanto como en nuestra memoria permanezca el recuerdo de la persona amada que hemos perdido, es decir, que durará tanto como duren nuestros días.

¬ę¬°Que me acuerde de ti!... ¬°S√≠, sombra desventurada, mientras la memoria tenga asiento en este desventurado globo!... ¬Ľ [Hamlet, Acto I, Esc. V].

Freud, que compara el duelo con la melancol√≠a, de la que le separa, sin embargo, el que en √©sta se encuentra menguado el amor propio, lo que no sucede en aqu√©l, viene a explicar el proceso del duelo de la siguiente forma: una vez que la realidad ha puesto de manifiesto que el objeto amado ya no existe, exige de la libido que corte sus ligaduras con √©l; demanda ante la que surge una oposici√≥n muy poderosa, y aunque lo normal es que la realidad se imponga, eso no puede suceder sino de una forma paulatina y con un considerable gasto de tiempo y energ√≠a. Creo el tiempo es la clave, y bien podemos prescindir del resto del ropaje psicoanal√≠tico. El duelo, en efecto, no tiene m√°s cura que el tiempo. Acaso otras cosas ayuden. Se ha dicho, por ejemplo, que una de las funciones de todo el ceremonial instituido en torno a la muerte es la de ayudar a los allegados del difunto a superar el trauma provocado por el fallecimiento de √©ste, acompa√Ī√°ndolos ‚Äďcomo se dice‚Äď en el sentimiento. Adler ha llegado incluso a afirmar que

¬ęEl duelo es como un argumento que trata de ser comprometedor e irresistible para los otros que se tienen que inclinar ante √©l¬Ľ [Conocimiento del hombre, V, A: 2].

No lo s√©. Ni entro ni salgo. Pero s√≠ dir√© que en lo que a mi ata√Īe, las veces que he tenido que pasar por tal trance, lo que m√°s me habr√≠a ayudado es que todo a mi alrededor continuara igual, y m√°s hubiera agradecido que todo el mundo prosiguiera con sus ocupaciones habituales, como si nada hubiera sucedido, que el que se me convirtiera en protagonista de una desgracia y se me mirara con conmiseraci√≥n. Mi dolor y yo nos las hubi√©ramos arreglado muy bien solos, algo que, despu√©s de todo, es lo que tuvimos que hacer. No se trata de orgullo pueril ni de ser desagradecido: cuando uno es tocado por la muerte no queda lugar para tonter√≠as, y, por lo dem√°s, me sent√≠ sinceramente agradecido a quienes en tales ocasiones me trasmitieron sus condolencias y me manifestaron su pesar. Pero si he de ser sincero, he de decir que con ello antes contribuyeron a acrecentar el m√≠o que a atenuarlo. Imagino que cada cual tiene su forma de hacer frente a esas situaciones, y la m√≠a es la que es, y quiero creer que ni m√°s ejemplar ni m√°s extravagante que otras. E incluso a√Īadir√© ‚Äďaunque supongo que se sobreentiende‚Äď que si de m√≠ hubiera dependido, habr√≠a agilizado todo lo posible la despedida del ser querido, reduci√©ndola a lo m√≠nimo exigible para respetar su dignidad. Lo mismo que pido para m√≠.

QVANDOCVMQVE igitur nostros mors claudet ocellos
accipe quae serues funeris acta mei.
nec mea tunc longa spatietur imagine pompa,
nec tuba sic fati uana querela mei
[¬ęCuando sea que la muerte cierre mis ojos,
toma las instrucciones que has de observar en mis funerales.
No alargue mi séquito la profusión de iconos,
ni emita la tuba vanas quejas por mi hado¬Ľ, Propercio, Eleg√≠as, II, XIII, B].

Nada hay capaz de proporcionar consuelo a quien la muerte, de un zarpazo, le ha arrancado una parte de s√≠ mismo: solo cabe esperar que el duelo haga su labor y el tiempo la suya. Mas tal vez ayude pensar que amamos seres mortales y que in√ļtil es empe√Īarnos en que no lo sean.

Scilicet occidimus, nec spes es ulla salutis
[¬ęNaturalmente perecemos, y no hay ninguna esperanza de salvaci√≥n¬Ľ,
Ovidio, Tristezas, I, II: 33].

Tambi√©n para nosotros habr√° un momento, porque nadie puede vivir eternamente, y m√°s pronto o m√°s tarde, acabaremos todos en el mismo lugar; y en el eterno olvido que nos aguarda, despreciable ser√° el n√ļmero de a√Īos que cada cual haya vivido.

Nuestros muertos permanecen ajenos a cualquier penar, y ajemos también a las lágrimas que derramamos. No lloramos, en consecuencia, una pena que ellos sufren: lloramos, en verdad, por nosotros mismos. Cese, pues, nuestro llanto, seamos fuertes, aceptemos lo irremediable como irremediable y aprestémonos a gozar el placer agridulce del recuerdo.

¬ęHay que curar los males presentes con el recuerdo agradable de lo que ya termin√≥ y con la conciencia de que no se puede cambiar lo que ya ha sucedido¬Ľ [Epicuro, Gnomologio Vaticano, 55].

Porque hay algo que la muerte no podr√° jam√°s arrebatarnos, hasta en tanto no nos arrebate a nosotros mismos (y para entonces tanto dar√°), y es la memoria de aqu√©llos a quienes hemos amado y nos amaron; las horas, los d√≠as y los a√Īos con ellos compartidos, y mientras a nosotros nos anime un m√≠nimo aliento, ellos no habr√°n muerto del todo. Nuestro recuerdo los venga de la muerte y los mantiene vivos en un mundo al que no toca el menor penar. No dice la muerte la √ļltima palabra mientras yo est√© en pie para recordar a quien se me ha muerto:

letum non omnia finit,
luridaque euictos effugit umbra rogos.
[¬ęla muerte no acaba con todo
y una sombra p√°lida vence a la pira y sobrevive¬Ľ, Propercio, Eleg√≠as, IV, VII].


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« Respuesta #7 : Martes 04 de Noviembre de 2008, 19:12 »

No deber√≠a ser √©ste el camino, pero si se empe√Īan‚Ķ

Querella contra Carrillo y Largo Caballero. Por Paracuellos y por el asesinato de José Antonio

¬ŅSe empe√Īan en desenterrar el hacha enterrada por todos (eso parec√≠a) en la Transici√≥n? ¬ŅPretende el juez Garz√≥n procesar, entre otros, a Francisco Franco Bahamonde? Pues bien ‚Äďse ha dicho un particular afincado en Madrid y que permanece en el anonimato‚Äď, que no se quede ah√≠ la cosa. Existen, entre miles de otros cr√≠menes, los dos hechos m√°s emblem√°ticos sucedidos en el bando nacional: el genocidio de Paracuellos de Jarama y el asesinato de Jos√© Antonio Primo de Rivera. ¬ŅPor qu√© no presentar, pues, una querella contra dirigentes republicanos como el dirigente del PSOE Francisco Largo Caballero y el de las Juventudes Comunistas, el todav√≠a vivo Santiago Carrillo?   
     
 
JAVIER RUIZ PORTELLA

4 de noviembre de 2008

¬ŅSe empe√Īan en desenterrar el hacha enterrada por todos (eso parec√≠a) en la Transici√≥n? ¬ŅPretende el juez Garz√≥n procesar, entre otros, a Francisco Franco Bahamonde? Pues bien ‚Äďse ha dicho un particular afincado en Madrid y que permanece en el anonimato‚Äď, que no se quede ah√≠ la cosa. Existen, entre miles de otros cr√≠menes, los dos hechos m√°s emblem√°ticos sucedidos en el bando nacional: el genocidio de Paracuellos de Jarama y el asesinato de Jos√© Antonio Primo de Rivera. ¬ŅPor qu√© no presentar, pues, una querella contra dirigentes republicanos como el dirigente del PSOE Francisco Largo Caballero y el de las Juventudes Comunistas, el todav√≠a vivo Santiago Carrillo?

Dicho y hecho. A Alicante se fue el hombre y en el Juzgado de Guardia present√≥ querella criminal pidiendo que ‚Äúse procese por el homicidio de don Jos√© Antonio Primo de Rivera, acontecido el 20 de noviembre de 1936 en la c√°rcel de esta ciudad, a don Francisco Largo Caballero, en aquel entonces presidente del gobierno de la Rep√ļblica, y fallecido en Par√≠s (Francia) el 23 de marzo de 1946‚ÄĚ.
Por su parte, la querella contra Santiago Carrillo se basa en las responsabilidades ‚Äďprobadas por la documentaci√≥n de los propios archivos sovi√©ticos‚Äď que el l√≠der comunista ‚Äďconsejero de Orden P√ļblico de la Junta de Defensa de Madrid‚Äď asumi√≥ en la matanza de m√°s de cinco mil personas, entre ellas muchachos de doce y trece a√Īos de edad, efectuada en Paracuellos de Jarama en el mismo mes de noviembre de 1936.
El querellante atribuye a tales hechos el car√°cter de crimen contra la humanidad; el mismo en el que se basa el dichoso juez Garz√≥n para procesar a los dirigentes del bando nacional. Pero como hay dos pesos y dos medidas en la justicia espa√Īola, son √≠nfimas las posibilidades de que prospere tal querella.
*
Ojal√° no prosperara ni √©sta ni la otra. Ojal√° se cerraran de una vez por todas todos los procesos, todas las fosas, todas las tumbas. Ojal√° tuvieran los nuevos, los desventurados rojos de hoy la decencia de dejar en paz a sus muertos ‚ÄĒy a los nuestros (aunque √©stos, uno lo comprende‚Ķ, prefieren ni mentarlos).
Pero no, les resulta imposible. Durante tres a√Īos lo tuvieron todo (no ellos personalmente, pero les da igual). A sangre y fuego emprendieron la revoluci√≥n (valga la redundancia). A mansalva mataron, no s√≥lo a los nuestros, a los suyos tambi√©n‚Ķ Pero lo perdieron todo, tuvieron que abandonarlo todo.
Y no logran superar el trauma. Como el ave carro√Īera que ha olido de cerca el delicioso olor de su presa, como el lobo que ha sorbido ya las primeras gotas de sangre de la suya, no logran hacerse a la idea de haber tenido que abandonar un d√≠a ‚ÄĒall√° penas si hace setenta a√Īos‚ÄĒ tan apetitoso manjar.
O esto, o est√°n, sin m√°s tr√°mite y literalmente, locos de remate.

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=2827
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« Respuesta #8 : Mi√©rcoles 05 de Noviembre de 2008, 00:09 »


"Durante largo tiempo, las posibilidades de Espa√Īa frente a Al √Āndalus fueron casi nulas, dada la desproporci√≥n material. El territorio del norte era el m√°s atrasado y menos civilizado de la pen√≠nsula, mucho menos extenso y poblado que el del centro y sur, y el m√°s pobre, debido a la aspereza del suelo y el alejamiento de las v√≠as de comercio. Esa aspereza y pobreza hab√≠an ayudado a sus naturales a resistir a los godos, pero nunca les hab√≠an permitido realizar otra cosa que incursiones depredatorias de corto radio. Si de pronto lograron crear una verdadera estructura pol√≠tica con un objetivo de vasto alcance como continuadores del reino hispano-godo, al que tanto hab√≠an combatido, y de desarrollar un arte y literatura propias, solo pudo deberse a la afluencia de godos, moz√°rabes y cl√©rigos huidos del sur. La com√ļn oposici√≥n al islam impuls√≥ la elevaci√≥n cultural de los pueblos del Cant√°brico, su completa cristianizaci√≥n e identificaci√≥n con los ideales propuestos. La Cr√≥nica moz√°rabe, escrita en territorio andalus√≠, habla ya de "p√©rdida de Espa√Īa" y "reconquista" en fecha tan temprana como 754, y con seguridad recog√≠a ideas previas y extendidas. Ese ideal permitir√≠a al n√ļcleo de Asturias sostenerse y crecer pese a su penuria inicial. La pronta incorporaci√≥n de Galicia m√°s el traslado al norte de las gentes del valle del Duero, aumentar√≠an sustancialmente la poblaci√≥n y con ella el vigor defensivo. Si bien plantearan serios retos econ√≥micos, resueltos progresivamente con la posterior repoblaci√≥n del semiabandonado valle del Duero y otras comarcas poco a poco recobradas.

Al comenzar el siglo IX hab√≠a que agregar al ya veterano reino de Asturias los comienzos de la Marca Hisp√°nica, conquistada por los francos a lo largo de los Pirineos, que durante ese siglo permanecer√≠a poso activa. Hab√≠a, por as√≠ decir, la Espa√Īa del Cant√°brico, bastante homog√©nea, y la del Pirineo, m√°s diversa. En conjunto ocupaban un quinto de la pen√≠nsula, y Al √Āndalus el resto.

Eran dos naciones y dos mundos.



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Sobre este particular hay mucha ignorancia que circula por ah√≠...seguramente por intereses creados por los de izquierdas (muy amantes ellos de los moros) ( Alianzas de civilizaci√≥nes etc.etc) y ya se sabe que en Andaluc√≠a est√°mos castigados desde hace ya 30 a√Īos con la misma monserga.

El caso es que, quién sabe algo de historia o se tome la molestia de indagar, verá que Andalucía no es Igual a Moros.

cierto es que estuvieron siglos, pero tb cierto es que los Espa√Īoles de entonces lucharon todo y m√°s para que no les quitaran sus territorios y su cultura.
Los moros, tan democr√°ticos ellos (y no han cambiado), en Andaluc√≠a masacraron literalmente a pueblos enteros aparte de violar y esclavizar a las muchachas y llevarlas a sus harenes.El que no comulgaba con el Islam era pasado directamente por gumias (dagas) y el pueblo quemado, el reba√Īo matado etc.etc.

No es cierto en ABSOLUTO que hab√≠a buena convivencia entre moros y cristianos.C√≥mo tampoco es cierto que los moros se mezclaran con los espa√Īoles y vive versa.
No digo que no hubiera dos casos entre mil, pero es todo lo que se puede p√Īretender cuando la gente habla del or√≠gen de los Andaluces..

Andalucía fue repoblada enteramente por aragoneses, vascos- navarros, y castellanos. (y tb gallegos algunos).

El orígen de la piel morena-ojos pelos morenos se situaría más sobre el clima (el excesivo sol) y sobre el orígen íbero que eran de pelo negro y rasgos muy marcados.

Yo, c√≥mo Andaluza (una parte), no puedo soportar a los moros.Se que hace 500 a√Īos, probablemente m√°s de un mimbro de mi familia fue torturado, violado, etc.etc. por alg√ļn moro.

Por lo que a mi, que no me vengan con el cuento del "hermano moro". Enfadado


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« Respuesta #9 : Jueves 06 de Noviembre de 2008, 12:03 »

jueves 6 de noviembre de 2008
Dificultad de la discusión racional y tortura en el franquismo
5 de Noviembre de 2008 - 07:25:31 - Pío Moa
Un simp√°tico provocador se empe√Īa en demostrar lo muy cat√≥lico que era Hitler, citando de √©l expresiones que no tienen nada de cat√≥licas. Quiz√° Hitler interpretaba esa religi√≥n muy a su modo. "Morir√© cat√≥lico", dijo. S√≠, suicid√°ndose.

Quienes realmente colaboraron con los nacionalsocialistas fueron los comunistas ya antes de la subida de Hitler al poder: se mataban entre ellos, pero colaboraban contra los liberales y moderados. Despu√©s, Stalin y Hitler se repartieron la cat√≥lica Polonia y muchas otras cosas. Cuando los alemanes invadieron Francia encontraron la colaboraci√≥n entusiasta de los comunistas, as√≠ como aprovecharon la labor desmoralizadora y "pacifista" de los socialistas. Y por cierto, nadie salv√≥ m√°s jud√≠os que P√≠o XII. Pero, en general, son comunistas y asimilados, o "pacifistas" quienes m√°s le acusan. "Esa constante mentira de los rojos", que dec√≠a Mara√Ī√≥n.

**** "El d√≠a 14 P√≠o XI public√≥ la c√©lebre enc√≠clica Mit brennender Sorge, en la que condenaba el comunitarismo nacionalsocialista ("El hombre como persona tiene derechos recibidos de Dios que han de ser defendidos contra cualquier atentado de la comunidad que pretendiese negarlos, abolirlos o impedir su ejercicio") y la imposici√≥n de un tipo de ense√Īanza contra la voluntad de las familias; y defend√≠a "el derecho natural", y "las normas eternas de una doctrina moral objetiva" frente a las imitaciones del paganismo que las abol√≠an "en un atentado criminal contra el porvenir del pueblo, cuyos tristes fruto ser√°n muy amargos para las generaciones futuras" "Estos necios que presumen separar la moral de la religi√≥n constituyen hoy legi√≥n. No se percatan (...) de que, desterrar de las escuelas y de la educaci√≥n la ense√Īanza confesional (...) impidi√©ndole contribuir a la formaci√≥n de la sociedad (...) es caminar hacia el embrutecimiento y la decadencia de la moral". Etc.

El r√©gimen nazi replic√≥ con una campa√Īa de denuncias y procesos contra curas y frailes cat√≥licos por supuestos abusos sexuales y otras inmoralidades, y por contrabando de moneda. El 1 de mayo Hitler advirti√≥: "No permitir√© que la autoridad del pueblo alem√°n sea atacada (...) Esto se refiere tambi√©n a las iglesias. Mientras √©stas se circunscriban a problemas religiosos, el Estado no se inmiscuir√° en sus asuntos. Pero si las iglesias, mediante cualquier medida, tales como por ejemplo cartas pastorales, enc√≠clicas, etc., tratan de usurpar los derechos que pertenecen al Estado, entonces nos veremos obligados a reducirlas a sus reconocidas actividades espirituales". Al d√≠a siguiente, ante una multitud fren√©tica, Goebbels acusaba a los curas de pervertir a la juventud, entre gritos de "¬°Colgu√©moslos! ¬°Mat√©moslos!"

(En El derrumbe de la segunda rep√ļblica y la guerra civil)

Por cierto, ¬Ņno les suena curiosamente actual la requisitoria de la carta enc√≠clica del papa y la actitud de Hitler? Parece como si estuvi√©semos oyendo a Zapo.

**** Se√Īal√©, ci√Ī√©ndome al caso de Melit√≥n Manzanas, la perversi√≥n del lenguaje que lleva a crear falsas leyendas y a hacer acusaciones personales como m√≠nimo sin pruebas suficientes, y hablando adem√°s de cientos de "vascos" torturados, evidente trola. Pero jflp, tomando el r√°bano por las hojas, interpreta que yo niego la existencia de torturas en el franquismo. En De un tiempo y de un pa√≠s  se√Īalo (cito de memoria) "La tortura es una mancha que no se puede quitar aquel r√©gimen. Tambi√©n es preciso ponerla en su lugar, y ni remotamente se practic√≥ como los franceses en Argelia o los norteamericanos en Vietnam". Ten√≠a que haber a√Īadido: "y mucho menos como los reg√≠menes que quer√≠amos implantar en Espa√Īa las izquierdas"; ni tampoco como la dictadura argentina. A√Īade jflp: "Si en 1969 la pol√≠tico-social torturaba a base de bien en Vizcaya podemos estar seguros de que en Guip√ļzcoa no era la situaci√≥n diferente". Que torturaba (y la guardia civil, y la polic√≠a armada) es seguro; que fuera "a base de bien" ya es mucho decir. El cuento de que lo hac√≠a porque apenas dispon√≠a de medios y deten√≠a a la gente a voleo no se lo traga nadie, porque esa es la mejor forma de no obtener resultados. Por el contrario, la polic√≠a franquista era mucho m√°s eficaz que las posteriores, exceptuando la √ļltima √©poca de Aznar. La tortura se aplicaba siempre en casos particulares sobre quienes la polic√≠a sospechaba, por lo general fundadamente, que ten√≠an responsabilidades importantes en la comisi√≥n de asesinatos.

Conviene distinguir tambi√©n entre tortura y malos tratos. A veces es dif√≠cil establecer el l√≠mite entre una cosa y la otra, pero eran m√°s frecuentes ‚Äďtampoco generales‚Äď los malos tratos, es decir, golpes y patadas. Excepcionalmente se utilizaban las corrientes el√©ctricas y otros m√©todos que s√≠ cabe llamar tortura. Los malos tratos son comunes probablemente a todas las polic√≠as del mundo ‚Äďaunque no se utilicen siempre y sistem√°ticamente, claro est√°‚Äď, y estoy seguro de que en Francia, por ejemplo, se aplicaban m√°s que en Espa√Īa, pues conoc√≠ en la prisi√≥n naval de Caranza a "p√°jaros de talego" con experiencia de otros pa√≠ses y as√≠ lo afirmaban. Como que, en general, el r√©gimen carcelario espa√Īol era muy preferible al franc√©s o al ingl√©s. Y, desde luego, al espa√Īol de ahora mismo.

Dice tambi√©n jflp que desde mediados de los 80, "con Barrionuevo y la actuaci√≥n de jueces de la AN y TS, la mejora ha sido espectacular". No estoy yo tan seguro; fue, adem√°s, la √©poca del terrorismo de gobierno, que el franquismo no practic√≥, aunque surgieron brotes en la transici√≥n. ¬ŅQue con Zapo la cosa ha empeorado? Sin duda, pero nada que ver con lo que √©l llama tardofranquismo. M√°s bien con los m√©todos tradicionales del socialismo.

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Bueno, ha ganado Obama. Ha dicho que iba a "cambiar el mundo", palabras de un est√ļpido o de un iluminado con man√≠a de grandezas, o de ambas cosas, estilo Zapo. Pero sus primeras declaraciones van en sentido radicalmente contrario a Zapo: "libertades individuales y unidad nacional". Realmente muy poco se puede decir por ahora, cuando faltan los hechos. ¬ŅEmpezar√° por abandonar√° Irak a los terroristas como hizo el Ni√Īato Ilumineta?

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(De A√Īos de hierro)

"Göring, responsable en parte de la situación, comparaba a Stalingrado con las Termópilas, donde el sacrificio de los espartanos de Leónidas había contribuido a salvar a Grecia; en la ciudad sitiada algunos la relacionaban más bien con Masada, lugar de la resistencia suicida de los judíos ante los romanos. Hitler había prohibido rendirse, y el día 15 concedió a Paulus las preciadas hojas de roble para su cruz de hierro.

Pero la resistencia, aunque causaba innumerables bajas a los contrarios, iba quebr√°ndose. El d√≠a 26, las tropas del cerco part√≠an en dos el Kessel y se un√≠an a las de Rod√≠mtsef, otro veterano de Espa√Īa, que hab√≠an resistido en la ciudad. "Los ojos de los curtidos soldados se llenaron de l√°grimas de alegr√≠a al encontrarse", escribi√≥ Chuikof. Las botellas iban y ven√≠an en una intensa celebraci√≥n"*.

A los pocos d√≠as se precipit√≥ el fin. El 30, Hitler nombr√≥ mariscal a Paulus. Como ning√ļn mariscal alem√°n se hab√≠a rendido, el nombramiento suger√≠a que se suicidase, pero Paulus sufr√≠a "un estado de desintegraci√≥n moral y f√≠sica", y por otra parte su moral rechazaba el suicidio. Al d√≠a siguiente capitulaba. Hitler, al enterarse, mont√≥ en c√≥lera: "El hero√≠smo de tantos soldados queda anulado por un alfe√Īique sin car√°cter... ¬ŅQu√© es la vida? La vida es la naci√≥n. El individuo de cualquier modo debe morir (...)

Pod√≠a haberse liberado de todo da√Īo y ascendido a la eternidad y a la inmortalidad nacional, pero prefiere viajar a Mosc√ļ.

* Quiz√° cantasen la canci√≥n V Zemlianke (En el refugio subterr√°neo),  de Alexei Surkof, equivalente de la Lili Marleenalemana. O quiz√° no la cantasen, por su escaso triunfalismo: "El fuego chisporrotea en la estrecha estufa/ la resina en los le√Īos forma como l√°grimas / y el acorde√≥n me canta en el refugio/ a tu sonrisa y tus ojos (...) Solo cuatro pasos me separan de la muerte/ Canta, acorde√≥n, desaf√≠a a la ventisca/ llama a la felicidad extraviada ..." La canci√≥n, como Lili Marleen, fue desaconsejada por el mando, debido a su nostalgia acaso desmoralizadora; pero no tuvo ese efecto, y el gusto de la tropa la impuso.

Una versión de V Zemlianke. Conozco otra mejor y más popular, pero no sé cómo ponerla:

http://www.youtube.com/watch?v=CBV451c0yMU

---------------------------

Por incre√≠ble que parezca,  el razonable escrito de Xan o Br√©temas, expuesto aqu√≠ hace dos d√≠as, no ha gustado a todo el mundo. Ah√≠ tienen una r√©plica de don Camilo Carballeira O¬īFlanaghan, de la universidad de Princeton, un intelectual de peso en los ambientes nacionalistas galaico-suevos. Su cr√≠tica me atrever√≠a a calificarla de feroz ‚Äďen eso coincide la se√Īorita Riera, mi corresponsal de Reus‚Äď sin √°nimo de ofender a nadie. Para √©l, Miro no es ning√ļn ideal, qui√©n lo dir√≠a.Pero se apoya en tales sabios que uno empieza a dudar de si no tendr√° raz√≥n.

"ALERTA A LAS BASES DEL BNG Y AL PUEBLO GALLEGO!

"He le√≠do con suma atenci√≥n el escrito de Xan o Br√©temas en que se permite atacar desconsideradamente la justa pol√≠tica del BNG en relaci√≥n al reino suevo, n√ļcleo hist√≥rico, como nadie ignora, de la naci√≥n gallega. Br√©temas juega al radicalismo, y, lo haga con fines retorcidos o por pura inconsciencia, trivializa la cuesti√≥n y facilita la labor de corrosi√≥n de nuestras justas aspiraciones por parte del imperialismo espa√Īol y sus agentes.

En apariencia el escrito del brumoso Br√©temas est√° bien, pero cuando uno profundiza se da cuenta enseguida de que algo falla. ¬ŅQu√© es? ¬°Ah, ese "recordado y llorado rey Miro", a quien pone en el mismo plano que a nuestros grandes Reckila y Reckiario...! Ah√≠ te he pillado, Br√©temas, ah√≠ se te ha ca√≠do la careta. ¬ŅQui√©n ignora a estas alturas los nombres de los primeros reyes de Galicia, a saber, Hermerico, Requila, Requiario, Franta, Maldras, Frumario, Remismundo...? Hasta los ni√Īos los saben, pero, evidentemente, no podemos colocar al mismo nivel de estos glorioso patriotas a Miro, aunque tambi√©n fuera rey. Porque Miro, se√Īores, fue ni m√°s ni menos que un provocador y un traidor. En lugar de aislarse de la peste espa√Īola-visig√≥tica, le dio por meterse en sus turbias querellas internas, apoyando a Hermenegildo en sus peleas con Leovigildo, que ni nos iban ni nos ven√≠an, y el resultado, ¬Ņcu√°l fue? La derrota de Hermenegildo, que arrastr√≥ con ella la de Miro y el fin de la independencia gallega. 

Miro se someti√≥ ignominiosamente a Leovigildo, en lugar de defender a sangre y fuego la independencia de su naci√≥n, y de llevar, incluso, la guerra al interior del reino godo-espa√Īol, hasta acabar de una vez con √©l, como habr√≠a sido su deber, y que tantas tragedias posteriores nos hubiera evitado. Pero lejos de ello, pact√≥ la esclavizaci√≥n de Galicia. Ocurri√≥ en el a√Īo 576, se√Īores, 16 de junio para ser exactos, tal fue la fecha del percance, y aprovecho para proponer sea declarado d√≠a nacional, como han hecho los nacionalistas catalanes con la Diada, recordatorio de las libertades perdidas y exigencia imprescriptible de recuperarlas. Esa t√©trica data marca el comienzo de la colonia, la sumisi√≥n, el genocidio. Observen que Br√©temas se√Īala cucamente el hecho de la esclavitud gallega pero oculta con toda impudicia qui√©n fue el causante: no otro, ni m√°s ni menos que el "llorado y recordado rey Miro", como √©l lo llama. Esto, a mi juicio, desenmascara a Br√©temas, lo revela como un verdadero agente provocador, dedicado a sembrar la confusi√≥n en el seno del BNG, justo cuando nuestro partido est√° a punto de alcanzar una victoria hist√≥rica. Br√©temas es, ni m√°s ni menos, un mirista, palabra que propongo designe en adelante a los espa√Īolistas solapados.

Y, chapoteando en la charca del mirismo, tampoco se√Īala Br√©temas otro dato clave: el n√ļcleo fundamental y fundacional de la naci√≥n gallega se encuentra en la l√≠nea Orense-Pontevedra, por el norte, y el r√≠o Duero por el sur, extensible hasta √Āvila por el este. Br√©temas, ni lo menciona, se ve que para √©l no tiene la menor importancia. Y sin embargo es un hecho decisivo en cuanto a nuestras justas reivindicaciones. Por desdichados avatares hist√≥ricos, la zona entre el Duero y el Mi√Īo ha ca√≠do en poder de la naci√≥n portuguesa, lo que constituye una aberraci√≥n. No cometeremos la injusticia de identificar a la progresista, tolerante y culta Portugal, un pueblo hermano, con la fan√°tica, retr√≥grada y opresora Espa√Īa. Y por eso ‚Äďde ello estoy persuadido‚Äď nuestros hermanos portugueses comprender√°n la justicia de nuestras aspiraciones, bastar√° que la direcci√≥n del BNG tome sobre s√≠ una acci√≥n diplom√°tica y propagand√≠stica apropiada, en un esp√≠ritu de comprensi√≥n no exento de energ√≠a.

Quiero terminar con una exhortación a las bases y a los líderes del BNG, y al propio Brétemas, si le queda un rastro de honradez y no se ha hundido por completo en las simas del mirismo: lean ustedes cuidadosamente a Idacio de Chaves, a Martín Dumiense, a Juan de Bíclaro, incluso a Isidoro de Sevilla, y a Ceferino el Conquense.

¬° Se les aclarar√°n las ideas, y las provocaciones de los agentes espa√Īolistas se estrellar√°n contra ustedes como flechas de mantequilla contra una cota de mallas".

http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/
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« Respuesta #10 : Jueves 06 de Noviembre de 2008, 12:42 »

Tres apuntaciones sobre temas de actualidad

Antonio Castro Villaca√Īas
 
1.- MEMORIA HIST√ďRICA

EL decanato de los jueces de Granada ha recibido ya un exhorto de don Baltasar Garz√≥n por el que, dentro de la causa que ha abierto al r√©gimen franquista -indudablemente pol√≠tica, pues est√° claro que los reg√≠menes no delinquen-, el renombrado juez autoriza "el inicio de la exhumaci√≥n de los restos humanos de Di√≥scoro Galindo y Francisco Galad√≠ Melgar", enterrados junto al poeta Federico Garc√≠a Lorca por ser los tres "represaliados del franquismo". Tres cosas me llaman la atenci√≥n en esta noticia: 1) que el impetuoso juez -o los periodistas que hacen p√ļblicas sus actuaciones- califiquen como autorizaci√≥n lo que en realidad es un mandato; 2) que ante la negativa de los familiares del poeta a remover sus huesos se haya usado el consentimiento de las familias de sus √ļltimos acompa√Īantes para abrir su sepultura y utilizar los restos de sus esqueletos; y 3) que tanto el celoso juez como los divulgadores de sus haza√Īas judiciales demuestren en sus escritos la inmensa ignorancia que tienen de nuestra reciente historia o la mala fe con que la utilizan, pues mal pueden considerarse v√≠ctimas o represaliados del franquismo quienes fueron asesinados en agosto de 1936 cuando un m√≠nimo de rigor hist√≥rico nos dice que Francisco Franco carec√≠a de todo tipo de poder en Granada por aquellas fechas, y que el franquismo -como r√©gimen pol√≠tico o mandato unipersonal- no existi√≥ ni pudo existir antes del 1 de octubre de ese a√Īo, d√≠a en que la Junta de Defensa Nacional constitu√≠da tres meses antes por los militares sublevados en contra del gobierno de la Rep√ļblica, y que hab√≠a asumido la totalidad de los poderes de √©sta, se los transmiti√≥ -totalmente tambi√©n- al general Franco tras haberle elegido Jefe del Estado a construir en sustituci√≥n de aquella.


2. ELECCIONES PRESIDENCIALES USACAS


ESCRIBO esta apuntaci√≥n en la tarde del lunes 3 de noviembre. Aparecer√° el jueves d√≠a 6, cuando ya conozcamos todos el nombre del nuevo presidente norteamericano. Adelanto que a m√≠ me parece resultar√° elegido Obama, por la sencilla raz√≥n de que todo un complejo mundo de intereses se ha gastado varios millones de d√≥lares en imponer a la opini√≥n p√ļblica el candidato que mejor se ajusta a sus conveniencias. Digo tambi√©n que a m√≠ me da casi lo mismo cu√°l sea el resultado, aunque me gustar√≠a algo m√°s que venciera McCain, pero solo por la rabieta que ello provocar√≠a en nuestra izquierda. De verdad, de verdad, lo que a m√≠ me interesa de estas elecciones es si contribuir√°n o no a que se haga realidad la generalizada opini√≥n de que los Estados Unidos perder√°n tras ellas, aunque no como consecuencia de las mismas, su papel de superpotencia directora e impulsora del sistema global econ√≥mico capitalista. La crisis financiera forjada en Usa y desde Usa transmitida al primer y al segundo mundo, y la alta probabilidad de que acabe en una recesi√≥n mundial, alientan las profec√≠as de quienes hablan de los √ļltimos d√≠as del capitalismo, de la ca√≠da del imperio romano y del comienzo -a partir del a√Īo nuevo- de un siglo XXI que a diferencia del XX no ser√° usaco. Verdad es, y ciego ser√° quien no lo vea, que la democracia capitalista est√° muy herida desde los √ļltimos a√Īos del siglo XX, pero me parece muy exagerado anunciar -y mucho m√°s a√ļn celebrar por anticipado- su pr√≥xima muerte. Hace 20 a√Īos un pensador afecto a tal f√≥rmula de gobierno, llamado Fukuyama, afirm√≥ que gracias a ella hab√≠amos llegado al final de la Historia: nada nuevo y mejor pod√≠amos encontrar los humanos para vivir en paz dentro del mundo. A m√≠ siempre me pareci√≥ esta afirmaci√≥n demasiado exagerada. Los hechos parecen confirmarlo. El mundo necesita disponer cuanto antes de reformas ideol√≥gicas, econ√≥micas y sociales capaces de afrontar y superar la creciente potencia china, basada en un capitalismo de Estado de partido √ļnico y limitadas libertades, as√≠ como la decreciente -pero posible reforzada- potencia usaca y europea sostenida por un sistema estatal capitalista de dos partidos y ampl√≠simas libertades ofensivas de valores permanentes y cultivadoras de un relativismo ilimitado.


3. FUTURO


HACE unos d√≠as se cumplieron 75 a√Īos de que Jos√© Antonio proclamara desde el madrile√Īo Teatro de la Comedia la posibilidad de crear una Espa√Īa y un mundo cohesionados, con adecuado crecimiento cultural y econ√≥mico, y con un ordenamiento social protector y alentador de todas las libertades y realidades humanas no atentatorias contra el bien com√ļn... Este sue√Īo de unidad y trabajo pervivir√° mientras los espa√Īoles, los europeos, todos los humanos, no encuentren los l√≠deres con voluntad pol√≠tica y posibilidades econ√≥micas de encabezar tal paso. Me atrevo a pronosticar que nada de ello saldr√° de la reuni√≥n prevista para el pr√≥ximo d√≠a 15 en Nueva York o en Washington.
 
http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=4895
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« Respuesta #11 : Martes 11 de Noviembre de 2008, 13:28 »

martes 11 de noviembre de 2008
El caso Chiclana
Verg√ľenza pol√≠tica y judicial 
El caso Chiclana es tan grave o m√°s porque es un ejemplo evidente de irregularidades urban√≠sticas a mansalva, donde un solo y √ļnico partido, el PSOE, es responsable de la situaci√≥n.

Pedro de Tena

Lo de Chiclana de la Frontera, no tiene nombre. No es que hay una vivienda irregular, ni dos. Ni siquiera hay mil. Ni cinco mil. Tampoco diez mil, como denunci√≥ Greenpeace. Es que puede haber alrededor de 30.000 viviendas irregulares (incluso de 40.000 hablan en el Ayuntamiento) en esta poblaci√≥n gaditana cuyos alcaldes han sido todos socialistas desde 1983 a 2007. El √ļltimo, Jos√© Mar√≠a Rom√°n Guerrero, del clan dirigente del PSOE de C√°diz √≠ntimamente unido a Manuel Chaves y al clan de Alcal√° desde hace treinta a√Īos y hermano del no menos famoso Rafael Rom√°n Guerrero, alias "franquito", candidato socialista a la alcald√≠a de C√°diz capital, un candidato vapuleado una y otra vez por las urnas gaditas que, al parecer, no son nada tontas.

Pues bien, muchas denuncias han sido presentadas, algunas de esc√°ndalos clamorosos con empresarios de por medio como Barcel√≥ y Portillo, amigo de Manuel Chaves e √≠ntimo amigo de Francisco Toscano, alcalde socialista de Dos Hermanas y presidente de la Federaci√≥n Andaluza de Municipios y Provincias. Pero, ¬Ņd√≥nde est√° la Fiscal√≠a de C√°diz? ¬ŅY la Fiscal√≠a Anticorrupci√≥n? ¬ŅY la Guardia Civil especializada en delitos urban√≠sticos? Ah, se√Īores, es que en C√°diz y en Andaluc√≠a, todo es un cachondeo, la justicia incluida. Incluido Pedro Pacheco y ahora ver√°n por qu√©.

En las pasadas elecciones de 2007, una coalici√≥n formada por el PP, la parte decente de IU y el PSA logr√≥ derrotar al PSOE que hab√≠a gobernado Chiclana durante casi 28 a√Īos y que fue el √ļnico responsable del desaguisado brutal del urbanismo en la ciudad. Chiclana no es que sea como Marbella. Es que es mucho peor que lo de Marbella y lo de Estepona donde la responsabilidad socialista en la corrupci√≥n urban√≠stica quedaba entreverada por la aparici√≥n del GIL y de Jes√ļs Gil. Pero en Chiclana no ha habido ning√ļn Gil. Ha habido PSOE, clanes del PSOE, amigos, amiguetes y amigotes del PSOE y dinero negro, vivienda negra y manos negras.

¬ŅQu√© ocurre ahora en Chiclana de la Frontera? Pues que esa frontera est√° situada entre la decencia y la inmoralidad, entre la justicia y el cachondeo, entre la verdad y los sepultureros de la honradez privada y p√ļblica. A la vista de que el actual equipo de Gobierno, singularmente PP e IU, se han manifestado valientemente dispuestos a tirar de la manta que encubre la corrupci√≥n socialista, la direcci√≥n andaluza del PSOE que llevan al alim√≥n Manuel Chaves y Luis Pizarro, se han puesto las pilas para impedir que la verdad salga a la luz. Para ello, han conquistado el "amor", y seguramente, el inter√©s de Pedro Pacheco, mandam√°s del Partido Socialista de Andaluc√≠a que, abandonando la coalici√≥n, deja a los pies de los caballos de la moci√≥n de censura al equipo de Gobierno. No es de extra√Īar que el clan de los Rom√°n Guerrero est√© frot√°ndose las manos porque uno de ellos, de nuevo Jos√© Mar√≠a Rom√°n, vuelve a ser el alcalde de Chiclana y pueda tapar todos los agujeros por donde sale la luz de su Ayuntamiento. Esto no pudieron hacerlo en Marbella aunque han logrado hacerlo tambi√©n en Estepona: controlar los da√Īos.

Pero, ¬Ņy las Fiscal√≠as? ¬ŅY los jueces de Chiclana? ¬ŅY el resto de los jueces de C√°diz? La tela de ara√Īa del PSOE gaditano, en el que se fragu√≥ la figura de Manuel Chaves, es inmensa, mas inmensa que la del resto de Andaluc√≠a y otras regiones de Espa√Īa. En C√°diz, con no pocos dirigentes socialistas chiclaneros de ayudantes, Chaves no pag√≥ el ya famoso pr√©stamo de la Caja de Jerez. En C√°diz, floreci√≥ el clan de Alcal√° Chiclana que le aup√≥ a la direcci√≥n regional y en C√°diz hizo gran parte de su carrera pol√≠tica como candidato al Congreso de los Diputados. Y uno tiene derecho a preguntarse: ¬ŅC√≥mo es que la Justicia, fiscales y jueces, no intervienen cuando hay decenas de denuncias ante la Fiscal√≠a? ¬ŅC√≥mo es que ante la evidencia de miles de viviendas irregulares desde 1983 no ha habido ninguna instancia judicial que haya promovido una investigaci√≥n como la de Marbella o Estepona? ¬ŅC√≥mo es posible si hasta el m√°s tonto del lugar habla del dinero negro circulante y de los "sobre-cogedores" conseguidores de milagrosas licencias, incluso con informes t√©cnicos en contra?

Lo dir√© en cristiano total. ¬ŅAcaso alguien tiene alg√ļn inter√©s en que la Justicia no act√ļe antes de que tenga efecto la moci√≥n de censura que ya ha anunciado el PSOE presentar√° esta misma semana? ¬ŅAcaso se est√° esperando que echen del Gobierno municipal al PP y a la parte decente de IU que prefiere la verdad y la justicia a las componendas pol√≠ticas corruptas? ¬ŅEs que va a consentirse que se entierre todo el caso Chiclana una vez que el nuevo alcalde socialista haya tomado posesi√≥n y empiecen a perderse pruebas, documentos y expedientes? Hay precedentes. Un poco antes de que el PP e IU comenzasen a gobernar, miles de expedientes de irregularidades fueron neutralizados administrativamente por el antiguo equipo al frente del Ayuntamiento.

El caso Chiclana es tan grave o m√°s porque es un ejemplo evidente de irregularidades urban√≠sticas a mansalva, donde un solo y √ļnico partido es responsable de la situaci√≥n y donde la alarma social proviene no s√≥lo de los hechos consumados y denunciados sino de la envergadura pol√≠tica de muchos de los que se sabe est√°n implicados (y de los que se sabr√≠an si la Justicia hiciera lo que tiene que hacer). Pero no. Silencio. Mutis por el foro y por el morro. De hecho y en la pr√°ctica, abandono de funciones y qui√©n sabe qu√© cosas m√°s. Decimos los andaluces con esperanza que "al final t√≥ se sabe". S√≠, pero a veces se sabe demasiado tarde.

http://www.libertaddigital.com/opinion/pedro-de-tena/verguenza-politica-y-judicial-46249/
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« Respuesta #12 : Martes 11 de Noviembre de 2008, 13:32 »

martes 11 de noviembre de 2008
"POR AHORA": DIEZ A√ĎOS DE CH√ĀVEZ EN EL PODER
"Es el petr√≥leo, est√ļpido"
Por Ana Nu√Īo
 Hugo Ch√°vez gan√≥ sus primeras presidenciales, en diciembre de 1998, montado sobre un vistoso carruaje tirado por dos caballos apocal√≠pticos: el de la denuncia de la corrupci√≥n del Estado y el de la fustigaci√≥n de las desigualdades econ√≥micas. Diez a√Īos despu√©s, lo menos que puede decirse es que el presidente venezolano ha agravado el peso de aquellas dos monturas.

Hace seis meses su Gobierno aument√≥ por decreto un 20% las n√≥minas de empleados y funcionarios p√ļblicos. Desde entonces, el ministro de Energ√≠a y Petr√≥leo y presidente de Pdvsa, Rafael Ram√≠rez Carre√Īo, cobra un sueldo que supera en m√°s de 5.000 d√≥lares el estipendio mensual del inquilino de la Casa Blanca en Washington. O sea, de George W. Bush, ep√≠tome del Mal a la cabeza del Imperio y, como tal, supuesto responsable directo de la pobreza, entre otros muchos "miserables de la tierra", de los venezolanos.
 
M√°s a√ļn: los sueldos que cobran al menos diez altos cargos del Gobierno de Ch√°vez equivalen hoy a 513 salarios m√≠nimos de sus conciudadanos. ¬ŅHabr√° que recordar que esto es as√≠ a los turiferarios for√°neos del "socialismo del siglo XXI"? ¬ŅO ser√° tan in√ļtil evocar datos como √©stos ante los Ignacio Ramonet y Noam Chomsky del momento como lo es el esforzarse en que salgan de la caverna plat√≥nica del izquierdismo profesional (y lucrativo) a la lancinante realidad del para√≠so socialista cubano los Garc√≠a M√°rquez, Oliver Stone, Bel√©n Gopegui o Isaac Rosa?
 
Hay que leer y releer el art√≠culo que, con el t√≠tulo "Sembrar el petr√≥leo", public√≥ Arturo Uslar Pietri en 1936. √Čste es, sin duda, el texto de opini√≥n sobre el petr√≥leo y sus efectos en la sociedad venezolana m√°s veces citado en la historia reciente de este pa√≠s. La expresi√≥n "sembrar el petr√≥leo" se convirti√≥ en Venezuela en una consigna desarrollista, muy al gusto de la contraproducente doctrina de la industrializaci√≥n por sustituci√≥n de importaciones fomentada desde la d√©cada de 1950 por la Cepal (Comisi√≥n Econ√≥mica para Am√©rica Latina y el Caribe). Se supon√≠a que iba a bastar con inyectar masivamente la renta petrolera en toda suerte de empresas e industrias del sector p√ļblico para que, por arte de magia, floreciera la prosperidad en Venezuela.
 
Pero la popularidad del escrito de Uslar Pietri se ha cimentado en un malentendido, como recientemente ha se√Īalado Francisco Toro. Entre otras cosas, porque m√°s que en la econom√≠a, disciplina en la que no era un experto, el escritor venezolano analizaba hace setenta y dos a√Īos los efectos de la dependencia casi exclusiva del petr√≥leo en la sociedad y en la "mentalidad" de los venezolanos, atrevi√©ndose a predecir lo que pod√≠a pasar en Venezuela si, como efectivamente acab√≥ sucediendo, se hac√≠a realidad el "sue√Īo suicida de algunos ingenuos que ven como el ideal de la hacienda venezolana llegar a pagar la totalidad del Presupuesto con la sola renta de minas, lo que habr√≠a de traducir m√°s simplemente as√≠: llegar a hacer de Venezuela un pa√≠s improductivo y ocioso, un inmenso par√°sito del petr√≥leo, nadando en una abundancia moment√°nea y corruptora y abocado a una cat√°strofe inminente e inevitable".
 
Uno de los efectos más perniciosos de la dependencia omnímoda del petróleo que acabó haciéndose realidad en Venezuela es lo que puede llamarse el mito del "país rico". Todos los venezolanos conocen y practican este mantra, y no pocos son los que creen con fe ciega que su país es realmente "rico" por el solo hecho de tener en su subsuelo ingentes cantidades de hidrocarburos y otras riquezas minerales. Como si la riqueza de un país dependiera de sus recursos naturales y no de su gestión eficaz y del trabajo de sus habitantes, plasmado en la creación de empresas y el desarrollo de actividades comerciales. El efecto de este espejismo ha sido devastador para el país: del petróleo y el Gobierno que lo administra siempre se espera poco menos que el milagro de los peces y los panes. La cultura empresarial venezolana ha consistido mayoritariamente y durante décadas en extender la mano para recibir del Estado subvenciones y ayudas, otorgadas las más de las veces en función de criterios políticos y clientelares.
 
La industria del petr√≥leo fue nacionalizada hace 32 a√Īos, durante el primer mandato de Carlos Andr√©s P√©rez (1974-1979). Desde entonces, el peso de este sector en la econom√≠a venezolana no ha dejado de crecer. M√°s a√ļn: la dependencia de las exportaciones de petr√≥leo se ha agravado desde que Ch√°vez gobierna el pa√≠s, y adem√°s lo ha hecho respecto de Estados Unidos, que sigue siendo destino preferente de los hidrocarburos venezolanos. Y ello a pesar de la ca√≠da de la producci√≥n nacional de crudo y del aumento del consumo interno. Ram√≥n Espinasa resume en cifras esta situaci√≥n:
Parad√≥jicamente, y contrariamente a la ret√≥rica oficial, Venezuela se ha hecho durante los √ļltimos diez a√Īos m√°s dependiente, en su ingreso por exportaciones de petr√≥leo, de las ventas a Estados Unidos. Una fracci√≥n creciente de un volumen de exportaci√≥n decreciente se vende a [EEUU].
 
Las exportaciones de petr√≥leo han ca√≠do en la medida en que ha ca√≠do la producci√≥n y ha aumentado el consumo del mercado dom√©stico de hidrocarburos. A lo largo de los √ļltimos diez a√Īos la producci√≥n de petr√≥leo ha ca√≠do un 25%, de 3,2 a 2,4 millones de barriles diarios (Mbd). Por otro lado, el consumo del mercado dom√©stico aument√≥ un 90%, al pasar de casi 400.000 barriles diarios en 1997 a 750.000 en 2007. En consecuencia, las exportaciones de petr√≥leo cayeron m√°s de un 40%, de 2,8 a 1,65 Mbd, entre 1997 y 2007.
 
Las exportaciones de crudos y productos de Venezuela a Estados Unidos han caído de 1,8 Mbd en 1998 a 1,4 Mbd en 2007, una caída de más del 20%. Sin embargo, medido como fracción del volumen de exportación, las exportaciones a Estados Unidos han aumentado del 64 al 85% entre 1997 y 2007. (Espinasa, entrevista realizada el 26-X-2008).
También hay que saber que Chávez ha restado autonomía a una institución, el Banco Central de Venezuela, que servía de contrapeso a la política económica del Gobierno. Espinasa de nuevo:
La ley aprobada a principios de los noventa aseguraba la autonom√≠a del BCV. Las autoridades eran elegidas de com√ļn acuerdo entre el Ejecutivo y el Legislativo. Actualmente el nombramiento de las autoridades del BCV es, en √ļltima instancia, decisi√≥n exclusiva del Ejecutivo. El BCV ha perdido su autonom√≠a en el manejo de la pol√≠tica monetaria y la administraci√≥n de las reservas internacionales, con lo cual actuaba como contrapeso a la pol√≠tica econ√≥mica del Gobierno. Contrapeso m√°s necesario en Venezuela que en muchos otros pa√≠ses, dado el poder que tiene el Gobierno, al manejar exclusivamente el ingreso petrolero.
Por si fuera poco, Chávez ha destruido Pdvsa, uno de los escasos consorcios del país en el que sí había logrado imponerse una lógica empresarial moderna y competitiva, y que antes de la llegada de Chávez al poder se había convertido en un referente mundial en el muy tecnificado y especializado sector de la producción, distribución y comercialización de hidrocarburos. Desde el momento en que asumió el poder, Chávez hizo lo posible por controlar este consorcio. Vale la pena recordar detenidamente en qué ha consistido su desastrosa política en este terreno, el más vital para la economía venezolana, y cuáles han sido sus consecuencias. Espinasa:
La pretensi√≥n del Gobierno de asumir el control central de Pdvsa, para dedicarla a actividades que no le eran propias como corporaci√≥n energ√©tica, fue la causa de la tensi√≥n creciente entre la gerencia profesional y el Gobierno ya desde 1999, que desemboc√≥ en el enfrentamiento abierto a lo largo de 2002, para culminar en la huelga y despido masivo de profesionales a finales de ese a√Īo y principios de 2003. (‚Ķ)
 
[El] despido de m√°s de la mitad de los empleados de la corporaci√≥n a principios de 2003 signific√≥ la destrucci√≥n de Pdvsa como corporaci√≥n energ√©tica mundial de primer orden. El despido de empleados no fue homog√©neo, sino que se concentr√≥ en los cargos t√©cnicos, profesionales y gerenciales. La pr√°ctica totalidad de los profesionales especializados no regresaron a sus puestos de trabajo despu√©s del conflicto, y con ello Pdvsa, y el pa√≠s, perdi√≥ un activo valorado en miles de a√Īos de conocimiento especializado acumulado en esas personas.
 
La exploraci√≥n, producci√≥n y procesamiento de petr√≥leo son actividades altamente especializadas. Llevarlas a cabo no s√≥lo requiere educaci√≥n formal al m√°s alto nivel t√©cnico, sino la experiencia y la pr√°ctica que brinda la continuidad en las operaciones. Los profesionales que abandonaron Pdvsa ten√≠an una antig√ľedad promedio en la empresa superior a los quince a√Īos. El conocimiento formal y la experiencia acumulados en los profesionales que se fueron nunca han sido sustituidos. Ni tan siquiera se ha iniciado, despu√©s de cinco a√Īos, un plan de formaci√≥n de t√©cnicos petroleros con una visi√≥n de mediano plazo.
 
Finalmente, no sólo Pdvsa perdió el grueso de su personal especializado en la actividad petrolera, sino que el Gobierno expropió segmentos de la industria que eran realizados por empresas privadas, bien mediante contratos o en sociedad con Pdvsa. Con lo cual Pdvsa quedó con menos personal especializado y más actividades que atender. (…)
 
Pdvsa se ha convertido en un brazo ejecutivo del Gobierno central. Aun cuando se ha triplicado el n√ļmero de empleados despu√©s del despido masivo en 2003, ha sido para dedicarlos a actividades que nada tienen que ver con la petrolera. √Čstas van desde la procura, distribuci√≥n y mercadeo de alimentos a trav√©s de la filial Pedeval al financiamiento y gerencia de un sinn√ļmero de programas sociales (Misiones) del Gobierno. M√°s a√ļn, desde Pdvsa se ha manejado la estatificaci√≥n de las empresas el√©ctricas, de telecomunicaci√≥n y de cemento, a lo largo del √ļltimo par de a√Īos. S√≥lo como ejemplo anecd√≥tico de la dispersi√≥n de actividades a la que es sometida Pdvsa en la actualidad, recientemente el presidente orden√≥ la apertura de una oficina en Pdvsa para la atenci√≥n de los atletas ol√≠mpicos con miras a las Olimpiadas de 2012.
 
Cabe preguntarse, entonces, si √©sta es la situaci√≥n de la industria, ¬Ņqu√© ha sucedido con la producci√≥n y refinaci√≥n de petr√≥leo en el pa√≠s? La producci√≥n no ha hecho otra cosa que caer despu√©s del fin de la huelga. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energ√≠a, la producci√≥n de Venezuela es en la actualidad de 2,3 millones de barriles diarios, frente a los 3 millones de finales de 2002, antes de la huelga. La producci√≥n ha ca√≠do en forma continua e irreversible, solamente sostenida por la inercia que tra√≠a con anterioridad. De igual manera, las refiner√≠as del pa√≠s est√°n produciendo muy por debajo de su capacidad y los productos no cumplen con las especificaciones de calidad requeridas. Venezuela est√° importando combustibles para suplir el mercado dom√©stico.
As√≠, no contento con agravar esos dos males end√©micos de Venezuela que son la corrupci√≥n auspiciada por un Estado clientelar sometido a los caprichos del gobernante de turno y las tremendas desigualdades econ√≥micas entre venezolanos ‚Äďunos males, para m√°s inri, que siempre se ha jactado de haber sido designado por los manes bolivarianos y el "soberano" pueblo para erradicar‚Äď, Ch√°vez ha liquidado la √ļnica empresa moderna de Venezuela, de la que adem√°s depende el desarrollo de las actividades econ√≥micas del pa√≠s. Es dif√≠cil concebir mayor derroche de incompetencia e irresponsabilidad en un gobernante.
 
Lo que s√≠ ha hecho competentemente Ch√°vez es mantener y aun diversificar la tradicional dependencia de los rentistas del petr√≥leo venezolano respecto del Estado intervencionista y paternalista que lo gestiona. Gracias a la espectacular subida de los precios del crudo registrada en estos √ļltimos a√Īos (la tendencia alcista empez√≥ en 2000, poco despu√©s de la llegada de Ch√°vez al poder), Ch√°vez ha podido dedicarse a "sembrar el petr√≥leo", y no s√≥lo en su pa√≠s: su petrochequera es la responsable en √ļltima instancia de las alianzas regionales con Cuba o Ecuador y sus largesses con los Kirchner, as√≠ como del incremento de los negocios con el Ir√°n de Ahmadineyad, la Rusia de Putin y la China de Hu Jintao. Pero el precio del petr√≥leo ha comenzado a caer. Habr√° que ver qu√© otro conejo piensa sacarse Ch√°vez de la chistera para mantenerse en el poder. "Por ahora", y mientras los venezolanos despiertan a la poco esperanzadora realidad de la gesti√≥n econ√≥mica de su presidente.
 
 
Nota: Las citas no referenciadas son respuestas a cuestionarios que la autora de esta serie ha sometido a venezolanos ‚Äďperiodistas, escritores y especialistas en diversas √°reas‚Äď en las √ļltimas semanas.
 
"POR AHORA": DIEZ A√ĎOS DE CH√ĀVEZ EN EL PODER: LA V REP√öBLICA: FINAL DE PARTIDA ‚Äď LA RESPUESTA SOCIAL: NO FUTURO ‚Äď LA POL√ćTICA EXTERIOR: NUESTRO HOMBRE EN CARACAS.

http://exteriores.libertaddigital.com/es-el-petroleo-estupido-1276235738.html
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« Respuesta #13 : Martes 11 de Noviembre de 2008, 13:52 »

martes 11 de noviembre de 2008
La guerra de Afganist√°n que los espa√Īoles no podemos perder

Disminuir tama√Īo del textoAumentar tama√Īo del texto POR √ĀNGEL EXP√ďSITO, DIRECTOR DE ABC

Martes, 11-11-08
LAS muertes del brigada Suárez y del cabo Alonso, a manos de un terrorista suicida en Shindand, al sur de Herat, no son más que otro terrorífico escalón en el horror afgano y vienen a corroborar lo que medio mundo sabe: en Afganistán se libra una guerra contra la barbarie talibán, contra la producción insoportable de la droga y en solidaridad con las mujeres más oprimidas del planeta.
Pero ante la obviedad del conflicto b√©lico, conviene repasar determinados aspectos pol√≠ticos y sociol√≥gicos que, gracias a la insistencia por ocultarlos, van calando en Espa√Īa. En todo Occidente, las opiniones p√ļblicas son cada d√≠a m√°s conscientes de que Afganist√°n es una guerra casi total, pero en nuestro pa√≠s seguimos, erre que erre, escondiendo la cabeza debajo del ala.
Menos mal que la elección de Barak Obama como presidente de los Estados Unidos dejará sin excusas -o no- a quienes en este lado del planeta siguen pensando que los muertos tienen que ser americanos. Porque inexorablemente el mundo se aproxima a la redefinición de la misión que la OTAN mantiene en suelo afgano.
Se trata de ganar la guerra sin paliativos. De lo contrario, la Alianza Atl√°ntica y todos y cada uno de sus miembros mostraremos nuestras verg√ľenzas m√°s inconfesables ante la China que observa atenta desde su frontera del Hindukush; ante los ¬ętanes¬Ľ ex sovi√©ticos que siguen mirando con ojos rusos hacia el sur; ante Islamabad y el hervidero de terroristas dispuestos a viajar a Europa desde las monta√Īas del norte pakistan√≠ y, en definitiva, ante el terrorismo islamista.
El acoso al que las tropas norteamericanas ha sometido a los talibanes desde el inicio de la operaci√≥n Libertad Duradera ha convertido este conflicto en un laboratorio de la guerra del siglo XXI, m√°s perfecto y perverso, si cabe, que lo experimentado en Irak. As√≠, a las acciones de combate de los primeros a√Īos de guerra les han sucedido operaciones de guerrilla contraatacadas por los talibanes con atentados terroristas que han ido evolucionando hasta la acci√≥n suicida, lo que hace pensar a los servicios de Inteligencia occidentales que ya ni siquiera son afganos los que lanzan el coche bomba contra los militares de la OTAN. Quiz√°, como ocurri√≥ el pasado domingo contra el √ļltimo veh√≠culo del convoy espa√Īol.
A la fuerza, las bandas de combatientes, m√°s diseminadas que nunca, huyen del sur hacia el norte y el oeste, donde confluyen dos caracter√≠sticas: los se√Īores de la guerra siguen controlando el poder de las provincias y, adem√°s, las tropas all√≠ establecidas no parecen dispuestas al combate, ya sea por las reglas de enfrentaci√≥n impuestas desde sus gobiernos, como es el caso espa√Īol, o por la propia dificultad de las acciones b√©licas en un territorio absolutamente hostil.
El embajador estadounidense en Madrid, Eduardo Aguirre, me record√≥, unas horas despu√©s de que Obama ganara las elecciones, que la necesidad de m√°s tropas preparadas para el combate ser√° ineludible. Pero esta evidencia traer√° consigo, en breve, un reposicionamiento pol√≠tico de los Gobiernos que aportan efectivos a la regi√≥n afgana. Ya no hay excusas. Obama ha despejado el camino y toca retratarse. ¬ŅPodr√°n Europa y Espa√Īa soportar la llegada de aviones con los ata√ļdes, no ya de algunos asesinados en atentados espor√°dicos, sino con muertos ca√≠dos en combate? ¬ŅNo ser√≠a aconsejable ir preparando a la sociedad espa√Īola -aunque habr√≠a que haberlo hecho hace a√Īos- a ser consciente de lo que all√≠ hacen nuestros militares? ¬ŅNo ser√≠a ese reconocimiento el mejor homenaje a su labor, m√°s all√° de las sinceras y sentidas pompas f√ļnebres? El problema pol√≠tico radica en el cambio de discurso. De la paz a la guerra, del atentado a la batalla, de la defensa al contraataque. Sea como fuere, no nos enga√Īemos. Los terroristas que asolan Afganist√°n no pretenden simplemente atacar a las tropas multinacionales. No. Lo que buscan es el poder en Afganist√°n. Pretenden derrocar a Karzai con la OTAN de por medio y conseguir as√≠ recuperar el control total del r√©gimen de Kabul.
Los ministros Miguel √Āngel Moratinos y Carme Chac√≥n me insistieron directamente, hace tan solo unos d√≠as, en la necesidad de poner el foco en la reconstrucci√≥n del pa√≠s. De acuerdo, en principio; pero no ser√° suficiente. Porque esa labor pasa en primer lugar por la edificaci√≥n del propio Estado, de arriba abajo y al rev√©s. Kabul parece estar bajo una direcci√≥n m√°s o menos democr√°tica, pero el resto del pa√≠s sigue dominado por se√Īores feudales, aut√©nticas minidictaduras del poder absoluto, la corrupci√≥n, la droga y la humillaci√≥n a la mujer. Y dar la vuelta al caos tardar√° varias generaciones.
En segundo lugar, la reconstrucci√≥n pasar√° obligatoriamente por la formaci√≥n del ej√©rcito nacional y sus fuerzas policiales. Lo que la OTAN reconoce como ¬ęafganizaci√≥n¬Ľ de la seguridad. M√°s de lo mismo, porque este trabajo requerir√° mucho dinero, mucho tiempo y mucha sangre.
En este campo, todos los pa√≠ses de la Alianza reconocen el √©xito del PRT espa√Īol en Qala-i-Naw, donde alrededor de 200 soldados se encargan de la seguridad de la provincia de Baghdis. Un territorio de las dimensiones de la provincia de Zaragoza que intenta ser controlado por dos centenares de militares espa√Īoles, donde la seguridad se complica debido, fundamentalmente, a la extensi√≥n de los trabajos de cooperaci√≥n y a la lejan√≠a de las obras respecto a la propia ciudad. Cuanto m√°s √©xito tenga la labor de la AECI, mayor rechazo talib√°n provocar√°. Tambi√©n en este cap√≠tulo los protocolos de uso de la fuerza deber√°n cambiar para adecuarse a los nuevos escenarios.
Por no hablar de la situaci√≥n de la mujer. Existe una obligaci√≥n moral, casi personal, de cada uno de los soldados occidentales all√≠ destinados, para mejorar la consideraci√≥n y la vida de las afganas. Basta hablar con ellos para corroborarlo. En todas las ocasiones en que yo mismo he deambulado por Afganist√°n, me ha sobrecogido hasta la verg√ľenza la visi√≥n fantasmal de las mujeres bajo sus burkas. ¬ŅQui√©n iba dentro? ¬ŅUna anciana, una adolescente? ¬ŅUna persona?
El cap√≠tulo de lucha contra la droga tambi√©n merece un peque√Īo alto en la reflexi√≥n.
Y es que desde Occidente se aprecia con raz√≥n que la exportaci√≥n de todo tipo de drogas supone la f√≥rmula de financiaci√≥n multimillonaria de los talibanes, pero ¬°ojo!, tambi√©n es el modo de vida de la poblaci√≥n rural y medieval por casi todo el pa√≠s. ¬ŅSe podr√° acometer la destrucci√≥n de esos campos y, por lo tanto, condenar a sus habitantes, m√°s a√ļn, a la nada? ¬ŅSe habla en serio cuando se pretende convencer a aquella gente de que el sustituto del opio ha de ser el pistacho?
Hay que coger el toro por los cuernos y reconocer que aquello es una guerra con todo el horror que conlleva. Espa√Īa no debe quedar al margen de aquel desastre porque tenemos que ganar la batalla. A la vez, y aunque lleguemos tarde, tendremos que acometer por fin la formaci√≥n de nuestra sociedad en la aut√©ntica asignatura de Cultura de la Defensa. Ya est√° bien de mantener vivos los complejos posfranquistas, de no honrar a los muertos como se merecen y de no llamar a las cosas por su nombre.
Fue el por entonces ministro Bono quien me coment√≥, pisando las piedras en la base de Herat, que nuestras tropas deber√≠an seguir all√≠ al menos diez a√Īos. Puede ser que se quedara corto. Por nuestro bien, por el futuro y porque no se puede perder la guerra de Afganist√°n, deberemos permanecer all√≠ varios decenios, con todas las consecuencias.
√ĀNGEL EXP√ďSITO
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« Respuesta #14 : Mi√©rcoles 12 de Noviembre de 2008, 00:42 »

ya pero...¬Ņes nuestra guerra Afganist√°n?? creo que deber√≠amos irnos de ah√≠. no tenemos porque estar all√≠.Que se maten entre ellos.
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