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Autor Tema: Mar√≠a Tudor, esposa de Felipe II  (Leído 2599 veces)
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« : Jueves 16 de Agosto de 2012, 07:02 »

En socorro de una mártir: María Tudor




Por Pedro Fern√°ndez Barbadillo-LD

Enrique VIII de Inglaterra rompi√≥ con la Iglesia cat√≥lica, a la que hab√≠a defendido frente a Lutero, porque quer√≠a divorciarse de su esposa para tener un hijo var√≥n. Al final, √©ste muri√≥ casi ni√Īo y reinaron las hijas a las que hab√≠a despreciado. Una de ellas, Mar√≠a Tudor se cas√≥ por razones de estado con Felipe II.

Para comprender el comportamiento de Felipe II al elegir esposa hay que tener presente lo que escribe Santiago Nadal (Las cuatro mujeres de Felipe II): "Con más o menos matices, Felipe II no veía el color del pelo la tez. En la tranquilidad o el fuego de unos ojos azul oscuro, verdes, negros o azul claro veía esto: Portugal, Inglaterra, Francia y Austria."

En el siglo XVI, el mayor enemigo de Espa√Īa y de los Habsburgo fue Francia, que se encontraba en el centro del tri√°ngulo que formaban Espa√Īa y sus posesiones de Flandes y de Italia. Entonces, Inglaterra estaba lejos de ser la potencia industrial, diplom√°tica y mar√≠tima en que se transform√≥ en el siglo XVIII. Los reyes franceses armaban flotas contra los convoyes de Indias y, pese a su t√≠tulo de Rey Cristian√≠simo, no dudaban en aliarse con los luteranos alemanes y los turcos para debilitar a los Habsburgo.

En enero de 1552, Enrique II de Francia, sucesor de Francisco I, el gran enemigo del C√©sar Carlos, firm√≥ el Tratado de Chambord con los pr√≠ncipes alemanes protestantes. A cambio de la ayuda del franc√©s, los alemanes le reconocieron el derecho a apoderarse de las plazas fuertes de Metz, Verd√ļn, Toul y Cambray; es decir, la nobleza alemana permit√≠a que Francia se acercase al Rin y sacrificaba el Imperio por sus supuestas libertades y por apoderarse de los bienes de la Iglesia. En el mismo a√Īo, Carlos estuvo a punto de caer prisionero de Mauricio de Sajonia en Innsbruck y, encima, el Concilio de Trento suspendi√≥ sus sesiones. El emperador, refugiado en Bruselas, estaba decepcionado y al borde de la muerte.

La nieta de los Reyes Católicos, en Londres

Sin embargo, al a√Īo siguiente, el 6 de julio de 1553, Espa√Īa recibi√≥ un golpe de suerte, que consisti√≥ en el fallecimiento del enfermizo rey de Inglaterra, Eduardo VI, por cuya esperanza Enrique VIII hab√≠a roto su matrimonio con la princesa Catalina de Arag√≥n, hija de los Reyes Cat√≥licos, y establecido una iglesia cism√°tica de Roma.

De acuerdo con el testamento de Enrique Tudor, si Eduardo, que ten√≠a nueve a√Īos al ser coronado en 1547, mor√≠a sin descendencia, le suceder√≠a su hermana Mar√≠a, hija de Catalina, y a √©sta Isabel, hija de Ana Bolena; a ambas, el desp√≥tico monarca las hab√≠a hecho declarar ileg√≠timas.

Entonces, Carlos I vio el cielo abierto. En una carta a su hijo y fechada el 30 de julio, le plante√≥ la boda con la reina Mar√≠a, que ya hab√≠a recibido una oferta del rey de Portugal. A la reanimaci√≥n de la alianza entre Espa√Īa e Inglaterra de tiempos de los Reyes Cat√≥licos contra Francia (Inglaterra ten√≠a la plaza de Calais desde 1347), se un√≠a la posibilidad de devolver la fe cat√≥lica a la isla. Felipe dio su consentimiento y la reina Mar√≠a acept√≥ la propuesta presentada por el embajador imperial, aunque el parlamento ingl√©s le hab√≠a pedido que desposase a un compatriota.

Los ingleses reformados y los propietarios de los bienes eclesi√°sticos ve√≠an con preocupaci√≥n este matrimonio. Pero el mayor obst√°culo era la edad de la reina Mar√≠a I: nacida en febrero de 1516, ten√≠a 38 a√Īos cuando se cas√≥. Y Felipe 27 a√Īos.

Las capitulaciones matrimoniales fueron leoninas para los espa√Īoles. Felipe ser√≠a coronado rey (el resto de los consortes de reinas inglesas de los siglos siguientes no han sido m√°s que pr√≠ncipes) pero no gobernar√≠a. Si el matrimonio ten√≠a un heredero, √©ste recibir√≠a, adem√°s de la corona, los Pa√≠ses Bajos espa√Īoles. Si el pr√≠ncipe de Asturias, Carlos de Austria, mor√≠a sin sucesi√≥n, el pr√≠ncipe ingl√©s heredar√≠a tambi√©n el trono espa√Īol. Los espa√Īoles no recibir√≠an cargos en Inglaterra. Felipe se compromet√≠a a no implicar al pa√≠s en las guerras de Espa√Īa contra Francia. Y, por √ļltimo, si la reina Mar√≠a carec√≠a de descendencia, Felipe no tendr√≠a ning√ļn derecho en Inglaterra.

Todo esto cedi√≥ Carlos I con la esperanza de conseguir la libertad de los cat√≥licos en Inglaterra y, tambi√©n, que una nueva rama de los Habsburgo se estableciese en Londres. Seg√ļn su plan, Francia quedar√≠a cercada por todos lados por pr√≠ncipes de su casa.

Felipe zarp√≥ de La Coru√Īa el 13 de julio de 1554, despu√©s de rezar ante la tumba del Ap√≥stol. La boda se celebr√≥ en la catedral de Winchester el 25 de julio, fiesta de Santiago Ap√≥stol, y el espa√Īol se convirti√≥ en Felipe I de Inglaterra. Para que una reina gobernadora se casase con un hombre de su mismo rango, el C√©sar Carlos hab√≠a cedido la corona de N√°poles a Felipe, que, adem√°s de pr√≠ncipe de Asturias (t√≠tulo sin soberan√≠a), era duque de Mil√°n.

Embarazos fallidos

La situaci√≥n pol√≠tica en Inglaterra era muy inestable. Enrique VIII y Eduardo VI hab√≠an diezmado a los cat√≥licos; Londres se hab√≠a convertido en una ciudadela protestante por el fuego, la palabra y el dinero; los predicadores y los agentes franceses difund√≠an rumores sobre una invasi√≥n espa√Īola; y quienes se hab√≠an apoderado de los bienes eclesi√°sticos tem√≠an que se les obligase a devolverlos.

Tanto Felipe como Carlos aconsejaron prudencia a la reina, hasta el punto de que obtuvieron del papa Julio III una bula que reconocía la confiscación de los bienes de la Iglesia y Felipe consiguió el regreso de la hija de Ana Bolena, a la corte. El 30 de noviembre de 1554, en un acto oficial el reino abjuró de su herejía y la reina anunció que estaba embarazada.

El 31 de diciembre, un predicador pidi√≥ a Dios la pronta muerte de Mar√≠a I, por lo que el Consejo Privado pidi√≥ al Parlamento una ley para castigar a los herejes. √Čste, siempre sumiso a los monarcas Tudor, fueran quienes fuesen, se apresur√≥ a aprobar dicha norma. Bajo esa ley empez√≥ una corta persecuci√≥n a algunos protestantes, ni punto de comparaci√≥n con la realizada por Enrique VIII ni, despu√©s de 1559, por Isabel I.

Despu√©s de comprobar la falsedad del embarazo de la reina (la hinchaz√≥n de su vientre se atribuy√≥, entre otras causas, a hidropes√≠a), en verano de 1555, Felipe march√≥ a Flandes llamado por su padre, que deseaba abdicar en √©l la corona espa√Īola. En marzo de 1557, regres√≥ a Inglaterra como rey no s√≥lo del pa√≠s, sino, tambi√©n de Espa√Īa. Mar√≠a anunci√≥ de nuevo un falso embarazo que concluy√≥ en desilusi√≥n. Y en julio de 1557, de nuevo Felipe cruz√≥ el canal para combatir a los franceses. Ya no regres√≥.

Ropa negra para Felipe y amarilla para Enrique

El √ļltimo a√Īo de vida de Maria I comenz√≥ con la p√©rdida de Calais, tomada por los franceses el 8 de enero de 1558. En abril, Mar√≠a Estuardo, reina de Escocia, cas√≥ con el delf√≠n de Francia. La reina Catalina de Arag√≥n hab√≠a derrotado a los escoceses en 1513 en la batalla de Flodden Field, mientras Enrique peleaba en Francia; casi medio siglo despu√©s, Francia y Escocia volv√≠an a ce√Īir Inglaterra. Los partidarios de la reina la abandonaban; los protestantes rezaban por su muerte; y su marido estaba en Bruselas, defendiendo sus tierras y sus pueblos. El 17 de noviembre muri√≥ de gripe a los 42 a√Īos.

Cuando recibi√≥ la noticia, Felipe II se retir√≥ a la abad√≠a de San Grumandola, cerca de Bruselas, y en ella permaneci√≥ varios d√≠as en meditaci√≥n y rezo por su esposa. ¬ŅAm√≥ Felipe a Mar√≠a? Comparemos su actitud con la de Enrique VIII cuando en enero de 1536 le comunicaron que su esposa ante Dios, ya que no ante su iglesia, Catalina de Arag√≥n, hab√≠a fallecido en el insano castillo de Kimbolton, quiz√°s envenenada, se visti√≥ de amarillo de pies a cabeza para mostrar su alegr√≠a.

La primera reacci√≥n de Felipe fue proponer matrimonio a la nueva reina, Isabel, la que ser√° a√Īos m√°s tarde uno de sus m√°s encarnizados enemigos. En el proyecto de las nuevas capitulaciones, se exclu√≠a la cesi√≥n de los Pa√≠ses Bajos espa√Īoles, muestra de que Felipe ya era soberano y modificaba las directrices de la pol√≠tica de su padre, m√°s af√≠n a la dinast√≠a, por otras de car√°cter espa√Īol.

De sus a√Īos en Inglaterra, Felipe II aprendi√≥ una lecci√≥n que luego trat√≥ de aplicar en sus reinos: la llamada tolerancia religiosa y el libre examen provocaban el caos y la discordia. La misma conclusi√≥n sac√≥ Isabel I, que por la Ley de Uniformidad de 1559, oblig√≥ a todos los s√ļbditos mayores de 16 a√Īos a asistir a los oficios anglicanos y, m√°s tarde, consider√≥ traidores a quienes asistieran a misa castig√°ndolos con confiscaci√≥n de bienes, tortura y ejecuci√≥n.
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