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Autor Tema: La herencia de los visigodos- (Pio Moa)  (Leído 1575 veces)
gaia
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« : Martes 20 de Octubre de 2009, 05:43 »

HERENCIA


Qu√© debe Espa√Īa a los visigodos

Por Pío Moa-LD


 En la historiograf√≠a digamos progresista los visigodos tienen muy mala prensa, en proporci√≥n a la buena que se ha ofrecido a los moros, probablemente porque el r√©gimen de √©stos fue un despotismo oriental, y los despotismos siempre han subyugado la imaginaci√≥n de nuestras izquierdas.

Se se√Īala, as√≠, que los godos apenas dejaron restos art√≠sticos (fueron arrasados por los √°rabes), salvo, acaso, el arco de herradura; tampoco vocabulario en el idioma (lo que indica que el suyo original debi√≥ de diluirse muy pronto); que fueron una peque√Īa minor√≠a (tambi√©n lo fueron los √°rabes y los moros, tan queridos por esas corrientes). Am√©rico Castro se obstin√≥ en negarles la condici√≥n de espa√Īoles, mientras que Ortega y Gasset, por el contrario, les atribu√≠a un papel similar al de los ingleses en la India. Ambos enfoques constituyen dos evidentes disparates en cuanto los confrontamos con los hechos reales.

El período romano (seis siglos) hizo de Hispania una nación cultural, conformando lo esencial de nuestra cultura hasta hoy: el idioma, el derecho, la religión, una base literaria, muchas costumbres y actitudes... Luego llegaron los godos o tervingios, originarios probablemente de Suecia, tras peregrinar durante siglos por la Europa centrooriental y meridional, hasta disolverse en la población local nueve o diez siglos después de haber emprendido su migración desde Escandinavia.

La estancia de los visigodos en Espa√Īa dur√≥ casi tres siglos, y puede dividirse en tres per√≠odos. De 415 a 507 se extendieron sobre gran parte de Hispania y de la Galia, con el centro de gravedad en esta √ļltima y capital en Toulouse. Tras su derrota por los francos, los godos se asentaron en Hispania, reteniendo una peque√Īa parte de la Galia y con capital oscilante entre Barcelona, Sevilla, M√©rida y Toledo. Por entonces segu√≠an formando una casta conquistadora ajena a la poblaci√≥n ind√≠gena y al propio territorio, del que pod√≠an haber emigrado como antes lo hab√≠an hecho de tantos otros. Exist√≠a un poco estable reino godo, no hispano-godo, aunque aument√≥ la identificaci√≥n de los invasores con el territorio y la asimilaci√≥n cultural a la poblaci√≥n pol√≠ticamente dominada.

El reinado de Leovigildo, a partir de 573, marc√≥ un nuevo per√≠odo muy diferente, que durar√≠a unos 140 a√Īos hasta la extinci√≥n del estado, en torno a 714. Leovigildo constituy√≥ un reino hispano-godo renunciando a gran parte de las tradiciones b√°rbaras, y Recaredo complet√≥ la reforma en un proceso muy probable de disoluci√≥n de la etnia germ√°nica en la hispanorromana. El poder pol√≠tico y militar permaneci√≥ en manos de la oligarqu√≠a tervingia, si bien debi√≥ de haber una interpenetraci√≥n creciente con la oligarqu√≠a hispanorromana, seg√ļn sugieren nombres como Claudio, Paulo o Nicolaus (tampoco es imposible que hispanorromanos adoptaran nombres germ√°nicos, y viceversa). Simult√°neamente, la organizaci√≥n c√≠vico-religiosa romana ‚Äďel episcopado‚Äď adquiri√≥ peso y representaci√≥n creciente en el poder pol√≠tico.

Esta tercera fase marca la constituci√≥n pol√≠tica de la naci√≥n espa√Īola, con tinte germ√°nico pero sobre la base cultural heredada de Roma y el catolicismo (aun si persist√≠an restos marginales de paganismo y peque√Īas zonas monta√Īosas apenas latinizadas).

As√≠, pol√≠ticamente dominadores, los visigodos fueron culturalmente dominados: no fundaron Gotia, sino Espa√Īa, no impusieron el arrianismo, sino que adoptaron el catolicismo, ni extendieron las costumbres germanas, sino que se asimilaron cada vez m√°s las romanas. Por consiguiente, nada tiene que ver con la funci√≥n de los ingleses en la India, que impusieron su pol√≠tica pero permanecieron como un cuerpo extra√Īo al pa√≠s, sin asimilarse en absoluto a √©l. La sugerencia de Ortega podr√≠a tener m√°s sentido si lo hubiera comparado con la formaci√≥n de Inglaterra por los normandos llegados de Francia, pero ni siquiera ese paralelo sirve. Los normandos formaron una oligarqu√≠a que impuso sus formas pol√≠ticas y el idioma franc√©s, pues en tres siglos no se molest√≥ en aprender el ingl√©s. Los godos, realmente, se fundieron con la poblaci√≥n y cultura hispanorromanas, conservando solo aspectos secundarios de la suya.

Vale la pena comparar la Hispania goda con la Galia franca. En la historiograf√≠a europea suele aceptarse que la naci√≥n francesa comienza con la conversi√≥n de Clodoveo al catolicismo, antes de que Leovigildo impusiera sus reformas en Espa√Īa. Francia ser√≠a por tanto la primera naci√≥n fundada en Europa sobre las ruinas del Imperio romano. Pero cabe dudarlo: la din√°mica franca consisti√≥ en una continua divisi√≥n y reparto de la Galia, que durante mucho tiempo rara vez estuvo unida pol√≠ticamente; la Espa√Īa visigoda sigui√≥ desde Leovigildo una pol√≠tica tenazmente integradora de toda la pen√≠nsula, como as√≠ llegar√≠a a ser. En ello vemos tambi√©n otra falsa intuici√≥n de Ortega, cuando compara desfavorablemente a los godos, "corrompidos por la civilizaci√≥n", con la fresca e impetuosa sangre b√°rbara de los francos. Muy al contrario, los reinos francos, aparte de su escasa o nula identificaci√≥n con la posterior Francia, tuvieron un historial de corrupciones y cr√≠menes de verdadera pesadilla si se lo compara con el de los visigodos ‚Äďno exento, desde luego, de violencias‚Äď. Los godos fueron el primer reino de la Europa occidental post-romana en fundar algunas ciudades, entre otros indicios de su superioridad organizativa y emprendedora.

Lo que hicieron los godos, en suma, fue transformar una naci√≥n cultural en una naci√≥n pol√≠tica, √ļnica en Europa en su tiempo. No lo hicieron solos, sino con el impulso del episcopado, verdadero representante por entonces de la poblaci√≥n hispanorromana. La naci√≥n trajo consigo logros como el habeas corpus visigodo, primera manifestaci√≥n de un derecho fundamental, cierta autonom√≠a municipal, una concepci√≥n de la libertad personal y una legislaci√≥n compleja cuyas bases se mantendr√≠an en Espa√Īa hasta el siglo XIX, etc.

Esta naci√≥n pol√≠tica pudo haberse venido abajo con la invasi√≥n musulmana, y Espa√Īa quedar integrada culturalmente en el islam, como una prolongaci√≥n del norte de √Āfrica. Pero, como sabemos, no fue as√≠. Entre los cristianos ‚Äďmoz√°rabes‚Äď bajo dominaci√≥n isl√°mica pervivi√≥ la a√Īoranza de la "Espa√Īa perdida", incluso su legislaci√≥n particular, y tan pronto los cristianos pudieron organizar una resistencia seria en el norte vindicaron la herencia goda. Algunos historiadores han querido hacer de esa vindicaci√≥n una invenci√≥n arbitraria, pero estaba plenamente justificada: como ha indicado el especialista Luis Garc√≠a Moreno, sin la naci√≥n hispano-goda previa, Espa√Īa se habr√≠a convertido en Al √Āndalus y seguido el destino del Magreb; y la Reconquista simplemente habr√≠a sido imposible o quedado en la formaci√≥n de unos cuantos reinos y condados primitivos, dispersos por las monta√Īas del norte.

Debemos a los godos, pues, esa enorme contribuci√≥n a nuestra historia. Otra cosa es que a unos cuantos ‚Äďcada vez m√°s, por ahora‚Äď les disguste Espa√Īa, su historia y su cultura, y a√Īoren un reingreso de la pen√≠nsula ‚Äďya no ser√≠a Espa√Īa‚Äď en el √°mbito musulm√°n-magreb√≠. Genial Aplaudir Aplaudir

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