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Autor Tema: Giner de los R√≠os, alma de la izquierda  (Leído 1068 veces)
RosaNegra
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« : Viernes 14 de Noviembre de 2008, 13:02 »

BIOGRAF√ćA
Giner de los Ríos, alma de la izquierda
Por Jorge Vilches
 Hay historiadores que tienen un momento culminante en su trayectoria, un momento en el que son capaces de aunar con √©xito el buen pulso narrativo, el acierto historiogr√°fico y la actualidad. El m√©rito es a√ļn mayor si cometen la osad√≠a de poner en cuesti√≥n la verdad acad√©mica, pues saben que sus trabajos van a encontrar la muerte civil, o bien el repudio expreso de ciertos mandarines universitarios. 

Poco importa, ciertamente, el mohín ignorante del historiador políticamente correcto, es decir progre, al oír el nombre o el título del libro de ese otro historiador que ha puesto en tela de juicio el paradigma oficial. Y es conocido que no hay perdón académico posible ni camino de redención abierto para el historiador que, además, toca a un mito de la progresía, a uno de esos santos laicos que componen la argamasa figurativa del complejo de superioridad moral y política de la izquierda.
 
Uno de esos historiadores es José María Marco, que acaba de reeditar Francisco Giner de los Ríos. Pedagogía y poder, donde analiza la personalidad, obra e influencia de dicho personaje, uno de los entronizados. Es uno más, porque el santoral laico del progresismo posmoderno es largo, en buena medida porque presenta como izquierdistas a muchos liberales del XIX, gente que sin duda se espantaría ante el socialismo de los siglos XX y XXI porque ya lo hacía con el que le tocó en suerte durante el Ochocientos. También se ha alargado la lista de santos laicos a base de presentar como progresistas a totalitarios de la izquierda, sujetos que posiblemente habrían pasado por las armas o la guillotina a muchos de los que hoy les reivindican.
 
Como cuenta magistralmente Marco, la santificaci√≥n de Giner de los R√≠os se llev√≥ a cabo cuando √©ste a√ļn viv√≠a. Y es que Giner fue un hombre h√°bil en el trato con los pol√≠ticos y un gran cautivador. La clave del personaje radica en su destreza para construir una mentalidad est√©tica, trufada de superioridad moral e intelectual, sobre un proyecto pedag√≥gico y pol√≠tico (perm√≠taseme la redundancia). Giner aprovech√≥ perfectamente las circunstancias hist√≥ricas, es decir, la estabilidad del r√©gimen de la Restauraci√≥n y la conciencia generada por el 98 en ciertos ambientes culturales y pol√≠ticos. Al tiempo, se rode√≥ de un grupo de personas que se consideraban la vanguardia de una nueva era que, parad√≥jicamente, ellos mismos cre√≠an imposible en Espa√Īa, cuyo car√°cter, seg√ļn el propio Giner, "se arrastra por los suelos, entregado a la holganza, la prosa y la miseria" (p. 292).
 
El ideal de Giner y sus disc√≠pulos era el krausismo, que Marco juzga un recurso fallido para modernizar el progresismo espa√Īol frente al doctrinarismo de los conservadores. La filosof√≠a del alem√°n Friedrich Krause la trajo a Espa√Īa Juli√°n Sanz del R√≠o, el maestro de Giner, a trav√©s del libro Ideal de la humanidad para la vida. Esta obra era una traducci√≥n de un trabajo de Krause al que Sanz del R√≠o "no adapt√≥ ni a√Īadi√≥ nada de su propia cosecha"; vamos, que era "un fraude", un "plagio" (p. 47). El objetivo de esa modernizaci√≥n ideol√≥gica era contraponer el deseo de armonizaci√≥n social y el laicismo a la b√ļsqueda del justo medio y a la confesionalidad postulada por el pensamiento liberal-conservador.
 
La ocasi√≥n para los krausistas lleg√≥ tras la revoluci√≥n de 1868, cuando alcanzaron el poder pol√≠tico y educativo. Los disc√≠pulos de Sanz del R√≠o vieron entonces la oportunidad para dirigir Espa√Īa a la modernidad perdida. El fracaso fue completo en todos los √≥rdenes: los universitarios se rebelaron violentamente en varias ocasiones, el profesorado no comulg√≥ con el paradigma krausista, el devenir pol√≠tico del r√©gimen fue una serie de desdichadas cat√°strofes... Lo mismo ocurri√≥ en la II Rep√ļblica, cuando los disc√≠pulos de Giner quisieron crear una "Espa√Īa nueva", en la que la armon√≠a krausista consistir√≠a en la imposici√≥n de una uniformidad.
 
Giner se creci√≥ con el fracaso de 1873 y decidi√≥ empe√Īar su vida en la creaci√≥n de una red educativa con centro en la Instituci√≥n Libre de Ense√Īanza, que m√°s que una "empresa comercial", se√Īala Marco, fue un "proyecto personal" de su creador. Pero tambi√©n √©ste cambi√≥; abandon√≥ el liberalismo por un organicismo que buscaba constantemente la intervenci√≥n p√ļblica y que atesoraba una fuerte desconfianza hacia la democracia. El desprecio hacia el individuo y el pueblo estaba impl√≠cito, cuando menos, en la pretensi√≥n ginerina de crear una √©lite que trasformara el pa√≠s, un grupo dominante tocado est√©ticamente por la pulcritud moral, la erudici√≥n expl√≠cita y la superioridad civilizadora sobre sus cong√©neres. De esta manera, Giner cre√≥ una religi√≥n laica, con dogmas, mandamientos, ap√≥stoles y textos sagrados. Y sus feligreses santificaron al maestro.
 
El legado de Giner de los R√≠os, expuesto en el ep√≠logo, es sin duda la parte m√°s combativa de esta obra de Marco. Ese legado es, Logse aparte, m√°s que evidente en el socialismo de hoy. En primer lugar tenemos la negaci√≥n de la revoluci√≥n liberal espa√Īola (con la cantinela de la "revoluci√≥n pendiente"), la desvalorizaci√≥n de la construcci√≥n del Estado liberal del XIX (envuelta en un complejo de inferioridad respecto a modelos ideales) y la atribuci√≥n al liberalismo (y al capitalismo) de los males de la humanidad. Tambi√©n tenemos la "animosidad hacia la idea de Espa√Īa" (p. 343): y es que consideran que Espa√Īa es un pa√≠s mal hecho, dominado siempre por la oligarqu√≠a, eternamente oprimido, antieuropeo, con un pueblo tr√°gico, sangriento, inferior a "los del norte"; una mater dolorosa que a√≠sla o no escucha a los modernizadores, o sea a Giner y sus secuaces. En tercer y √ļltimo lugar, el legado de Giner se aprecia en el relativismo moral y la falsa tolerancia, que convierten a los progres en despiadados verdugos del que piensa y vive de otra manera. Todos conocemos alg√ļn caso, por lo que yo a√Īadir√≠a un cuarto legado: el sectarismo.
 
En conclusi√≥n: la lectura de esta biograf√≠a de Giner es una herramienta insustituible para acercarse a la mentalidad actual del socialismo espa√Īol.
 
 
JOS√Č MAR√ćA MARCO: FRANCISCO GINER DE LOS R√ćOS. PEDAGOG√ćA Y PODER. Ciudadela (Madrid), 2008, 365 p√°ginas.
 
Pinche aqu√≠ para ver la entrevista de CARMEN CARBONELL y MARIO NOYA a JOS√Č MAR√ćA MARCO en LD LIBROS a prop√≥sito de la reaparici√≥n de esta obra.

http://libros.libertaddigital.com/giner-de-los-rios-alma-de-la-izquierda-1276235758.html
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