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Autor Tema: Dien Bien Phu  (Leído 1968 veces)
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« : Mi√©rcoles 15 de Febrero de 2012, 09:02 »

LA GUERRA FR√ćA
Dien Bien Phu


Por Emilio Campmany-LD


 Lo ocurrido durante la primavera de 1954 en Dien Bien Phu, una peque√Īa aldea del norte de Vietnam, fue seguramente la batalla caliente m√°s importante de la Guerra Fr√≠a. 

Dien Bien Phu se encuentra en una meseta rodeada de monta√Īas. All√≠ decidi√≥ el general Henri Navarre construir una fortaleza, en pleno territorio controlado por el Vietminh, donde acanton√≥ a m√°s de 12.000 soldados franceses. Se construy√≥ una pista de aterrizaje para que las fuerzas pudieran ser aprovisionadas. Estancada la Guerra de Indochina, la idea de Navarre consist√≠a en colocar en pleno territorio comunista un cebo y atraer a los guerrilleros del Vietminh para librar una batalla abierta, donde la superioridad t√°ctica y material del ej√©rcito franc√©s se impusiera. El plan part√≠a del presupuesto de que el Vietminh no podr√≠a llevar armamento pesado hasta Dien Bien Phu, por estar rodeado el lugar de altas monta√Īas. El general predilecto de Ho Chi Minh, Vo Nguyen Giap, acept√≥ el reto y concentr√≥ 45.000 de sus mejores hombres alrededor de la guarnici√≥n francesa.

Ocurrió entonces lo que Navarre no había previsto. El Vietminh logró que los chinos les suministraran armamento pesado, lo desmontaron y, empleando a miles de porteadores, la mayoría de ellos mujeres, trasladaron las armas a través de la selva hasta Dien Bien Phu, donde las volvieron a montar. Con ellas, bombardearon las posiciones francesas construidas en torno a un círculo de colinas que el coronel De la Croix, al mando de la guarnición, había bautizado con los nombres de sus amantes. El elemento decisivo para el resultado de la batalla fue la destrucción del aeropuerto, que dejó a los desgraciados soldados franceses dependiendo de lo poco que pudieran suministrarles mediante el lanzamiento de paquetes con paracaídas, envíos que muchas veces eran interceptados por los sitiadores.

El séptimo de caballería no llega

Destruida la pista, la √ļnica forma de salvar a las tropas del coronel De la Croix consist√≠a en bombardear desde el aire las posiciones del Vietminh y destruir as√≠ su armamento pesado. Los √ļnicos que pod√≠an hacer tal cosa eran los norteamericanos. El jefe del Estado Mayor franc√©s, el general Paul Ely, vol√≥ a Washington en marzo para implorar ese bombardeo. La Junta de Jefes de Estado Mayor norteamericana elabor√≥ un plan al respecto, la Operaci√≥n Buitre, consistente en machacar las posiciones comunistas desde aviones B-29 que operar√≠an desde sus bases en Filipinas. Sin embargo, Eisenhower vacil√≥.

No est√°n claras las razones. Por un lado, el general hab√≠a llegado a la Casa Blanca gracias a una campa√Īa en la que acus√≥ a los dem√≥cratas en general y a Truman en particular de ser blandos con el comunismo. Por otro, la idea de recurrir a los B-29 para hacer frente a los comunistas era algo perfectamente coherente con la estrategia dise√Īada en su New Look: la resistencia a la expansi√≥n comunista hab√≠a de fundarse en el poder√≠o a√©reo y en la bomba at√≥mica, dado que no era posible disponer de tropas terrestres suficientes. El 7 de abril pronunci√≥ la famosa conferencia de prensa en la que habl√≥ de la Teor√≠a del Domin√≥; seg√ļn √©sta, si se dejaba caer Vietnam en manos comunistas, las dem√°s piezas del tablero caer√≠an tras ella, hasta que todo el Extremo Oriente, incluido Jap√≥n, estuviera bajo la bandera roja de la hoz y el martillo.

Escuchándole, parecía que estaba a punto de dar la orden de que los aviones norteamericanos acudieran a rescatar a los asediados franceses. Sin embargo, no lo hizo.

Es verdad que intent√≥ obtener el respaldo del Congreso y no lo logr√≥. Es cierto tambi√©n que envi√≥ a su secretario de Estado, John Foster Dulles, de gira por Europa para que levantara una fuerza aliada con Gran Breta√Īa y otros pa√≠ses, y Churchill le contest√≥ que consideraba la posici√≥n francesa completamente perdida y que no cre√≠a en la Teor√≠a del Domin√≥. Pero no parece suficiente para entender que dejara que los franceses fueran derrotados. El caso es que la guarnici√≥n se rindi√≥ el 7 de mayo sin que Washington moviera un dedo.

La insufrible soberbia francesa

Es posible que no fuera lo que más pesara en el ánimo de Eisenhower, pero es obvio que alguna influencia tuvo el empecinamiento de los franceses en hacer en Indochina lo que a su interés conviniera y que fuera Washington quien pagara las facturas sin rechistar. Sin embargo, los norteamericanos querían que su dinero se invirtiera de un modo coherente con sus intereses, no con los de París.

El problema, en realidad, ven√≠a de lejos. El mundo que los norteamericanos quer√≠an para la segunda mitad del siglo XX era uno sin imperios coloniales. Los ingleses lograron convencerlos de que los de las potencias vencedoras, es decir, el suyo propio y el de Francia, ten√≠an que ser conservados, pues de otro modo la victoria ser√≠a sentida como una derrota. Estados Unidos necesitaba a Gran Breta√Īa y a Francia para enfrentarse a la URSS en la Guerra Fr√≠a, de forma que toler√≥ de mala gana que sus dos aliados europeos conservaran sus colonias... en la medida en que fueran capaces de hacerlo por sus propios medios.

En Indochina el problema fue que Francia no era capaz de hacer frente por s√≠ sola al movimiento independentista, necesitaba a los norteamericanos. Washington no le hubiera prestado ayuda alguna si no fuera porque ese movimiento nacionalista estaba en realidad controlado por los comunistas, y aunque la influencia de Mosc√ļ y Pek√≠n era limitada, los estadounidenses no lo ve√≠an as√≠.

De forma que Washington deseaba un Vietnam unido e independiente que no fuera comunista; pero, enfrentado a la imposibilidad de lograr este objetivo y teniendo que elegir entre un Vietnam colonizado por los franceses y un Vietnam comunista, prefería lo primero. La cuestión es que no creía en la viabilidad a largo plazo de un Vietnam colonia francesa. Creía que París debía poco a poco dar satisfacción al movimiento nacionalista vietnamita, asegurándose, eso sí, de que no cayera en manos de los comunistas y prometiendo a la vez la independencia junto con pasos generosos hacia ella. Si París hubiera estado dispuesta a hacer esto, los norteamericanos habrían prestado toda la ayuda necesaria.

Sin embargo, los franceses no lo estaban. No ten√≠a sentido para ellos invertir dinero y la vida de sus soldados en un pa√≠s al que luego tuvieran que conceder la independencia y no pudieran explotar econ√≥micamente. Hicieron limitadas concesiones a la autonom√≠a, pero con el tiempo estuvo cada vez m√°s claro que no ten√≠an intenci√≥n de irse de Vietnam como no fuera por la fuerza. S√≥lo quer√≠an dar peque√Īas satisfacciones a los norteamericanos para que √©stos siguieran financiando su particular guerra contra el comunismo, que para ellos no era m√°s que una guerra colonial de viejo estilo.

Los norteamericanos siguieron prestando ayuda a la vez que exigían progresos en la descolonización. Los franceses cogían el dinero y las armas y prometían que algo harían, pero luego no hacían nada.

En estas estaban cuando Ely acudió a Washington a pedir que los aviones norteamericanos acudieran en auxilio de sus soldados sitiados en Dien Bien Phu.

Las alternativas de Eisenhower

Desde el principio de la Guerra de Indochina, Eisenhower y su antecesor se enfrentaron a un dilema sin soluci√≥n. Pod√≠an abandonar a Francia, la potencia colonial, y dejar que los comunistas se adue√Īaran del pa√≠s. Eso, con la Teor√≠a del Domin√≥ como dogma de fe, era una soluci√≥n inaceptable. Pod√≠an prestar a los franceses toda la ayuda que necesitaran, pero sin implicar directamente a fuerzas norteamericanas. Esto es lo que estuvieron haciendo hasta que en Dien Bien Phu se vio que, a pesar de la cuantiosa ayuda material, los franceses eran incapaces de derrotar al Vietminh. Pod√≠an intervenir militarmente de forma directa y ayudar a los franceses a ganar la guerra. Esto fue lo que se les pidi√≥ que hicieran. Sin embargo, eso significaba emplear fuerzas norteamericanas en apuntalar el control de una vieja potencia sobre una colonia donde un ferviente sentimiento nacional, no todo √©l controlado por los comunistas, ansiaba la independencia. Si lo hubieran hecho se habr√≠an enajenado para siempre la simpat√≠a de ese pueblo, y el peligro de que √©ste acabara arroj√°ndose en brazos del comunismo ser√≠a a la larga mayor.

De todas estas opciones, la menos mala podía haber sido la de ayudar a los franceses a ganar la guerra, pero Eisenhower prefirió abandonarlos y dejarlos perder. Es verdad que luego las cosas no fueron del todo mal en la mesa de negociaciones y, como se verá en otro momento, soviéticos y chinos obligaron a Ho Chi Minh a aceptar la división del país en un Norte comunista y un Sur pro-occidental, pero Eisenhower no podía saber que ese sería el resultado de la negociación, en julio, cuando en abril tuvo que decidir entre ayudar a los franceses o dejar que los comunistas vencieran.

Londres, decisivo

Es probable que lo decisivo fuera la decisi√≥n de Londres de no intervenir en Indochina. Washington habr√≠a estado dispuesto a hacerlo como un miembro m√°s de una coalici√≥n anticomunista, pero la negativa de Churchill lo dej√≥ ante la √ļnica v√≠a de tener que acudir en solitario para que una vieja potencia colonial siguiera poseyendo y explotando sus colonias.

La negativa de Londres, por otra parte, fue irritante. Es verdad que a orillas del T√°mesis no cre√≠an en la Teor√≠a del Domin√≥. No lo es menos que, como el tiempo demostr√≥, ten√≠an raz√≥n en la relativa irrelevancia de Vietnam. Pero el que los norteamericanos no tuvieran raz√≥n en esto no excusa a los ingleses por no haber querido ayudar a los franceses, pues fueron ellos quienes, para tener un aliado en la defensa de los viejos intereses coloniales, se empe√Īaron en que Par√≠s pudiera conservar Indochina tras la Segunda Guerra Mundial. Lo hicieron por ser coherentes con el principio de que los viejos imperios coloniales de las potencias vencedoras, empezando naturalmente por el suyo, se conservaran. Pero en el momento en que hab√≠a que emplear la fuerza para que tal principio se mantuviera... resulta que fueron ellos los primeros en decir que all√° se las apa√Īara Francia con sus colonias.

Probablemente Dien Bien Phu fue el punto en que todo el establishment de Washington, no s√≥lo la Administraci√≥n Eisenhower, decidi√≥ que, a partir de ese momento, no mover√≠a un dedo por defender imperio colonial alguno, por mucho que perteneciera a un aliado occidental. Mucho m√°s cuando se hab√≠a hecho obvio que la Guerra Fr√≠a la tendr√≠an que librar los Estados Unidos solos y que no podr√≠an contar con nadie. De entonces en adelante ayudar√≠an a las viejas colonias a independizarse de los europeos y se esforzar√≠an para que, en el tr√°nsito, no cayeran en el comunismo. Se acab√≥ lo de sacar las casta√Īas del fuego a los viejos explotadores europeos, cada vez con m√°s hambre y con menos dientes, so pretexto de que estaban combatiendo a los comunistas, cuando se hab√≠a comprobado que s√≥lo lo hac√≠an cuando ve√≠an amenazados sus intereses m√°s pr√≥ximos y no los m√°s generales de la alianza.

Las dos viejas potencias, Francia y Gran Breta√Īa, pronto saborear√≠an las amargas consecuencias de esta nueva actitud norteamericana, fruto de lo ocurrido en Dien Bien Phu. Ser√≠a durante la crisis de Suez, en 1956. Pero esa es otra historia.
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