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Autor Tema: La colonizacion de Europa (4)  (Leído 1690 veces)
Onsella
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« : Jueves 20 de Diciembre de 2007, 00:30 »

(Faye parte 4)

El error de la integraci√≥n republicana es total. En los colegios y liceos, los j√≥venes inmigrantes afirman con violencia sus diferencias, su nacionalismo, su islamismo y su odio hacia todo lo que es franc√©s y europeo. En enero de 1999, Le Figaro public√≥ el diario de a bordo de un profesor en los suburbios, un documento de total autenticidad que fue inmediatamente puesto en duda por los buenos esp√≠ritus. Los liceos de la regi√≥n parisina aparec√≠a descrito como una verdadera fauna √©tnica, donde toda ense√Īanza era imposible, donde el cuerpo de ense√Īantes viv√≠a bajo el terror diario, donde la violencia y la criminalidad estaban a la orden del d√≠a, y donde los liceos europeos sufr√≠an el asalto de las bandas √©tnicas. El autor del diario decidi√≥ abandonar la ense√Īanza tras ser agredido con seriedad repetidas veces por un mismo alumno, africano, frente al cual tuvo la imprudencia de amonestarlo en una ocasi√≥n. El diario ha sido publicado como libro recientemente (Nicolas Revol, "Sale Prof !", Fixot).

Aqu√≠, podemos leer cosas como estas: "Mi grupo se compon√≠a de un 50% de magreb√≠es, 18% de africanos, 10% de turcos, 10% de portugueses, 10% de franceses aut√≥ctonos y unos pocos asi√°ticos diseminados. En la pr√°ctica se divid√≠a en dos grupos: los africano-magreb√≠es y los blancos, a lo cuales se arrimaban los asi√°ticos buscando protecci√≥n. Los blancos ocupaban los puestos cercanos al estrado, para escuchar mejor la lecci√≥n y, tras una zona de transici√≥n vac√≠a, se agrupaban los dem√°s. El reparto en las dem√°s aulas era similar". Es evidente que, frente al criterio oficial, una separaci√≥n racial ‚Äďy hostil- se ha instalado de forma natural.

(‚Ķ) Cuando el autor del libro fue agredido por su alumno de color (cinco meses de suspensi√≥n de trabajo), la direcci√≥n del colegio no le apoy√≥, acobardados frente al agresor. En el anuario del colegio, el director anot√≥ estas palabras que bien pudieran pasar a formar parte de una antolog√≠a de la falta de verg√ľenza: "Durante este curso, la situaci√≥n personal del se√Īor Reval no le ha permitido abordar con serenidad su relaci√≥n con los alumnos".

La descomposici√≥n de la escuela republicana est√° causada por una raz√≥n que las autoridades no ignoran, pero que no se atreven a abordar: la escuela p√ļblica no cumple en absoluto con su rol de integraci√≥n, m√°s bien es un reflejo perfecto del estado general de lucha √©tnica.

No me resisto a relatar un hecho interesante. En la mayor parte de las villas y aldeas del distrito de Gard, para "luchar contra los ghettos" de la vecina Marsella, se levantaron barriadas ocupadas por familias africanas y magreb√≠es, reci√©n llegados. Diez a√Īos m√°s tarde, los problemas comenzaron desde la escuela primaria. La peque√Īa delincuencia y la insubordinaci√≥n degradaron los colegios de forma s√ļbita, los niveles bajaron. Hoy, a los quince a√Īos, el distrito de Gard registra la mayor tasa de criminalidad callejera de la regi√≥n.

El contraejemplo lo encontramos en regiones como Saintonge, P√©rigord o Finisterre, donde la calidad de la escuela primaria p√ļblica es la misma que a principios de siglo. Cuando observamos las fotograf√≠as de las clases y se examina la composici√≥n √©tnica de las mismas, se comienza a comprender. En toda Francia, la degradaci√≥n de los niveles es exactamente proporcional al car√°cter multi√©tnico de las clases. Estoy dispuesto a atender las estad√≠sticas que me demuestren lo contrario y a o√≠r una explicaci√≥n intelectualista y pol√≠ticamente correcta a este extra√Īo fen√≥meno.

En Par√≠s, yo mismo realic√© una encuesta en el Liceo Jean-Baptiste Say, donde la proporci√≥n de magreb√≠es es de un 15%, y la de inmigrantes en total del 20%. Estas son las palabras de un profesor an√≥nimo: "No encontramos soluci√≥n a los problemas. Respetamos los programas oficiales y la violencia era controlable. Hemos acogido solamente el m√≠nimo oficial de extranjeros que se√Īala la ley. Pero aun as√≠ los problemas han comenzado a surgir. Los nuevos alumnos rechazan los grupos propuestos y se reagrupan por su origen √©tnico. La primera de mi clase es una chica tunecina, quiero decir de origen, pues es jur√≠dicamente francesa. Pero ella se dice a s√≠ misma "√°rabe" y "musulmana". Aprende, pero no ofrece nada, no aporta nada. Su pertenencia a Francia no le importa, ni tiene significaci√≥n alguna. En un futuro pr√≥ximo, comenzaremos a tener tensiones serias".

No quiero decir que los hijos de los inmigrantes de ultramar sean consustancialmente subdotados y perturbadores. Simplemente que es imposible transmitir un saber y unos valores comunes a una poblaci√≥n escolar heter√≥clita, en busca de horizontes diferentes. Una educaci√≥n carece de sentido si no comporta una perspectiva hist√≥rica, enraizada en una historia y orientada hacia el destino de un pueblo. Una educaci√≥n es inviable si no va dirigida a los seres humanos reales, compartiendo una identidad homog√©nea, no a "ni√Īos de ninguna parte", seg√ļn la expresi√≥n de Erik Saint-Jall en "La Compa√Ī√≠a de la Osa Mayor".

El actual drama de la educaci√≥n nacional es emblem√°tico: demuestra que la transmisi√≥n de una cultura no es posible sino en un bloque √©tnico relativamente homog√©neo. La ceguera de la ideolog√≠a republicana igualitaria es total. El mito del "nuestros antepasados los galos" es rid√≠culo, incluso m√°s funcional en el √Āfrica colonial sumisa del siglo XIX que en el momento en que los africanos arribaron en masa hacia nosotros. Los hechos est√°n ah√≠. La educaci√≥n p√ļblica, la transmisi√≥n del saber y de la cultura, son los ejes de una civilizaci√≥n. En este dominio las soluciones asimilacionistas ("Todos somos franceses, ¬Ņno es as√≠?") como las soluciones comunitaristas o etnopluralistas ("a cada uno su ense√Īanza") son irrealizables. Ninguna educaci√≥n podr√° abolir las referencias √©tnicas, y menos si se funda en los mitos de la mundializaci√≥n, que no es sino la resurrecci√≥n de las tem√°ticas internacionalistas de otros tiempos.

Los responsables pol√≠ticos de la educaci√≥n nacional, ministros o secretarios de Estado, se empe√Īan, tras veinte a√Īos de fracasos, en sus propios consuelos de minimizar el desastre. Su jerga oficial es rid√≠cula, como el cargo elegido para la se√Īora S√®gol√©ne Royal: "ministra delegada en el cargo de la ense√Īanza escolar"; el simple cargo oficial de "ense√Īanza escolar" da una imagen del caos ling√ľ√≠stico. Las medidas de la se√Īora S√®gol√©ne pronto se encaminaron en aumentar el cupo oficial obligatorio para alumnos inmigrantes, pero no dud√≥ en matricular a sus hijos en los mejores liceos privados. Su comportamiento deval√ļa su propio discurso, y ante ello ni siquiera es necesario responderle. Ante los amplios problemas que causa la emigraci√≥n entre los ense√Īantes, los poderes p√ļblicos pisan el acelerador. Carecen de soluciones. Y es normal que sea as√≠, pues sus dogmas les impiden ver las verdaderas causas del hecho.

En efecto, la cuesti√≥n de la capacidad de los interesados tanto escolar como profesionalmente es la que debe prevalecer antes de tomar cualquier decisi√≥n, pero los poderes p√ļblicos no quieren adentrarse en terreno minado. El psicoanalista americano Samuel Rosenzweig escribi√≥: "un individuo que personalmente es incapaz de integrarse en un sistema cualquiera ‚Äďescuela, empresa, trabajo a cumplir, seducci√≥n a obrar, etc.- se revela contra ese sistema y lo declara enemigo y obst√°culo injusto, transform√°ndolo en objeto de destrucci√≥n" (Roots of Failure). Rosenweig hab√≠a estudiado la situaci√≥n de los j√≥venes negros en Los Angeles, remarcando su complejo de inferioridad hacia la "civilizaci√≥n blanca", que se traduc√≠a en hostilidad y resentimiento. Los celos se transformaban en odio. Los americanos, durante los a√Īos sesenta, decidieron que la causa del fracaso escolar de los negros estaba en la discriminaci√≥n y en el ghetto escolar; de este modo impusieron la escuela multirracial. Error total, evidentemente.

El alarmista informe Dubet sobre el Colegio (en realidad sobre los colegios y liceos multirraciales), actualizado en mayo de 1999, confirma como un hecho el rechazo de la gran mayor√≠a de los j√≥venes inmigrantes a dejarse instruir por ense√Īantes de origen europeo, a aceptar una disciplina (aun deficiente) proveniente de una educaci√≥n nacional considerada como emanaci√≥n de un Estado extra√Īo y enemigo. M√≥nica Vueillat, secretaria general de la FSU, declaraba: "Los educadores han inventado ya mucho, han dado ya todo, est√°n al borde de la ruptura". En realidad, est√°n recogiendo lo que otros han sembrado. La misma se√Īora Vueillat preconiza "introducir la diversidad conservando la igualdad republicana". Bello dialecto, a la vez que incomprensible, tanto como la cuadratura del c√≠rculo. Otros empiezan a hablar de crear programas especiales para los hijos de inmigrantes afro-magreb√≠es, pero claro, seg√ļn la l√≥gica de la "discriminaci√≥n positiva". O sea: la ideolog√≠a dominante se muerde la cola; jam√°s podr√°n explicar por qu√© la tasa de analfabetismo es cuatro veces mayor entre los afro-magreb√≠es que entre los europeos aut√≥ctonos, incluso entre clases sociales equivalentes. Tampoco logran explicar la escas√≠sima tasa de universitarios afro-magreb√≠es.

Un tab√ļ que nadie se atreve a mencionar es la √≠nfima proporci√≥n de inmigrantes entre los polit√©cnicos, los ingenieros de alto rango, los pilotos, los investigadores cualificados. La ideolog√≠a dominante sostiene que esto es debido a una discriminaci√≥n voluntaria, por lo tanto sus soluciones tienen como consecuencia que los j√≥venes afro-magreb√≠es reciben muchas m√°s ayudas que los hijos de los obreros franceses y que los hijos de los emigrantes espa√Īoles, italianos o portugueses. ¬ŅDiscriminaci√≥n? S√≠, ¬°hacia los blancos! O bien la "circulaci√≥n de las √©lites" de la que hablaba Pareto no funciona entre los afro-magreb√≠es, o bien funciona s√≥lo para el proletariado europeo.

Roger Fouroux, presidente del Alto Consejo para la Integraci√≥n, mostrando sus dogmas republicanos igualitarios, deplora que "nuestro sistema escolar est√° constituido de tal forma que un hijo de inmigrante no tiene posibilidades de acceder a la ense√Īanza universitaria". Y para solucionar este problema propone toda una serie de medidas, antirrepublicanas y antiigualitarias, fundadas en el principio de la "discriminaci√≥n positiva", es decir, un favoritismo hacia los inmigrantes a la hora de elegir plaza en las universidades. Fouroux jam√°s ha puesto en duda estos principios simplemente por que es un racista, sin saberlo, pero un verdadero racista. No existe mayor humillaci√≥n para un hijo de inmigrante que el acceder a cupos artificiales, cuotas, trucos que le permitan instalarse en un sistema al cual en justicia no ha accedido por sus m√©ritos. ¬ŅY si ocurriera que la mayor parte de los j√≥venes inmigrantes no estuvieran interesados por la Universidad? ¬ŅLes tendr√≠amos que hacer estudiar a la fuerza? El se√Īor Fouroux, como todos sus pares, desconoce completamente la realidad social, cultural, √©tnica, antropol√≥gica de los inmigrantes, que s√≥lo ve por la televisi√≥n.

El antirracismo tiene la misma obsesi√≥n por la raza que el cura puritano por el sexo. Hoy, el sexo se muestra tanto como una industria como la raza es violada y disimulada. Pero en realidad este disimulo esconde una presencia obsesiva del concepto. El antirracismo ha devenido una especie de meta-religi√≥n, una forma perversa e inconsciente de racismo, en todo caso el signo de una obsesi√≥n racial. ¬ŅPero qu√© es en el fondo el racismo? Nadie lo sabe explicar ni definir. Como en todos los vocablos abusivos y con fuertes cargas afectivas, la palabra en s√≠ carece de significaci√≥n. Se le confunde con la xenofobia, y se habla as√≠ del racismo mutuo de los croatas, los serbios y los albaneses, cuando sus disputas son de car√°cter nacional y religioso, pero no racial.

Aqu√≠ las posiciones interesantes son las de Claude L√©vi-Strauss en su op√ļsculo "Raza e Historia" y de Zoulou Kredi Mutwa, autor del famoso ensayo "My People", que fue la m√°s pertinente cr√≠tica tanto del apartheid sudafricano como del modelo de la sociedad multirracial. Pero esta fue igualmente la opini√≥n de L√©opold Sedar Senghor, que teoriz√≥ sobre las nociones de "civilizaci√≥n negro-africana" y "albo-europea". Estas opiniones son clasificadas en la actualidad como gravemente incorrectas.

Sus tesis pueden resumirse en estos puntos:

1) La diversidad biol√≥gica de las grandes familias de la poblaci√≥n humana es un hecho incontestable; esta diversidad es una riqueza, es el n√ļcleo de civilizaciones diferentes.

2) Negar el hecho racial es un error intelectual peligroso, pues niega los mismos fundamentos de la antropolog√≠a e instala el concepto "raza" en el rango de tab√ļ, en paradigma m√°gico, cuando en realidad es una realidad banal.

3) El antirracismo obsesivo es al racismo lo que el puritanismo a la obsesión sexual. Una sociedad multirracial es por necesidad una sociedad multirracista. No se puede hacer cohabitar sobre el mismo territorio y sobre la misma área de civilización mas que a poblaciones biológicamente emparentadas, con un "mínimum" de diferencias étnicas.

Globalmente, las tesis de Levy-Strauss, de Kredi Mutwa y de Léopold Senghor concluyen que la humanidad no es una "mobylette", y que no marcha con mixturas. Así, mientras que la ideología oficial niega el concepto de raza, en verdad lo está reconociendo y fortificando.

La sociedad francesa no reconoce que el hecho racial se le impone, se proclama por todos sitios, empezando por los inmigrantes. En los suburbios y en las "zonas sin derecho", los franceses autóctonos son tachados despectivamente como "galos", o, más frecuentemente, como "quesitos" ("petit fromages"). Mientras que las razas son censuradas como inexistentes y no se les reconoce ninguna realidad, la cuestión racial está más presente que nunca.

Es evidente que las "razas puras" no existen y que el concepto no tiene sentido biol√≥gico, pues toda poblaci√≥n es producto de un "phylum" gen√©tico muy diverso. Pero esto no quita existencia al "hecho racial", ni a las razas. Incluso una poblaci√≥n mestiza constituye un hecho racial, y no se puede decir que en Sudam√©rica o en las Antillas el mestizaje haya creado nuevas razas. Los antirracistas, que niegan la realidad del concepto de raza, son favorables al "mestizaje", militan por la "mezcla de las razas", y niegan por tanto su propia realidad. ¬ŅEntienden quiz√°s que con el mestizaje las razas dejar√°n de existir? De forma dogm√°tica se empe√Īan en demostrar "cient√≠ficamente" que las razas no existen, y que por lo tanto la modificaci√≥n del sustrato biol√≥gico en Europa no tendr√° consecuencia alguna, sino tan solo influencias ben√©ficas. Esta es la tesis envenenadora del "totum cultural", en la que ni siquiera sus propagadores creen con seriedad.

De una parte la ideolog√≠a oficial niega la existencia de las razas humanas, se√Īalan las diferencias insignificantes en los cromosomas personales, pero por el otro la ley prohibe las discriminaciones raciales "en nombre de la pertenencia o no pertenencia a una raza, √©tnia o religi√≥n". Entonces, ¬Ņlas razas existen o no existen?

En la simple lógica aristotélica o leibniziana, es un absurdo reprimir a quienes cometen un delito contra un sujeto jurídico que no existe de hecho.

Por otra parte se proclama la inutilidad de las distinciones raciales, pero se aplican legalmente cuotas de favoritismo racial. Se niegan las "diferencias raciales" pero se pone el punto en las "discriminaciones raciales". (…)

Como toda realidad antropol√≥gica y, m√°s generalmente, natural, el hecho racial no es un "hecho absoluto", pero es un hecho. Su negaci√≥n actual por la ideolog√≠a dominante constituye el signo y la prueba de que la cuesti√≥n racial ha devenido fat√≠dica. Toda civilizaci√≥n enferma tiende a censurar la realidad de su mal y a hacer de ella un tab√ļ. No se habla de sogas en la casa del ahorcado. La ideolog√≠a hegem√≥nica procede as√≠ con un trabajo de silencio, con un secreto de familia.

El soci√≥logo negro sudafricano, de etnia zul√ļ, Kredi Mutwa, escrib√≠a en su revelador libro "My People" (Penguin Books, Londres, 1977): "Negar las diferencias fundamentales entre los negros y los blancos, las dos grandes familias raciales de la humanidad, es negar la naturaleza y la vida. Es tan est√ļpido como afirmar que la feminidad y la masculinidad no existen. Aqu√≠ se descubre una falta de sentido com√ļn en el esp√≠ritu occidental. El hombre negro acusa en s√≠ mismo m√°s que el blanco su personalidad racial, y es por naturaleza m√°s reticente a aceptar la utop√≠a de un hombre universal".

En el mismo sentido, L√©onine N¬īDiaye, en su obra "Le Soleil" (Dakar, 021121987), escribe: "Al igual que existen diferencias entre los pueblos blancos, entre los hispanos y los n√≥rdicos, por ejemplo, tambi√©n existe esa diferencia entre las etnias tribales africanas. La humanidad est√° dividida en grandes familias con su propia personalidad, cultura y hecho biol√≥gico".

Entre los africanos, como entre los asiáticos la naturalidad del hecho racial no ofrece problemas. Se reivindica con toda tranquilidad. La negación psicótica del hecho racial en Europa se apoya en la esperanza de que disimulando el hecho racial puede purgar el pecado original del racismo y crear al mismo tiempo una sociedad idílica, un paraíso extraterrestre. (…)

En el censo de la poblaci√≥n francesa de 1999, el Instituto Nacional de Estad√≠stica no hizo ninguna referencia al origen √©tnico ni a la religi√≥n. Los franceses no deb√≠an conocer las cifras reales, Max Clos, presidente del instituto, explic√≥ en Le Figaro (05/03/99): "Una comisi√≥n de soci√≥logos explic√≥ que la menor referencia sobre el car√°cter √©tnico o religioso de una ciudad o un barrio podr√≠a provocar reacciones racistas. Las gentes tienden a creer que una mayor√≠a de poblaci√≥n magreb√≠ o africana crea inseguridad". ¬°Fant√°stico!‚Ķ como si "las gentes" no se percataran ellas mismas de la realidad al andar por las calles. Este es un perfecto ejemplo de enga√Īos al pueblo, de negligencia del poder y de "transparencia democr√°tica".


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