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Autor Tema: La colonizacion de Europa (2)  (Leído 3041 veces)
Onsella
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« : Jueves 20 de Diciembre de 2007, 00:29 »

(Faye parte 2)


Contrariamente a la opini贸n de los islam贸filos, el islam no es solamente una "fe universal", como el cristianismo, sino una "comunidad de civilizaci贸n" ("umma") que tiende a la expansi贸n. El proyecto impl铆cito del islam en Europa es simplemente la conquista de Europa, como as铆 lo estipula el Cor谩n. Ya estamos en guerra, y los europeos occidentales no lo han comprendido. Los rusos, por el contrario, s铆. Porque el islam es un veh铆culo de valores trascendentes que propone una doctrina individual y colectiva en la cual las normas superiores e intangibles se imponen a los creyentes, dando as铆 un valor a su existencia (鈥), pero el islam no corresponde en nada al esp铆ritu europeo. Su introducci贸n masiva en Europa desfigurar谩 la cultura europea m谩s aun que el hecho de la americanizaci贸n. Un dogmatismo reivindicado, una ausencia de esp铆ritu fa煤stico, una negaci贸n fundamental del humanismo (entendido como autonom铆a de la voluntad humana) en nombre de una sumisi贸n absoluta a Dios, un rigidismo extremo de obligaciones y de relaciones sociales, un monote铆smo absoluto, una confusi贸n teocr谩tica de la sociedad civil, una reticencia profunda hacia la libre creaci贸n art铆stica o cient铆fica, son los trazos incompatibles con la tradici贸n mental europea, fundamentalmente polite铆sta.

Aquellos que creen que el islam pudiera europeizarse, adoptar la cultura europea, aceptar la noci贸n de laicidad, cometen un grave error. El islam, por esencia, no aceptar谩 ese compromiso. Su esencia es autoritaria y guerrera. (鈥) Dicho de otra forma, con la introducci贸n del islam en Europa, se presentan dos riesgos: desfiguraci贸n o guerra.

En una primera etapa, el discurso del islam en Europa se hace relativamente tolerante. Los responsables musulmanes dicen "querer respetar las leyes de la Rep煤blica" y la laicidad, a pesar de que ello es totalmente incompatible con el Cor谩n, pues all铆 no se acepta otro derecho mas que el derecho cor谩nico, que tambi茅n incluye el derecho civil. Se presenta con un mensaje que pertenece a la "estrategia del zorro" evocada por Maquiavelo.

Pero ya se elevan en Francia, como en Gran Breta帽a, las voces que demandan para los musulmanes un derecho especial. Sus partidarios creen llegada la hora de afirmar estas reivindicaciones. Como veremos m谩s adelante, el islam no revela jam谩s con franqueza sus intenciones a aquellos que considera enemigos, nosotros, los Infieles; este camuflaje es para ellos una obligaci贸n teol贸gica y moral.

En un segundo tiempo, con el aumento constante de efectivos musulmanes por un vuelco del diferencial demogr谩fico, los flujos constantes de inmigraci贸n, m谩s la conversi贸n de los aut贸ctonos, Europa ser谩 declarada "tierra de conquista" por el islam, lo que constituye una revancha radical de las tendencias hist贸ricas de siglos pasados. Revancha contra las cruzadas y la humillaci贸n de la colonizaci贸n, y conquista mediante un gran movimiento de expansi贸n.

El islam es por esencia intolerante y su l贸gica es aquella, tan maquiav茅lica, de la utilizaci贸n conjunta de la fuerza y de la astucia. La astucia se emplea siempre que los musulmanes son minoritarios y d茅biles, la fuerza, en el momento en que su dominaci贸n est谩 asegurada. Es as铆 que entre los inmigrantes 谩rabe-africanos, el islam se piensa no como una religi贸n de esencia espiritualista, sino como una autoafirmaci贸n 茅tnica y de revancha frente a los europeos. M谩s a煤n que el cristianismo, hoy muy debilitado, el islam es la religi贸n por esencia de la verdad revelada e imperativa, y, con una conciencia ciega, siempre se cree en su derecho y justifica todos sus actos, hasta la exacci贸n, cometidos en nombre de su expansi贸n y de la gloria de Allah.

Los europeos, ingenuos defensores del islam, cometen el error de no conocer ni interpretar el Cor谩n como un bloque sincr茅tico, como un texto globalmente l贸gico, antes que como un texto de "varias lecturas", rico en interpretaciones.

Se subraya la "tolerancia y la fraternidad entre las religiones, la libertad de creencia" inscritas en los preceptos cor谩nicos (sura II, 256); se insiste en el rechazo de todo integrismo y fanatismo, "el islam como comunidad del justo medio" (II, 143), o bien "el rechazo de la violencia en materia de religi贸n" (II, 257). El islam estar铆a unido a la compasi贸n y al perd贸n de las ofensas, no se debe responer el mal al bien (XLI, 34; XXIII, 96; XII, 22), o bien el islam estar铆a unido a la humanidad hacia los enemigos, que obliga a todo musulm谩n a darles protecci贸n (IX, 6). Estos vers铆culos se contradicen con catorce siglos de comportamiento del islam, que privilegia la violencia siempre que las relaciones de fuerza le son ventajosas, que ignora el perd贸n y la compasi贸n, que erradica o somete en ghettos a las otras religiones en los territorios que han conquistado, que no tolera bajo ning煤n concepto ni a los paganos polite铆stas ni a los ateos.

Estos vers铆culos pac铆ficos son un enga帽o, una astucia. Teol贸gicamente, en el Cor谩n, son anulados por los vers铆culos b茅licos escritos con posterioridad, especialmente aquellos de la sura IV, sobre la cual hablaremos m谩s adelante. (鈥)

De manera general, el islam no practica una pol铆tica de paz y de tolerancia aparente sino cuando se encuentra en minor铆a. Varios pa铆ses musulmanes, como Arabia Saudita, proscriben absolutamente la construcci贸n de iglesias en sus territorios. La pr谩ctica de un culto cristiano est谩 prohibida a los extranjeros residentes en el pa铆s. En la mayor parte de los pa铆ses musulmanes, la entrada o la residencia de sacerdotes cristianos es casi imposible, y todo proselitismo est谩 rigurosamente prohibido, bajo pena de expulsi贸n inmediata. En Europa, el proselitismo musulm谩n est谩 protegido y financiado (construcci贸n de mezquitas) por los poderes p煤blicos, confundiendo la laicidad con la ingenuidad. La regla de la reciprocidad que por siempre ha regido el derecho internacional no se corresponde aqu铆, y los europeos lo aceptan con toda naturalidad, en su dem茅rito, esta regla del "dos pesos, dos medidas", que a los ojos musulmanes no es sino un signo de debilidad y de claudicaci贸n, que justifica y legitima la "voluntad divina" de su movimiento de conquista etno-religiosa de Europa. En el esp铆ritu del islam, el hecho de que los europeos no exijan a los pa铆ses musulmanes la misma neutralidad laica, la misma libertad de culto que ellos practican hacia los musulmanes, significa aqu铆 que "Los europeos saben que est谩n en el error; ellos reconocen la superioridad del islam y ante la superioridad de Allah se postergar谩n ante nosotros reconoci茅ndose Infieles y que es justo que sean para nosotros tierra de conquista"; estas palabras de un famoso im谩n egipcio fueron recogidas en el diario AI Ahram, de El Cairo

Los europeos ignoran los mismos fundamentos del islam, especialmente el c铆nico imperativo de las tres etapas de conquista:

En un primer tiempo, la comunidad musulmana instalada en un territorio extranjero, al encontrarse en minor铆a, debe practicar el "Dar al-Sulh", la "paz moment谩nea", para que los infieles, en su ignorancia e ingenuidad, permitan el proselitismo isl谩mico en su propio suelo, sin exigir ninguna reciprocidad en tierras musulmanas. Es la etapa que vivimos actualmente en Europa, que hace creer que un islam laico y europeizado es posible.

En un segundo tiempo, cuando la implantaci贸n de la comunidad isl谩mica est谩 confirmada, entra en juego el imperativo de la conquista y de la violencia. Es el "Dar al-Harb", donde la tierra de la infidelidad se convierte en "zona de guerra", y en la cual toda resistencia a la implantaci贸n del islam debe ser aplastada, ya que su n煤mero suficiente hace posible que los musulmanes abandonen la prudencia de los primeros tiempos de la conquista. Esta es la fase que no tardaremos en vivir: ya estamos viendo las premisas.

La tercera etapa es aquella en la que los musulmanes acaban por dominar. Es el "Dar al-Islam", el "reinado del islam". Los jud铆os y los cristianos son tolerados como minor铆as, sujetos a un derecho inferior como "dhimmis" ("protegidos") que les sustrae la mayor parte de sus derechos civiles; los paganos polite铆stas ("id贸latras") y los ateos son perseguidos, y toda la poblaci贸n debe someterse a las reglas sociales del islam. Los no-musulmanes no pueden beneficiarse de una posici贸n social dirigente. En Marruecos, donde los cristianos eran tolerados y los jud铆os protegidos, ambos tienen ahora el mismo status de protegidos al finalizar el protectorado franc茅s, aunque all铆 no se produjo ninguna guerra como en Argelia.

Para muchos actuales l铆deres isl谩micos mundiales, el objetivo declarado es imponer en Europa la ley del "Dar al-Islam". Hablamos de un proyecto planificado, de una voluntad pol铆tica puesta en marcha, ya que Dios as铆 lo ordena. El islam es un universalismo absoluto y proselitista con vocaci贸n imperativa de conquistar toda la tierra. (鈥)

Los a帽os sesenta conocieron la revitalizaci贸n de la potencia isl谩mica, al final de la colonizaci贸n europea. Hoy estamos en los tiempos del contraataque.

El proselitismo cristiano desea imponer una fe universal, pero el proselitismo musulm谩n desea implantar una civilizaci贸n, un modo de vida y una sumisi贸n pol铆tica. El islam no es tanto una religi贸n, en el sentido espiritual del t茅rmino, cuanto un imperialismo pol铆tico y 茅tnico con la voluntad de implantar en todos sitios una civilizaci贸n intolerante en la cual los musulmanes dominar铆an a todos los dem谩s, como el hombre domina a la mujer. Pretender separar, en el islam, la pol铆tica de la religi贸n es completamente vano; ambas no son sino una sola y la misma cosa.

Los sermones de los imanes en las mezquitas de nuestros suburbios, que los islam贸filos de sal贸n no han entendido jam谩s, apelan abiertamente a la conquista del suelo franc茅s y al trabajo proselitista de conversi贸n. Desde hace tiempo las noticias dan cuenta de ciertos imanes que predican directamente la violencia armada. Los curas, en su miserabilismo, hace ya tiempo que renunciaron a la conversi贸n; en sus pr茅dicas, al contrario, apelan al islam como una religi贸n hermana, como un enriquecimiento. Cuando se piensa que el ecumenismo jam谩s ha funcionado con los protestantes y los jud铆os, 驴c贸mo imaginar que pudiera ser posible con el islam? Es la f谩bula del pastor que deja entrar en el aprisco a los lobeznos; cuando crecieron y se convirtieron en lobos ya era tarde. Los prelados y los hombres pol铆ticos har铆an bien en releer de cuando en cuando a La Fontaine.

La doctrina de la cohabitaci贸n de comunidades es inaplicable al islam, al igual que al comunismo. Los partidarios del fulard, de los derechos espec铆ficos al culto musulm谩n, de una cohabitaci贸n harmoniosa como una "piel de leopardo" seg煤n un confuso derecho a la diferencia, se equivocan de cabo a rabo. Porque el islam es visceralmente anticomunitarista y opuesto a todo derecho a la diferencia. Su monote铆smo absoluto le ordena reinar sin oposici贸n sobe la sociedad conquistada. Intr铆nsecamente, el islam se piensa a s铆 mismo como la 煤nica comunidad legitima, la comunidad de los creyentes, que posee el monopolio de la existencia y de la expresi贸n, y donde las otras comunidades no pueden beneficiarse sino de un status inferior de infieles y tolerados. Para el islam, una sociedad plural, tribal, caleidosc贸pica, es fundamentalmente imp铆a; no es m谩s que una transici贸n para conseguir la dominaci贸n de una comunidad 鈥搇a musulmana- sobre las otras, preludio para su eliminaci贸n o conversi贸n.

Hoy d铆a, los l铆deres musulmanes, en las sociedades europeas, juegan la carta de una coexistencia comunitaria, y proclaman sus sentimientos laicos. Pero no dejan de tener como objetivo a largo plazo la implantaci贸n de la "shar铆a", la ley isl谩mica. La aceleraci贸n de la historia demogr谩fica llegar谩 a convencer a los m谩s esc茅pticos.

Desde su punto de vista, los paganos polite铆stas tolerantes y comunitaristas sufren una ceguera total. Estos levantan la voz contra la intolerancia republicana jacobina que pretende imponer su modelo asimilador; se elevan contra el culto de lo 脷nico y contra este culto defienden la coexistencia del islam. Pero, 驴Se han parado a reflexionar que el islam es la doctrina social y pol铆tica m谩s asimiliacionista que existe? 驴Saben que el islam es el m谩s ardiente defensor de lo 脷nico, que rechaza y refuta todas las diferencias? 驴Imaginan los defensores de el fulard en las escuelas republicanas que en los colegios cor谩nicos de Francia las cruces, las estrellas de David, los martillos en miniatura, cualquier tipo de medallas y s铆mbolos religiosos ajenos al culto musulm谩n est谩n prohibidos sin apelaci贸n?

El islam funciona exactamente seg煤n el mismo principio totalitario que el comunismo. Al igual que 茅ste, con sus doctrinas del proletariado como 煤nica comunidad, de la lucha de clases y del partido 煤nico, el islam tiene vocaci贸n de absorber todo el campo social y pol铆tico. La visi贸n de una sociedad de "libertad de comunidades" le es tan extra帽a como insoportable, tal como el multipartidismo lo es para el comunismo. Durante los a帽os cincuenta, los comunistas tomaron la consigna de no hablar de la dictadura del proletariado y la conquista de la sociedad, tal como los islamistas esconden hoy sus verdaderos objetivos, hablando de multipartidismo y de libertad de opini贸n. El comunismo se derrumb贸, y el PCP es hoy un partido socialdem贸crata. Para en el islam, una mutaci贸n tal es imposible. Marx est谩 desacreditado, pero no es el caso de Allah.

La idea comunitarista propone una hipertrofia de la tolerancia. Frente al islam hoy en d铆a, el comunitarismo recuerda las ingenuas reivindicaciones de los liberales a los partidos comunistas de la Europa oriental. El comunitarismo es una ilusi贸n liberal fundada sobre la existencia de que la cohabitaci贸n es posible. Pero cuando el otro no se entiende contigo y no quiere cohabitar contigo, entonces es muy posible que te imponga sus exigencias. (鈥)

Desgraciadamente, aquellos intelectuales o pol铆ticos que defienden al islam no le conocen. Ignoran su naturaleza teocr谩tica seg煤n la cual todo Estado es ileg铆timo si no se rige seg煤n los preceptos de la religi贸n isl谩mica. Para un musulm谩n no pueden coexistir una ley laica neutral y p煤blica y una ley musulmana fundada sobre la fe y que se extiende hasta el dominio privado. (鈥) La fe y la ley son indisociables, lo cual significa que desde el momento en que la religi贸n isl谩mica deviene mayor铆a en un pa铆s, tal pa铆s debe abandonar sus costumbres legislativas y adoptar el derecho cor谩nico. Si nada se le opone, si la l贸gica demogr谩fica se consuma, el islam devendr谩 la religi贸n mayoritaria en muchos pa铆ses de Europa. Ser铆a una estupidez pensar que entonces no pasar铆a nada鈥

Los europeos subestimamos la determinaci贸n isl谩mica, su potencia y su peligro. Consideramos que son "una religi贸n como cualquier otra", que se inscribe en un "nicho", como el juda铆smo o el budismo, cuando en estas religiones no existe en absoluto la obligaci贸n del proselitismo. El islam no reposa sobre especulaciones, dudas, interrogaciones, abstracciones, sino sobre principios. Por definici贸n, estos principios son intangibles. En tanto que los europeos carecen de principios se arriesgan a la vez a ser v铆ctimas del islam y a estar fascinados por 茅l. Para hacerse respetar ante los musulmanes habr铆a que hacerles respetar los mismos principios intransigentes que ellos manifiestan. Conviene sobre todo no mostrar ninguna debilidad, ninguna tolerancia ante sus exigencias. Es necesario instalarse en posiciones determinadas; si no es posible una cohabitaci贸n con el islam que planea la colonizaci贸n de Europa, habr谩 que pensar en su expulsi贸n.

El genio del Cor谩n no reside en su espiritualidad religiosa, que es casi inexistente, sino en constituir el mejor tratado de estrategia de conquista geopol铆tica de la humanidad. El Cor谩n supera con creces las obras de Sun-Tzu, de Maquiavelo o de Clausewitz.

La mayor parte de los europeos no se han dado cuenta, especialmente los islam贸filos y los inmigracionistas, y que ninguno de ellos ha le铆do jam谩s el Cor谩n, ni habla 谩rabe, ni han puesto jam谩s sus pies en pa铆s musulm谩n alguno, excepto quiz谩s en los suburbios de Club Med, ninguno de ellos vive en una cuidad con mayor铆a musulmana. Para ellos, el islam, y toda la inmigraci贸n, son hechos abstractos, lejanos, simp谩ticos. Son gentes que viven una vida propia de las clases descomprometidas, virtual, alejada de la realidad; son gentes que se derrumbar谩n ante la realidad que se aproxima.

驴Qu茅 nos depara el porvenir?, preguntaba Albert Kehl. "Un sobresalto de autoridad que traer谩 la calma, la obediencia a nuestras leyes, y por lo tanto el fatalismo instalado por un tiempo entre la poblaci贸n musulmana, el dejarse llevar, estallar谩 en un punto de fanatismo declarando la conversi贸n al islam o la condici贸n de "dihimmis" de nuestro pueblo sobre nuestro propio suelo hasta los tiempos indefinidos. La 煤nica soluci贸n verdaderamente eficaz, la 煤nica digna para nosotros, pueblos de Europa, pasa por el retorno a sus pa铆ses de origen de la inmensa mayor铆a de los islamistas".

Se puede decir mejor, pero no m谩s claro. Bien entendido, este g茅nero de propuestas es hoy considerado, en estos tiempos de neurosis etnomasoquista, como diab贸lico. No es perverso el permitir que el enemigo nos conquiste, pero es perverso que nos defendamos. Bien, seamos perversos.







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