Debatimos.com: Opina sin límite
Martes 19 de Noviembre de 2019, 15:33 *
Bienvenido(a), Visitante. Por favor, ingresa o regístrate.

Ingresar con nombre de usuario, contraseña y duración de la sesión
Noticias:
 
   Inicio   Ayuda Ingresar Registrarse  


Páginas: [1]   Ir Abajo
  Imprimir  
Autor Tema: Trina Marquez, Tiempo de abusos  (Leído 1527 veces)
RosaNegra
Iniciado
***

Valoración: +30/-0
Desconectado Desconectado

Sexo: Femenino
Mensajes: 184



« : Viernes 31 de Octubre de 2008, 19:10 »

viernes 31 de octubre de 2008
Trino M√°rquez
Tiempo de abusos
 
Cada vez que nos aproximamos a una fecha electoral el teniente coronel Ch√°vez Fr√≠as se encarga de recordarnos que √©ste es un pa√≠s donde impera la ley del caudillo... 

Cada vez que nos aproximamos a una fecha electoral el teniente coronel Chávez Frías se encarga de recordarnos que éste es un país donde impera la ley del caudillo, donde las instituciones del Estado claudicaron frente al comportamiento atrabiliario del autócrata y donde el pueblo es irrespetado continuamente por un gobernante que se considera el capataz de una encomienda.
Para levantar un amplio y sustanciado expediente de los atropellos contra la legalidad, no hay que remontarse a los inicios de esta d√©cada de pesadilla cuando, pasando por encima de la Constituci√≥n del 61, Ch√°vez Fr√≠as impuso la Constituyente, origen de buena parte de los males que hoy nos aquejan. Basta con examinar lo ocurrido en las √ļltimas tres citas electorales para tener una visi√≥n exacta de cu√°l es el lugar que ocupan en Venezuela las normas y las leyes. Es suficiente con explorar lo sucedido en diciembre de 2006, en el referendo aprobatorio de diciembre de 2007 y lo que est√° aconteciendo con motivo de las pr√≥ximas elecciones regionales del 23-N. En cada uno de estos episodios hemos sido testigos del abuso desbordante del primer mandatario, traducido en el uso descarado de los recursos del Estado para promover su candidatura, su proyecto de reforma constitucional o sus aspirantes a gobernadores y alcaldes, seg√ļn el caso de que se trate.

En 2006 el s√≠mbolo de ese oprobio fue la famosa frase "roja-rojita", acu√Īada por Rafael Ram√≠rez, ministro de Energ√≠a y Petr√≥leo y presidente de PDVSA (adem√°s de ser uno de los vicepresidentes del PSUV), nada m√°s y nada menos que en un local de la empresa y en medio de una reuni√≥n con gerentes y directivos cuyos sueldos son pagados con recursos financieros que pertenecen a la Naci√≥n. Ese emblema del ventajismo y de la impudicia con la que act√ļa el Gobierno durante los per√≠odos electorales, ocupa un lugar destacado en la historia de la infamia chavista. Para el evento de diciembre de 2007, el aparato gubernamental y estadal se puso al servicio del descocado y anacr√≥nico proyecto elaborado por Ch√°vez. Sin ninguna clase de pudor la maquinaria p√ļblica hizo campa√Īa por el SI, pasando de este modo con una aplanadora por encima del art√≠culo 145 de la Constituci√≥n, que se√Īala de manera muy clara que "los funcionarios y funcionarias est√°n al servicio del Estado y no de parcialidad alguna".

Para los comicios regionales del 23-N el caudillo ha mantenido el mismo estilo de las ocasiones anteriores, aunque ha introducido algunas variantes que hacen a√ļn m√°s grotesca y escandalosa su intervenci√≥n. Las continuas e interminables cadenas siguen igual que siempre. Por "qu√≠tame esta paja", se tira horas y horas de ch√°charas en las que habla de lo humano y lo divino, sin que esas historias, ali√Īadas con an√©cdotas personales, vengan a cuento, le interesen en algo al pa√≠s o contribuyan a la estabilidad de la naci√≥n. El √ļnico prop√≥sito de esas inicuas peroratas es captar la atenci√≥n de todo el mundo, convertirse en el centro alrededor del cual gravite el debate p√ļblico, y darle un giro al evento electoral para convertirlo en un plebiscito en torno a su figura y a su permanencia en Miraflores. Dentro de esta misma l√≠nea se ubican los ataques desconsiderados a Manuel Rosales, a Pablo P√©rez, a Morel Rodr√≠guez y, desde luego, a quienes le acompa√Īaron hasta hace muy poco tiempo, como Eduardo Manuit y el general del eructo. Todos ellos han sido v√≠ctimas del verbo implacable y desquiciado del primer mandatario, que no se para en mientes para utilizar de forma cobarde todo el poder que le concede ejercer la jefatura del Estado, con el fin de zaherir a personas que no tienen el poder ni la capacidad de enfrentarlo en el mismo terreno. Esta es una caracter√≠stica de los pusil√°nimes: plantear las peleas en terrenos desiguales donde ellos, de antemano, tienen todas las ventajas a su favor.

La procacidad, soberbia e injustificada arrogancia con la que act√ļa el comandante, se explica desde el punto de vista pol√≠tico porque a trav√©s de ese comportamiento quiere polarizar el debate electoral, para aparecer √©l como el eje articulador de la campa√Īa electoral. La descentralizaci√≥n le interesa tan poco, sus candidatos son tan ineptos y los mensajes que transmiten tan insulsos, que el caudillo necesita salir en auxilio de esas pobres figuras para que, guindados de su casaca, tengan alguna posibilidad de triunfar.

Ahora bien, aunque esa conducta soez tenga una explicaci√≥n racional, carece de toda justificaci√≥n moral y √©tica. Hugo Ch√°vez, hasta el 10 de enero de 2013, ni un d√≠a m√°s, ser√° el Presidente de la Rep√ļblica, y su obligaci√≥n es comportarse como tal. En su condici√≥n de jefe de Estado no tiene ning√ļn derecho, ni lo asiste ninguna raz√≥n, para valerse de los recursos del Estado con el fin de difamar o escarnecer a ninguna persona, por opositora o disidente que pueda ser. El Presidente no puede formar parte de la diatriba pol√≠tica como si se tratase de un guapo de barrio o jefe de una banda de pistoleros. Su alt√≠sima investidura lo obliga a mantener las formas inherentes a su cargo. En este plano carece de opciones: ninguna contienda electoral, por re√Īida que sea, justifica que el Presidente de la Rep√ļblica atropelle las obligaciones que se desprenden de su funci√≥n.

El CNE y el Poder Moral, tan sumisos y complacientes con el ciudadano Presidente de la Rep√ļblica, ganar√≠an mucho prestigio si hicieran lo mismo que la Iglesia Cat√≥lica: un llamado al primer magistrado para que modere su lenguaje y comportamiento y respete la pluralidad. La democracia y la decencia saldr√≠an beneficiadas, el pa√≠s lo agradecer√≠a, y esas autoridades ganar√≠an una estima que buena falta les hace.

Fuente: Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la libertad (CEDICE)


  http://www.eldiarioexterior.com/noticia.asp?idarticulo=23222
En línea
Debatimos.com: Opina sin límite
« : Viernes 31 de Octubre de 2008, 19:10 »

 En línea
Páginas: [1]   Ir Arriba
  Imprimir  
 
Ir a:  



Impulsado por MySQL Impulsado por PHP Powered by SMF | SMF © 2013, Simple Machines XHTML 1.0 válido! CSS válido!