Homosexuales
MÓNICA FERNÃNDEZ-ACEYTUNO
Viernes, 31-10-08
De momento, sólo he puesto el tÃtulo, y ya estoy muerta de miedo.
Porque me referà a los homosexuales una vez, y me cayeron cartas como piedras, de una violencia inusitada, desconocida para mà hasta entonces. Aún las recuerdo. Una a una. No todas eran violentas, alguna fue incluso amable, y en otras tan solo me insultaban.
No digo que no tuvieran razón en sus argumentos, pero fue tal la respuesta a lo que escribÃ, que desde entonces vivo de otra manera. Y casi cada dÃa pienso si será mejor dejarlo pasar, o si pedir perdón, lo siento, me equivoqué, no quise decir eso; y asà no pasar el resto de mi vida sintiéndome culpable por pensar, por sentir, por escribir lo que vi.
No me habÃa pasado con nada ni con nadie hasta entonces. Expresaba mi parecer sin miedo. Incluso creo que una vez escribà sobre el tercer sexo, esos rebecos hembras que tienen cuernos tan robustos como los machos pero que son estériles y que al principio siguen a los rebaños y después se quedan solas. Hoy no me atreverÃa a escribir esto. También he escrito sobre las estrellas de mar que dejan caer sus brazos desde el pico de la gaviota para reproducirse asexualmente, o de las vacas que se desesperan y se vuelven homosexuales. Las estoy viendo desde aquà ahora mismo. Bajo la lluvia y el frÃo. Y la noche que se acerca. Pero no creo que vuelva yo a escribir nada que tenga que ver con la homosexualidad. En ese sentido, estoy castrada para siempre. Tengo miedo.
Me cayeron cartas como adoquines.
El dÃa que las asociaciones de homosexuales acepten que se puede discrepar en público de sus conceptos, estaremos orgullosos.
Y más tranquilos al expresarnos.
www.aceytuno.comhttp://www.abc.es/20081031/opinion-firmas/homosexuales-20081031.html