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Autor Tema: Ismael Medina, Golpismo continuado  (Leído 1558 veces)
RosaNegra
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« : Viernes 31 de Octubre de 2008, 16:19 »

viernes 31 de octubre de 2008
Ismael Medina,

NO SE RESPET√ď EL TODOS MENOS LOS COMUNISTAS

LA √ļnica condici√≥n tajante de Franco respecto del futuro r√©gimen de partidos pol√≠ticos, o democracia inorg√°nica, fue que en ning√ļn caso existiera un partido comunista. Y si, como es de sobra conocido, Carrero Blanco era un anticomunista radical, resulta dif√≠cil entender que a sus espaldas, o a su sombra, el futuro rey enviara correos para conectar con Santiago Carrillo, tales que el general D√≠az Alegr√≠a. Ni que L√≥pez Bravo, a la saz√≥n ministro de Asuntos Exteriores, estableciera relaciones consulares con la Uni√≥n Sovi√©tica, tomara partido por la China comunista frente a la de Taiw√°n y algunas otras aproximaciones diplom√°tica de parejo cariz. Hombre inteligente como era L√≥pez Bravo, no pod√≠a ignorar que la existencia en Espa√Īa de consulados del otro lado del ‚Äútel√≥n de acero‚ÄĚ servir√≠a de plataforma para que sus agentes favorecieran al aparato comunista del interior que dominaban las ilegales Comisiones Obreras y contaba con nada ocultos apoyos en ambientes intelectuales e incluso cat√≥licos filiados a las teor√≠as postconiliares, a la Teolog√≠a de la Liberaci√≥n y, por supuesto, al taranconismo. ¬ŅFormaba parte ya del deshielo de la ‚Äúguerra fr√≠a‚ÄĚ que unas d√©cadas m√°s tarde desembocar√≠a en el desfondamiento de la URSS? ¬ŅO acaso interpretaron como opci√≥n estrat√©gica de pol√≠tica exterior el consejo que Franco diera a monse√Īor Cirarda durante el Concilio Vaticano II?

D√≠as atr√°s en el blog que, en Periodista Digital, mantiene Jos√© Francisco Fern√°ndez de la Cigo√Īa, inclu√≠a √©ste un breve y h√°bil obituario de monse√Īor Cirarda. Uno de los comentarios que suscit√≥, sin duda alguna escrito por buen conocedor de los entresijos pol√≠tico-eclesiales, relataba que en ocasi√≥n de un encuentro en El Pardo con monse√Īor Cirarda, Franco le aconsej√≥ que en el Concilio no condenaran el comunismo, sino el materialismo y el ate√≠smo. As√≠ sucedi√≥, aunque no creo que influyera este recado de Franco, el cual ven√≠a a decir que la condena del comunismo era materia que correspond√≠a al poder pol√≠tico y a la Iglesia lo que contraven√≠a los valores morales y su ortodoxia. La condena del materialismo y el ateismo no s√≥lo afectaba al marxismo y sus derivados, sino a cualesquiera otras ideolog√≠as que los practicaban y difund√≠an desde otras √≥pticas.

LOS HIJOS DEL FRANQUISMO Y LA REVOLUCI√ďN DEL 68

LA revoluci√≥n del 68 en Par√≠s, un gran fiasco ideol√≥gico protagonizado por universitarios de origen burgu√©s convertidos a√Īos despu√©s en clase dirigente capitalista o pont√≠fices de un progresismo deshuesado, se benefici√≥, no obstante, de una gran resonancia medi√°tica y del proclive altavoz de intelectuales con gran predicamento en la izquierda. Fue un producto pol√≠tico de exportaci√≥n del que se hicieron propagadores incendiarios numerosos profesores universitarios y de otros niveles educativos y del que se prendaron multitud de estudiantes que mimetizaron asimismo la moda desgarbada y anarcoide de la protesta norteamericana nacida en Berkeley.

Apuntaba Mart√≠n Prieto en ‚ÄúEl Mundo‚ÄĚ que no s√≥lo bastantes pol√≠ticos del centroderecha tuvieron padres franquistas de relieve. Tambi√©n numerosos dirigentes socialistas y de otras izquierdas anteriores y actuales proven√≠an de familias franquistas m√°s o menos relevantes o profesionalmente acomodadas al r√©gimen y que gracias a su posici√≥n familiar, pudieron estudiar y doctorarse en en las m√°s elitistas universidades norteamericanas y europeas. Una realidad innegable que explica el esfuerzo exasperado de unos y otros en hacer a Franco culpable de todos los males y en ocultar que la presunta democracia presente hered√≥ una Espa√Īa moderna, econ√≥mica y socialmente avanzada.

LOS BALBUCESO DEL CAMBIO

ERRARON quienes indujeron a ETA para que asesinara a Carrero Blanco, aunque a la postre sirviera ETA de pantalla para desviar la atenci√≥n de los que realmente volaron su autom√≥vil con una precisi√≥n y potencia explosivas muy afinadas. Carec√≠an asimismo de realismo pol√≠tico aqu√©llos que acusaban a Carlos Arias de ser una barrera para el tr√°nsito a la democracia de partidos. El mecanismo hacia una traslaci√≥n cautelosa, como pretend√≠a Franco, hab√≠a comenzado a√Īos antes, bajo la direcci√≥n de Carrero Blanco y era imparable. Los instigadores principales de las arremetidas contra Carlos Arias persegu√≠an forzar su dimisi√≥n para dejar al monarca libre de ataduras y convertir la reforma progresiva en ruptura encubierta. En autogolpe de Estado.

Al mecanismo de liberalizaci√≥n econ√≥mica iniciado por los tecn√≥cratas con el Plan de Desarrollo se unir√≠a el pol√≠tico, aunque de manera m√°s o menos cautelosa y entrecortada. La primera iniciativa en este sentido fue la elecci√≥n popular en las circunscripciones provinciales de los procuradores en Cortes del tercio familiar. Se produjo al propio tiempo una marcha hacia la europeizaci√≥n que culmin√≥ en el acuerdo preferencial con la Comunidad Econ√≥mica Europea logrado por Ullastres, muy ventajoso para Espa√Īa. Incluso m√°s que luego con integraci√≥n en la misma en tiempo del gobierno Calvo Sotelo. El primer gobierno de Carlos Arias promulg√≥ en 1974 la Ley de Asociaciones Pol√≠ticas. Configuraba un primer reconocimiento de los partidos pol√≠ticos, aunque formalmente en el seno de la Secretar√≠a General del Movimiento. Hay quien sostiene que el reconocimiento de las asociaciones pol√≠ticas equivali√≥ a un golpe de Estado t√°ctico, aunque en realidad se trat√≥ de una reforma facilitada por la Leyes Fundamentales. Carlos Arias declaraba en enero de 1976 su creencia en la virtualidad y conveniencia de dicha reforma y su decisi√≥n de hacerla firme en el plazo m√°s breve posible.

Y en este punto conviene un inciso destinado a recordar que bajo el manto unificador del Movimiento Nacional, surgido del Decreto de Unificaci√≥n de 1937, conviv√≠an , conservando sus se√Īas de identidad, las fuerzas pol√≠ticas que se hab√≠an unido al alzamiento de julio de 1936 contra la sovietizaci√≥n de Espa√Īa. Las Apuntaciones de Antonio Castro Villaca√Īas sobre los gobiernos de Franco confirman que √©stos eran en realidad de coalici√≥n cuyo equilibrio se ajust√≥ en cada momento a las circunstancias internas y a exigencias de pol√≠tica internacional.

LOS MU√ĎIDORES DE LA RUOPTURA DESARBOLARON LAS PREVISIONES

EL esquema de partidos para el postfranquismo dise√Īado en tiempos de Carrero Blanco se ahormaba, como ya expliqu√©, sobre dos grandes partidos, uno de corte gaullista, es decir, neofranquista, y otro socialista del interior de corte socialdem√≥crata, a los que dar√≠an cr√©dito democr√°tico Fuerza Nueva, por la derecha, y alguna minor√≠a pseudomarxista, como la de Tierno Galv√°n, por la izquierda. Pero la Ley de Asociaciones Pol√≠ticas de Carlos Arias provoc√≥ una floraci√≥n de peque√Īos partidos conservadores, reformistas, liberales, progresistas y veladamente radicales promovidos por personajes que, en su mayor√≠a, hab√≠an jugado provechosamente sus cartas en el seno del franquismo.

Uni√≥n del Pueblo Espa√Īol, presidido por Adolfo Su√°rez, agrupaba en su direcci√≥n a un buen n√ļmero de ex ministros y personajes conocidos del Movimiento Nacional, del que Su√°rez se erigir√≠a en secretario general una vez desparecido Herrero Tejedor. Aparec√≠a como el partido dominante que capitanear√≠a la transici√≥n tranquila hacia una convencional democracia parlamentaria de partidos Se daba por seguro que tendr√≠a tras de s√≠ una masa consistente de los votos de lo que luego se dio en llamar el ‚Äúfranquismo sociol√≥gico‚ÄĚ. Se presum√≠a, asimismo, que, conforme al esquema de Carrero Blanco y a los deseos del monarca, el PSOE encabezado por Felipe Gonz√°lez (el socialismo del interior nacido en el seno del r√©gimen y desprendido del socialismo hist√≥rico en el exilio), acaparar√≠a los votos de la izquierda y cumplir√≠a la funci√≥n de partido de alternativa en el gobierno. Una r√©plica a la sueca que atra√≠a a Juan Carlos I desde a√Īos antes de la muerte de Franco y que consideraba esencial para la consolidaci√≥n de la monarqu√≠a.

La multitud de los otros y min√ļsculos partidos emergidos al socaire de la Ley de Asociaciones estaban irremisiblemente destinados al fracaso electoral, a su absorci√≥n por los partidos dominantes o a una funci√≥n parlamentaria de merco acompa√Īamiento minoritario. La peor parte se la llevar√≠a Falange Espa√Īola de las JONS, reconstituida bajo la direcci√≥n de Raimundo Fern√°ndez Cuesta y Manuel Vald√©s, una vez que su posible base electoral la acaparaba Uni√≥n del Pueblo Espa√Īol y al propio tiempo se la disputaba Fuerza Nueva que torpemente hab√≠a asumidos los signos externos derivados del Decreto de Unificaci√≥n de 1937. Esa otra Falange testimonial, desprovista de cobertura oficial y enrocada en un retorno a los or√≠genes en vez de definir una opci√≥n ideol√≥gica de futuro, no tardar√≠a en sufrir excisiones m√°s o menos puristas, favoreciendo el juego ‚Äúdemocr√°tico‚ÄĚ que precisaba enarbolar el coco de un extremismo presuntamente de ultraderecha en el que justificarse.

COMIENZA EL BAILE DESEADO POR EL MONARCA

RESULTAR√ćA enojoso enumerar los m√°s de doscientos partidos que emergieron en aquel periodo. Aludir√© si acaso a los que integraron el Partido Popular, nacido en noviembre de 1976. Su germen estaba en el en el grupo democristiano que firma publicaba sus art√≠culos en el diario ‚ÄúYa‚ÄĚ bajo la firma colectiva de T√°cito. Parad√≥jicamente, y muestra de la confusi√≥n ideol√≥gica que prevalec√≠a, el citado Partido Popular lo encabezaban Jos√© Mar√≠a de Areilza y P√≠o Cabanillas que de democristianos ten√≠an lo que yo de budista. Dos marrajos pol√≠ticos con brillante trayectoria durante el r√©gimen de Franco y encaramados al gobierno Su√°rez (Partido Popular que tras el congreso de febrero de 1977 se convertir√≠a en Centro Democr√°tico), el primero saltimbanqui pol√≠tico descarado y el segundo sinuoso como una serpiente, casi siempre tras de Manuel Fraga, pero que al propio tiempo hab√≠a montado un eficaz grupo pol√≠tico-financiero del que, entre otros, formaban parte el incombustible Rodolfo Mart√≠n Vila y Juan Jos√© Ros√≥n. Pero el Centro Democr√°tico, en el que el Partido Popular hab√≠a perdido sus se√Īas de identidad democristianas, comprendi√≥ que su viabilidad electoral era harto limitada sin pactar con Su√°rez.

El monarca deseaba desarbolar el neofranquismo impl√≠cito en Uni√≥n del Pueblo Espa√Īol y disponer de un partido de masas bajo su control. Lo satisfizo mediante una doble operaci√≥n conjuntada: el enga√Īo al Consejo Nacional del Movimiento para hacer a Su√°rez presidente del Gobierno; y su escapada de la presidencia de Uni√≥n del Pueblo Espa√Īol para crear y encabezar un partido propio. As√≠ nacer√≠a el Centro Democr√°tico, luego Uni√≥n de Centro Democr√°tico, en el que se integrar√≠an otros peque√Īos partidos, algunos de ellos, como el de Francisco Fern√°ndez Ord√≥√Īez, de un sedoso y oportunista te√Īido socialdem√≥crata.

El monarca se vali√≥ de Torcuato Fern√°ndez Miranda, estudioso y admirador de Maquiavelo, para llevar a Su√°rez a la presidencia del gobierno. No lo ocult√≥ tras la reuni√≥n del Consejo Nacional que compon√≠an, por este orden de votos, Federico Silva Mu√Īoz, Gregorio L√≥pez Bravo y Adolfo Su√°rez. Dijo a los periodistas: ‚ÄúEstoy en condiciones de ofrecer al Rey lo que el Rey me ha pedido‚ÄĚ.

Muchos ignaros de la personalidad de Su√°rez se han preguntado por la confianza extrema que el monarca deposit√≥ en Su√°rez, de quien Tr√≠as Segnier ha recordado que nunca hab√≠a escrito una cuartilla a lo largo de su vida pol√≠tica. Pues por eso precisamente. Hab√≠a prestado determinados servicios en las escapadas de tapadillo al Palacio de Riofr√≠o del entonces Pr√≠ncipe de Espa√Īa cuando era gobernador civil de Segovia. Y como a un Borb√≥n no se le puede negar olfato, aunque sea corto de inteligencia, Juan Carlos cal√≥ a Adolfo Su√°rez y comprendi√≥ que era el el que mejor pod√≠a servirle como correa de transmisi√≥n de su estrategia ‚Äúdemocratizadora‚ÄĚ.

Sin entrar en un detallado relato de otros entresijos de la sucesión de golpes de Estado tácticos y técnicos, que desembocarían el el golpe de Estado constitucional, y para una mejor comprensión de todo lo antedicho, concluiré esta segunda entrega cnn una relación cronológica de los hechos más significativos.

http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?Id=4850
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