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Autor Tema: Hechos y cifras de lo que nos viene encima  (Leído 11035 veces)
gaia
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« Respuesta #15 : Domingo 17 de Enero de 2010, 01:46 »


¿Cómo hemos llegado hasta aquí?



Alberto Recarte-LD




Por más que la responsabilidad principal recaiga en el Banco Central Europeo, que por otra parte seguía la política de dinero barato de la Reserva Federal, es evidente que en la formación de la burbuja hemos participados todos los agentes económicos.






Para explicarlo es necesario dar, nuevamente, algunos datos que relacionan el crecimiento real de la economía española desde 1998, el año de entrada en el euro, hasta 2008, con el crecimiento monetario, es decir, teniendo en cuenta la inflación acumulada en esos años medida por el IPC, y con el desarrollo de una burbuja crediticia que en España ha financiado, además, una burbuja inmobiliaria.

En 1998 nuestro PIB era de 490.000 millones de euros; en 2008 alcanzó algo más de 1 billón de euros. Sin inflación, el PIB de 2008 habría sido de 700.000 millones de euros. Por su parte, el activo de las entidades financieras monetarias españolas pasó de 1,06 billones de euros en 1998 a 3,2 billones de euros en 2008. Un crecimiento del 311% en diez años. En 1998, los activos del sistema financiero suponían el 220% del PIB de ese año, en 2008, alcanzaron el 305%. Esa diferencia puede aproximarnos al tamaño de la burbuja crediticia en España, que sólo se explica por el aumento del precio de los activos –por encima de los IPC anuales– y quizá por una mayor monetización del conjunto de la economía.

Para lo bueno y para lo malo, esta evolución se explica por el cambio que supuso para España la entrada en el euro. En 1996, apenas dos años antes de esa integración, los tipos de interés de créditos y préstamos en España fluctuaban entre el 8% y el 12% y eran positivos en términos reales. En 2000, a los dos años de entrar en el euro, los tipos estaban en torno al 4% y eran, en muchos casos, negativos, situación que se agravó posteriormente, al mantener el BCE tipos de interés a corto muy bajos y no poder España reducir su tasa de inflación por debajo de la del promedio de los miembros de la Unión Monetaria.

A esos tipos de interés casi cualquier inversión en vivienda, otro tipo de inmuebles, ampliaciones de capacidad industrial o de servicios, era rentable. El "shock de oferta" que simplificaron los tipos de interés reales negativos mantenidos casi permanentemente durante casi diez años en España, propició una expansión crediticia y una burbuja inmobiliaria. Y simultáneamente, una enorme creación de empleo, que atrajo a cerca de 5 millones de inmigrantes, si bien el empleo se concentró en actividades poco productivas, por lo que la economía española creció cuantitativamente, pero no analíticamente. De hecho, la productividad ha estado creciendo hasta finales de 2008 a un ritmo inferior al 1% anual.

Por más que la responsabilidad principal recaiga en el Banco Central Europeo, que por otra parte seguía la política de dinero barato de la Reserva Federal, es evidente que en la formación de la burbuja hemos participados todos los agentes económicos.

La mayoría de las entidades financieras creían que la integración en el euro impediría la aparición de crisis bancarias y económicas similares lo del pasado. En consecuencia, perdieron el miedo a prestar.


Los prestatarios, empresas y particulares también se convencieron de que los ciclos habían terminado. Animados por ilustres economistas que hoy fustigan al Gobierno por su mal manejo de la política económica; lo cual, por otra parte, es rigurosamente cierto.
Había una enorme demanda insatisfecha de financiación para la constitución de hogares y la ampliación de capacidad de todo tipo de empresas, que veían como aumentaban sus posibilidades de crecimiento, tanto dentro como fuera de España.
La actuación de los banqueros centrales, de Greenspan, a partir sobre todo de 1998 con la crisis del Long Term Capital Management, daban garantías de que durante un periodo de tiempo largo habría financiación abundante y barata y de que no se permitiría el estallido de una crisis financiera en ningún caso. La doctrina oficial era que las burbujas, tecnológicas o inmobiliarias se autocorregirían. La misma tesis se mantenía respecto a la actuación de las entidades financieras monetarias y no monetarias. Sólo sobrevivirían las más eficientes. Por eso, la política en Estados Unidos fue la de no regular y no controlar a las entidades financieras. La consecuencia está a la vista de todos, pero no olviden que la permisividad de la Reserva Federal y del resto de los banqueros centrales permitió que el apalancamiento bancario en el mundo desarrollado pasara de 10 a 20, 30 o 40 veces sobre el auténtico capital, el constituido por los fondos propios netos.
La actuación del Banco de España. En el epígrafe V analizamos en más detalle cómo ha actuado el Banco de España una vez declarada la crisis. Anteriormente, desde la entrada en el euro, su forma de intervenir ha tenido aspectos positivos y negativos.


 Fortalezas

Regulación y control

Control universal: Todo está en el balance de las entidades. Se ha permitido muy pocos activos fuera del sector financiero monetario.
Control del proceso de desintermediación financiera, de desbancarización: Control, en definitiva, de qué tipo de activos se vendían en el mercado. En España no habría sido posible una crisis de hipotecas "subprime".
Control de la expansión internacional.
Resultado: Banca eficiente, bien gestionada, rentable, bien informatizada.
Debilidades   

Un sistema crediticio muy conservador.
Falta de diversificación de la economía española: Priman las garantías hipotecarias.
Razón: Evitar los errores de la banca industrial. 
Consecuencia: Hiperdesarrollo de todo lo relacionado con lo inmobiliario.
Un sector que ha crecido desmesuradamente al margen de lo que quisiera el Banco de España, que sin embargo impuso un sistema de provisiones dinámico.
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« Respuesta #15 : Domingo 17 de Enero de 2010, 01:46 »

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gaia
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« Respuesta #16 : Jueves 29 de Abril de 2010, 07:18 »

¿Están las finanzas públicas españolas como las griegas?


elConfidencial.com-----http://www.cotizalia.com/hablando-claro/estan-finanzas-publicas-espanolas-griegas-20100428.html


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@Álvaro Anchuelo - 28/04/2010 06:00h (@Álvaro Anchuelo .-Álvaro Anchuelo Crego (Madrid, 1964) es Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Intenta ser coherente con el nombre de su área de conocimiento. Por eso, le apasiona ayudar a comprender nuestra realidad económica de una forma accesible para todos. Comprenderla es el primer paso hacia el objetivo último, aún más ambicioso, de mejorarla)




Grecia acaba de verse obligada a solicitar la ayuda prometida por el resto de la zona del euro y el FMI, ante la imposibilidad de encontrar en los mercados internacionales compradores voluntarios de su deuda pública a unos tipos de interés asumibles. Una vez dado este paso, el foco de atención de los analistas puede desplazarse a otros países con desequilibrios en sus finanzas públicas, entre los que se encuentra el nuestro. Pero ¿se trata de situaciones comparables?

La primera variable que preocupa a los mercados actualmente es el déficit público, es decir, lo que las administraciones están gastando por encima de lo que recaudan mediante los impuestos. En el caso griego fue del 13,6% del PIB en 2009, con el agravante de una ocultación deliberada de la verdadera cantidad, que sólo paulatinamente ha ido saliendo a la luz.

España también tiene un déficit público considerable, sólo ligeramente inferior al griego. Fue del 11,4% del PIB en 2009, equivaliendo cada punto del PIB español a unos 10.000 millones de euros. Ese agujero de más de 100.000 millones de euros anuales en las cuentas públicas se debe, en parte, al inevitable efecto de la crisis sobre los ingresos y gastos públicos, pero se ha visto agravado por algunas medidas disparatadas del gobierno.

Por el lado del gasto, la medida discrecional (es decir, adoptada voluntariamente) estrella promovida por nuestros gobernantes ha consistido en la creación del fondo de inversión local. Ha tenido una dotación de 8.000 millones de euros en su primera versión, la de 2009, y se le han asignado otros 5.000 en la segunda edición de 2010. Estos considerables recursos se han destinado a los ayuntamientos y han servido únicamente para crear un empleo precario, ligado a unas obras (en aceras y calles) que no han mejorado la competitividad de la economía española.

Las actuaciones voluntarias e ineficientes de incremento del gasto se han sumado al aumento automático de éste, provocado por la repercusión de la crisis en algunas partidas. El ejemplo más claro es el del gasto en prestaciones y subsidios a los parados. En España había, según la EPA, 4.300.000 parados a finales de 2009. Esto supone una tasa de paro del 19%, que prácticamente duplica el 10% existente en la Unión Europea (o el 10,2% que tiene Grecia). El reflejo en las cuentas públicas del 2009 fue un gasto de 34.000 millones de euros para prestaciones y subsidios, el doble de lo inicialmente presupuestado.

Algo parecido ha sucedido por el lado de los ingresos públicos. Se adoptaron voluntariamente, al iniciarse la crisis, medidas que redujeron la recaudación impositiva. La más relevante fue la deducción durante dos años de 400 euros en el IRPF de manera generalizada, a todos los contribuyentes. Esto ha supuesto una pérdida de recaudación de 12.000 millones de euros. El objetivo era aumentar el consumo de las familias, pero la medida resultó ineficaz, al dedicarse al ahorro en buena medida esa cuantía. La supresión del impuesto sobre el patrimonio redujo la recaudación en otros 1.800 millones anuales, dificultando además el control de la evasión en el IRPF.

Estas medidas discrecionales, ineficaces y costosas, por el lado de los ingresos públicos se añaden a la caída de la recaudación de las distintas figuras impositivas, debido a la crisis. El IRPF recauda menos, al tener las personas menores rentas. El IVA recauda menos, por reducirse el consumo. El impuesto de sociedades recauda menos, al disminuir los beneficios empresariales. Los impuestos especiales, sobre gasolina, alcohol y tabaco, han sido los que han visto menos mermada su recaudación. En conjunto, las arcas públicas ingresaron en 2009 unos 65.000 millones de euros menos que en 2007. Ningún país de la U.E. ha sufrido una merma de recaudación semejante.

En resumen, el impulso fiscal discrecional (en medidas ineficaces, pero muy costosas) ha sido más fuerte en España que en otros países y, al añadirse al gran efecto automático de la crisis sobre las cuentas públicas, ha agotado pronto el margen de actuación presupuestaria del que inicialmente se disponía. Dicho de otra forma, el gobierno español ha disparado su munición (o, mejor dicho, la nuestra) con gran alegría y apuntando mal nada más iniciarse la batalla. Ahora la ha agotado, todavía en mitad de la refriega. Esto es lo que está obligando a subir los impuestos y recortar el gasto, aún en plena crisis.

El déficit público, el exceso de gasto sobre los ingresos, es posible porque alguien presta la diferencia mediante la compra de nueva deuda pública. Esta nueva deuda pública emitida se añade a la que ya existiese antes. La principal diferencia entre Grecia y España reside en que, mientras Grecia tiene una deuda pública equivalente al 120% de su PIB, nuestro país partía en 2007, al iniciarse la crisis, de sólo el 36,2%. Sin embargo, la deuda pública española está creciendo muy rápidamente. Acabó 2009 en el 55,2% del PIB, y es probable que a día de hoy ronde el 60%. Una institución de análisis tan prestigiosa como la Economist Intelligence Unit prevé que alcance el 77% a fines de 2011.

Este endeudamiento público a veces se presenta por el Gobierno como si fuese una especie de regalo no costoso, que tenemos que apurar hasta donde podamos. En realidad, obviamente, esa deuda tiene que devolverse en el plazo acordado y con los correspondientes intereses. En 2009, pese a que la deuda no era todavía tan alta y con unos tipos de interés reducidos, el gasto público por pago de intereses ascendió ya a 23.000 millones de euros. A esta deuda de las administraciones habría que sumar la de las empresas públicas estatales y, sobre todo, autonómicas (que han proliferado, bajo diferentes fórmulas jurídicas, en los últimos años) cuya cifra es difícil de precisar.

El problema de la deuda pública española no es tanto su nivel como su altísimo ritmo de crecimiento. Además, no hay un nivel concreto de deuda para el que se desaten los problemas de financiación ¿Cuánto estaría usted dispuesto a prestar a su vecino? Pues dependerá de lo que espere que va a ingresar y gastar en el futuro, de la credibilidad que le inspire. A uno podría prestarle un 80% de lo que él ingresa y a otro ni un 70%. El hecho de que, con un nivel de deuda pública española como el actual, los mercados financieros internacionales empiecen a mostrar síntomas de nerviosismo, resulta revelador. Indica que no esperan una recuperación de la economía española (y, por tanto, de los ingresos públicos) fuerte en el futuro inmediato, o que no creen en la capacidad de este gobierno para controlar el gasto, o ambas cosas a la vez.

Por desgracia, es probable que no anden desencaminados. La caída de la producción puede que se detenga pronto en España, pero no se vislumbran síntomas (con unas familias tan endeudadas, una tasa de paro tan alta y tal stock de viviendas sin vender) que permitan esperar un crecimiento fuerte. En el asunto del control del gasto es donde España podría encontrarse incluso en peor situación que Grecia. La mayor parte del supuesto ajuste que se ha diseñado recaerá sobre la administración central, pero es dudoso que ella sola pueda estabilizar el conjunto del gasto público. La administración central controla en teoría el 50% del gasto público total, pero 30 de esos 50 puntos corresponden a la Seguridad Social.

En los 20 restantes se incluyen el pago de intereses de la deuda o las prestaciones por desempleo. Donde realmente existe un importante margen de ahorro es en las Comunidades Autónomas (como demuestra el libro El coste del Estado autonómico, recién editado por la Fundación Progreso y Democracia de UPyD), pero el gobierno central ha ido renunciando al papel de supervisión, control y coordinación general que la Constitución le asigna sobre ellas. Esto ha sucedido por la dejación voluntaria de los sucesivos gobiernos del PSOE y del PP (con un especial protagonismo de los gobiernos de Zapatero), preocupados únicamente por lograr apoyos de los partidos nacionalistas para mantenerse en el poder.

En un asunto como las crisis de la deuda pública, resulta imposible realizar predicciones. Podría no suceder nada, puesto que el nivel de endeudamiento público en España es menor todavía que el de otros países. No obstante, también ha habido ejemplos en el pasado de contagios a países cuyas condiciones objetivas parecían no justificarlo. Lo que es seguro es que conviene extremar el cuidado. Las consecuencias que se derivarían del escenario más negativo, una crisis de la deuda pública, son demasiado graves como para ignorarlas. Tal vez quede algún margen adicional para el endeudamiento, pero el de las ocurrencias demagógicas y costosas sin duda se ha agotado.
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« Respuesta #17 : Jueves 29 de Abril de 2010, 07:21 »

falacia de la deuda pública o por qué el dinero huye de España


ElConfidencial.com--http://www.cotizalia.com/valor-anadido/falacia-deuda-publica-dinero-espana-20100428.html




@S. McCoy - 28/04/2010(@S. McCoy .-Experto financiero que escribe Valor Añadido. Es un incisivo analista que despertó el interés de nuestros lectores con sus brillantes y didácticos artículos sobre empresas, sectores y tendencias del mercado)


Hemos oído hasta la saciedad en boca de nuestros dirigentes políticos que la situación de España es sustancialmente diferente al de otras economías con las que internacionalmente se la compara, como Grecia y Portugal. Su argumento principal descansa en la mejor posición relativa de nuestro país en términos de deuda sobre PIB. Mientras que en naciones como Italia o Grecia el endeudamiento público se sitúa en niveles superiores al 115%, en el caso español tal porcentaje se reduce al 53,2% -ver cuadro completo de Eurostat-. Aferrado a ese clavo ardiendo, el gobierno no duda en hacer del argumento bandera diferencial. Está en su papel. Sin embargo, los mercados internacionales parecen no darse por aludidos y han decidido incorporar nuestros activos en el saco de aquellos de los que no cabe esperar nada bueno, acelerando la venta de los mismos. ¿Por qué?
Pues sencillamente porque el argumento es falaz y fácilmente desmontable. Por una multitud de razones.

1.No importa el volumen total de deuda en circulación sino la capacidad de repago de la misma. La comparación con el PIB es una medida relativa de escaso valor real, toda vez que España nunca se va a vender para hacer frente a sus obligaciones financieras. Importa más la generación de recursos de modo recurrente para responder del principal y los intereses de la misma. Además, ese 53,2% hace referencia a la deuda estadísticamente computable que es toda aquella no vinvulada directamente a proyectos de inversión. Si se incluyera esta última en el cálculo el porcentaje superaría alegremente el 70% del PIB.
2.Como en la cuenta de resultados de cualquier empresa, dicha capacidad de repago dependerá, por una parte, de los ingresos fiscales y, por otra, de los compromisos de gasto público contraídos (cuenta operativa). Suponiendo una renovación a perpetuidad de la deuda emitida, que a día de hoy es mucho suponer, del excedente una parte irá a pagar la carga financiera asociada a las emisiones efectuadas, función del volumen y de los tipos de interés que resulten de aplicación.
3.Aunque a día de hoy el impacto en términos de PIB de dichos pagos el limitado en comparación con otras economías, alrededor del 3% extrapolando datos a marzo, el problema es que España, S.A. es deficitaria a nivel operativo. Por tanto, el servicio de la deuda no hace sino añadir leña al fuego del desequilibrio, aumentando a su vez las necesidades de financiación. En la medida en que este círculo vicioso crece, el riesgo de que los inversores vuelvan la espalda al país aumenta. Y alguien puede pensar en un momento dado que, bueno, que tal vez sea mejor tener este dinero en el bolsillo en lugar de en activos españoles. Adiós perpetuidad.
4.De ahí que sea fundamental atajar el déficit fiscal que en España supone un 11,2% del PIB. Una tarea titánica pues el problema es doble: el colapso de la recaudación tributaria, que ha caído en España el doble que en Grecia desde el inicio de la crisis, por una parte, y la estructuralidad de una parte sustancial de los compromisos de pago de la Administración, modelo autonómico y estado del bienestar, que hacen difícil su racionalización, por otra. Respecto a los ingresos no hay perspectivas de mejora a corto plazo, ni por actividad ni porque las subidas impositivas se vayan a traducir necesariamente en mayor recaudación, mientras que la contención del gasto viene condicionada por compromisos políticos pasados que han disparado los pagos corrientes a los agentes económicos. Ayer conocimos que en el primer trimestre del año, las entradas de fondos al erario público se habían reducido un 3% año sobre año mientras que los desembolsos habían crecido más de un 13%. Difícil, por tanto.
5.A todo ello se une el brutal endeudamiento del sector privado de la economía española, tanto financiero como no financiero, que, unido al propio de la Administración, supone cerca del 350% del PIB nacional, porcentaje que apenas se ha corregido desde el inicio de la crisis y que supera con creces cualquier estándar de racionalidad. Los efectos de tal realidad sobre decisiones de consumo e inversión, circulación del crédito y competencia por los recursos escasos son innegables… y negativas. El hecho de que se mantenga la incertidumbre sobre el entorno laboral, con una tasa de paro nacional que duplica la griega, y sobre el valor de los activos reales, fuente de riqueza y garantía, inciden aún más en tal prevención asociada al exceso de crédito.
6.En un entorno como el descrito pensar que en tres años el ejecutivo va a ser capaz de reducir el desequilibrio presupuestario del 11,2% al 3% del PIB es una quimera. No hay que olvidar que el nivel mínimo se superávit anual para que no se produzca un deterioro adicional del mismo se ha de situar necesariamente en ese 3% de carga financiera recurrente que hemos señalado. Eso sin contar pagos de principal. Estamos hablando por tanto de un 6% de diferencia positiva entre entradas y salidas de las cuentas públicas durante tres ejercicios consecutivos. Sin mejora sustancial de la economía que lo apoye, el impacto en términos de cohesión social derivado de la persecución de esta meta puede ser brutal.
7. Pero es que, además, la situación actual es de default teórico si nos atenemos a las circunstancias económicas que condujeron en el pasado a otras naciones al impago y restructuración de una parte de su deuda. Nos recordaba recientemente Nouriel Roubini (este hombre sólo aparece cuando hay malas noticias) cuál era la situación en Argentina cuando su default: 3% de déficit presupuestario, 2% de déficit por cuenta corriente y 50% de deuda sobre PIB. En España, los equivalentes son 11,2%; 5,2% (tras una severa reducción desde el inicio de la actual coyuntura) y 53,2% a cierre de 2009. Es verdad que las estadísticas argentinas tienen la validez que tienen, pero no es menos cierto que, a diferencia de aquella nación, España carece de instrumentos monetarios y de tipo de cambio autónomos que le permitan capear el temporal.A partir de aquí, cada cuál es libre de extrañarse de que nos metan en el mismo saco que otros países europeos. Está muy bien enarbolar el discurso patriótico más rancio de Spain is different. Pero, si uno echa cuentas, es fácil comprobar que no es tan descabellada la equiparación. El victimismo y la autocomplacencia no nos van a sacar de hoyo sino la planificación inteligente, la ejecución decidida y la honestidad colectiva. Eso, y que no haya tipos incalificables como el ínclito González Pons del Partido Popular a los que se les ocurra acusar al Gobierno de cocinar las estadísticas precisamente el día en que el mercado está machacando a los países mínimamente sospechosos de llevar a cabo tales prácticas. Aunque fuera verdad. La política tiene un límite. Por lo visto, la estulticia no.
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« Respuesta #18 : Lunes 14 de Junio de 2010, 04:36 »

CÓMO ESTÁ EL PATIO


¿Emigramos ya o esperamos unos días?


Por Pablo Molina
LD



 Un futuro apocalíptico, con bandas de supervivientes dedicadas al pillaje, es un contexto (prohibido utilizar la progrez esa del escenario) muy poco probable para España, aunque Zapatero aguante un par de años más en el poder. La Tierra no estará desértica, porque lo del calentón global es una chorrada, y, en todo caso, no pelearemos por bidones de gasolina, sino por una subvención estatal, que es de hecho lo que hacen los integrantes de los grupos de presión que viven a costa del esfuerzo ajeno.

Pero el hecho de que no sea previsible un apocalipsis parecido al postnuclear que nos dibuja Hollywood en sus producciones no significa que haya que confiarse demasiado, pues cuando los inversores internacionales trasladan su dinero a otros países y los nacionales comienzan a abrir cuentas en sucursales de Centroeuropa, lo más sensato es ir tomando algunas precauciones para que el desastre zapateril nos coja, al menos, confesados.

Los ricos no son imbéciles, de lo contrario no habrían llegado a acumular el capital del que disfrutan. Tampoco pagan impuestos, que a todos los efectos es el mejor indicador de inteligencia en una socialdemocracia marxistoide como la que impera en gran parte del mundo. Así que si ellos han decidido ya que la España de Zapatero es tierra quemada, la prudencia más elemental aconseja no confiar demasiado en que el estado nos va a proteger de la codicia de quienes lo dirigen.

Dicen los que afirman saber de esto que, en lugar de tener los ahorros en el banco, es conveniente comprar oro o platino. Es una idea interesante, pero lo cierto es que muy poco práctica, porque no me imagino a los precavidos que sigan ese consejo acudiendo con un lingote y una lima a la panadería a rasparle unas chuyitas al tendero a cambio de una baguette. Si al final hay que cambiar los metales preciosos por euros es porque suponemos que las entidades financieras van a tener liquidez para aceptar el canje; por eso, no parece muy oportuno construir en el fondo del armario ropero una réplica a escala de Fort Knox, pues a fin de cuentas vas a tener que acudir al banco de donde previamente habías sacado la pasta...

Qué nervios, oiga. Los que no somos ricos pero seguimos una disciplina familiar de ahorro tenemos mucho aprecio al fruto de nuestro esfuerzo, y el no saber si Zapatero va a destruir absolutamente nuestra economía tal y como la conocemos o va a dejar algún resquicio para que la maquinaria financiera siga funcionando, aunque sea al ralentí, es un motivo de inquietud del que resulta difícil zafarse.

Si Zapatero se va voluntariamente o, por primera vez en sus más de cien años de existencia, al PSOE le da por hacer un gesto noble hacia sus compatriotas y le indica el camino a la puerta, no es seguro que todos los males que aquejan a nuestra economía se vayan a solucionar de un plumazo. La tarea destructiva del leonés está siendo tan metódica que, salvo los cineastas, los sindicalistas y los propietarios de negocios de energía renovables, vamos a tener que pasar unos años muy severos, intentando pagar la cuenta de una francachela a la que los políticos no tuvieron el gesto de invitarnos ni siquiera a los postres.

Los problemas económicos fastidian bastante, pero no tanto como aguantar a una colección de políticos ignorantes haciendo continuas declaraciones absurdas para disimular el fracaso de un proyecto que, por su propia dinámica, estaba condenado a machacar la prosperidad de un país. El socialismo siempre finaliza sus mandatos de manera similar a como va a terminar Zapatero el suyo, con una masa de parásitos enriquecida a costa de la destrucción de la riqueza general. Sobre las características que concurren cuando los socialistas inician su gestión, no hay que mirar muy atrás en el tiempo: basta con recordar la forma en que Zapatero llegó a la Moncloa. Con un principio así, el final no podía ser distinto del que se nos avecina.
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« Respuesta #18 : Lunes 14 de Junio de 2010, 04:36 »

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« Respuesta #19 : Miércoles 22 de Diciembre de 2010, 02:08 »

¡Especuladores: llévense su dinero de España cuanto antes!

Por Juan Morillo Bentué
LD


 La situación económica de Europa es tremendamente delicada. El rescate de Grecia y la insolvencia de Irlanda han puesto de manifiesto el estado de los países periféricos, los llamados PIIGS. Portugal parece ser el siguiente en declararse insolvente; en España la situación es incluso más crítica, ya que su rescate sería de tal magnitud, que difícilmente podría asumirlo la UE. 

Pocos se fían ya de las finanzas de los PIIGS, en especial de las de España. El tan cacareado Fondo de Rescate de 750.000 millones de euros se presenta insuficiente para solventar el caso español. En realidad, en caso de rescate, el referido fondo no alcanzaría siquiera los 350.000 millones.

Poco ha tardado el Ejecutivo en culpar a los especuladores de todos los males del país y en sacar a colación el célebre "ataque especulativo", que habría encarecido la deuda y desestabilizado los mercados. Cualquier cosa antes que admitir la responsabilidad propia. Como si nuestro problema fuera tener unos puntitos de deuda de más... Para el Gobierno, todo aquel que compra deuda nacional es un inversor, y quien no lo hace o, peor aún, la vende es un malvado especulador que quiere hundir a España.

Ciertamente, dependemos de los inversores/especuladores. Son los únicos que pueden salvarnos. Pero ¿cómo? ¿Comprando deuda nacional? No, todo lo contrario: llevándose su dinero inmediatamente. Cuanto más rápido, mejor. Ya tardan.

Hay dos motivos principales por los que esa huida de capitales sería beneficiosa para nosotros. En primer lugar, porque es imprescindible acabar con la financiación de los despilfarros del Gobierno, con cargo a nuestra riqueza. Es necesario que los inversores protejan el dinero y la riqueza de los depredadores estatales. Más adelante, cuando los tiempos sean más propicios, podrán volverlo a traer, podrán invertir aquí y enriquecernos. Pero ahora hay que evitar a toda costa que el Gobierno siga destinando el dinero que no tenemos a cubrir sus objetivos partidistas, electoralistas, particulares, que no coinciden especialmente con los de los ciudadanos de a pie.

En el momento en que una gran parte de los inversores huya de España, al Gobierno no le quedará más remedio que adoptar medidas que reviertan la situación: menos impuestos, menos burocracia, menos regulación y más seguridad jurídica.

El segundo –y no menos importante– motivo por el cual los especuladores deben sacar su dinero del país es para forzar al Gobierno a acometer reformas verdaderamente estructurales. Cambios que incluso un gobierno populista como el actual no podría evitar. Ya hemos visto pasos en ese sentido; por ejemplo, la supresión de los ministerios de Vivienda e Igualdad, algo que parecía imposible hace muy pocos meses, dado el carácter tan marcadamente del Ejecutivo. Pero no le ha quedado más remedio.

Y es que el actual Estado del Bienestar es insostenible. Simplemente. De seguir así, financiándose mediante emisiones y más emisiones de deuda y exacciones y más exacciones al contribuyente, provocará la quiebra definitiva del país (recordemos que las deudas, en un momento u otro, hay que pagarlas con riqueza real). Por tanto, la única salida que tendrá disponible si no consigue financiación extra será achicarse, limitar su acción.

Lamentablemente, ésta parece ser la única salida que nos queda a los españoles: que los inversores fuercen a nuestro Estado a limitarse.
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« Respuesta #20 : Miércoles 29 de Diciembre de 2010, 00:56 »

EL GOBIERNO, ¿CIGARRA U HORMIGA?


Así han llegado las finanzas públicas españolas al borde del precipicio



Ya no hay duda, las finanzas públicas españolas deben ajustarse considerablemente. El Gobierno ha aprobado diversas medidas de consolidación fiscal que levantan serios interrogantes entre analistas y organismos internacionales, que se preguntan si serán capaces de poner el déficit bajo control.

2010-12-28


 ÃNGEL MARTÍN ORO-LD

Pero surge la pregunta de cómo se ha podido llegar hasta donde estamos en términos de desequilibrio público. Como no podía ser de otra manera, la tesis de la Administración de Zapatero es echar balones fuera y quitarse la responsabilidad de la situación actual.

A continuación, repasaremos brevemente su argumentario, según las distintas fases por las que han pasado las cuentas públicas en los últimos años.

El relato oficial (hormiga): burbuja y responsabilidad fiscal

Durante la fase de la burbuja inmobiliaria, las cuentas públicas pasan por un gran momento, con un superávit del 2% sobre el PIB en 2006 y 2007. Según el Gobierno, las cosas se estaban haciendo muy bien desde la perspectiva de la responsabilidad fiscal. El relato oficial es que esos años de bonanza se aprovecharon para llenar la hucha (como la hormiga de la fábula, que acumulaba provisiones en verano mientras la cigarra cantaba) una previsión que hizo que España estuviera mejor preparada que otros países para hacer frente a la crisis.

Sin embargo, los buenos tiempos llegaron a su fin y la crisis aterrizó en España, aunque desde el Ejecutivo se asegura que su origen hay que buscarlo en los mercados financieros e hipotecarios de Estados Unidos. Al equipo de José Luis Rodríguez Zapatero parece que se le viene encima este cataclismo de forma imprevista (como si fuera una tormenta que sorprende a un conductor en la carretera) y los medios oficiales aseguran que era casi imposible haber estado preparado para reaccionar, dada la magnitud y la rapidez de los cambios.

La tesis keynesiana que dirige la política económica del Gobierno destaca que en este contexto, como consecuencia de la caída de la actividad y el empleo, se ponen en funcionamiento los llamados estabilizadores automáticos, los instrumentos de política fiscal que intentan hacer la crisis menos dura aunque dañen las cuentas públicas. Por eso, al mismo tiempo que se dispara el gasto público (especialmente en prestaciones por desempleo), se hunden los ingresos públicos (los ciudadanos ganan menos y pagan menos impuestos).

Todo esto ocurre de forma automática, como consecuencia de estos instrumentos contra-cíclicos de estabilización macroeconómica, concebidos por los economistas de tinte keynesiano para suavizar las fases de crisis por medio del impulso del gasto deficitario –por encima de los ingresos-.

Entretanto, se llevan a cabo algunas políticas de estímulo gubernamental vía gasto (como el Plan E o las ayudas a la compra de automóviles), que consiguieron contener mínimamente la caída de la economía española en los indicadores macro más utilizados (como el PIB). Sin embargo, tuvieron el efecto de hacer subir los números rojos de las cuentas públicas.

Así, nos encontramos con un déficit muy abultado, del 11,1% sobre el PIB en 2009, sin que el Gobierno tenga (en su propia opinión) apenas responsabilidad. La que pudiera tener, por el gasto de los estímulos públicos, se contrarrestaría con la afirmación: "si no hubiéramos actuado con políticas públicas de apoyo a la economía, la caída del empleo y la actividad hubieran sido mayores, por lo que podríamos habernos encontrado con un déficit incluso mayor".

Aquí es donde acaba la tesis del Gobierno y comienza la realidad sobre lo que realmente ocurrió. Tal y como han puesto de manifiesto los analistas del Instituto Juan de Mariana en su último informe sobre fiscalidad en España, estos argumentos son totalmente sesgados.

La tesis alternativa (cigarra): irresponsabilidad y gasto creciente

En primer lugar, en lo que se refiere a la fase del auge económico, lo cierto es que la buena salud de las cuentas de las AAPP era básicamente ilusoria, y se debía a unos ingresos extraordinarios debidos a la burbuja inmobiliaria, como también ha sostenido Juan Rubio-Ramírez, economista de FEDEA.

A pesar del superávit, el Gobierno en estos años gastó por encima de sus posibilidades reales, incrementando así el déficit estructural -descontando los ingresos debidos a factores cíclicos, como el del boom inmobiliario-. En el primer gráfico se muestra el total de los gastos públicos de las Administraciones Públicas, y como éste fue creciendo a buen ritmo en los años de auge. En el siguiente se compara la evolución de este indicador con lo que sucedió en Alemania, donde el gasto público apenas creció, en un claro contraste con España.

Gasto público del total de las AAPP (miles de millones de €)



Fuente: Informe Juan de Mariana.

 

Tasa de crecimiento del gasto total de las AAPP en España y Alemania



Fuente: Informe Juan de Mariana.

Para demostrar que el Gobierno no llevó a cabo un ejercicio deliberado de responsabilidad fiscal, el informe del Instituto Juan de Mariana muestra cómo oficialmente se preveía como objetivo un superávit público del 0,2% en el año 2006, y del 0,3% en el 2007, cuando finalmente llegaron a ser del 2% del PIB en ambos años (1,9% en 2007). De aquí se puede deducir fácilmente que el Ejecutivo de Zapatero no tenía en mente llevar una política fiscal de superávit público que suavizara los efectos de una posible reversión del ciclo sobre las cuentas públicas, al contrario de lo que luego han podido afirmar.

Esto quiere decir que, a pesar de la propaganda oficial, el Gobierno no ahorró durante los buenos años, sino que gastó a manos llenas, pensando que estos ingresos extraordinarios durarían muchos más años. De esta manera, cuando llegó el invierno fiscal, le pasó lo mismo que a la cigarra del cuento infantil (que no había guardado provisiones), mientras que la hormiguita Merkel (que sí había hecho su trabajo) estaba mejor preparada para hacer frente a las dificultades.

Por otro lado, la gestión de la crisis, en sus distintas vertientes, ha sido fuertemente criticada por buena parte de los analistas, y con razón. No es cierto que nuestra crisis (solamente) se debiera a factores externos, sino que, más bien, una crisis característicamente española (el pinchazo de la burbuja inmobiliaria con todas sus implicaciones) fue agravada por el contexto internacional, tal y como señala, por ejemplo, Alberto Recarte en su Informe.

Además, las políticas de estímulo del Gobierno (Plan E o las ayudas para la compra de automóviles) no han tenido un impacto positivo sobre la economía, habiendo contribuido a expandir el déficit y a desplazar al sector privado para adquirir financiación (efecto expulsión), como avanzara LD.
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« Respuesta #21 : Viernes 31 de Diciembre de 2010, 06:46 »

2011, ¿EL AÑO DEL CAMBIO?

Las reformas que vienen: pensiones, mercado laboral, energía,...


El año que comienza el sábado traerá profundas reformas a la economía española. De su éxito, dependerá la evolución de la próxima década. Zapatero asegura que serán de "gran calado", :tarao: :tarao: :tarao: :tarao: tal y como le piden los analistas y sus socios de la UE. ¿Será verdad esta vez?

2010-12-30

 D. SORIANO-LD


José Luis Rodríguez Zapatero ha anunciado en su última rueda de prensa del año "reformas de gran calado" para hacer frente a los desafíos que enfrenta la economía española. Los analistas piden desde hace tiempo que se dejen a un lado los mensajes populistas y se ataquen los grandes males que lastran su competitividad. ¿Será está la ocasión en la que el país dé el salto modernizador que necesita? Será cuestión de esperar a ver qué pasa, pero no hay mucho más margen para el error.

Los peligros

El mayor peligro es que José Luis Rodríguez Zapatero vuelva a incumplir sus promesas. No hay mucho margen para volver a decepcionar a los demás socios de la UE o a los inversores. La deuda española se ha estado moviendo en las últimas semanas de 2010 en niveles cercanos al 5,5%. Aún está lejos de lo que tiene que pagar el Tesoro irlandés o el griego, pero si no se logran los objetivos de déficit propuestos por el Gobierno, volverán los problemas.

La economía española tiene que realizar reformas estructurales, que garanticen el crecimiento durante los próximos años y, de esta manera, aseguren que la recaudación crecerá y disminuirá el gasto dedicado a prestaciones sociales (sobre todo el subsidio de desempleo). Si los cambios no son creíbles, la deuda puede volver a entrar en una espiral de subidas de la que le resultaría complicado salir. Ya fue un drama cuando se superaron los 100 puntos de diferencia en la prima de riesgo respecto al bono alemán; ahora está en los 249. ¿Podría soportar España que creciera mucho más? ¿Estarían dispuestos sus socios de la UE a rescatarla? ¿Podrían pagar este rescate?

Las razones para creer

Las medidas esbozadas por Zapatero podrían ser muy positivas para la economía española. El problema es si se atreverá a llevarlas a cabo. Los que quieren creer que sí, se apoyan en que no tiene otro remedio. España es, desde el pasado mayo, una economía semi-intervenida, y la UE y Alemania no permitirán que no se adopten estas reformas. De hecho, Angela Merkel ya ha anunciado que visitará Madrid a mediados de febrero, en lo que se interpreta como un aviso de que utilizará este viaje para controlar los cambios.

Además, los optimistas pueden pensar que ya se han iniciado las reformas: ha habido algún cambio en el mercado laboral; las pensiones ya tienen su camino marcado; en el mercado energético ya se ha anunciado un tajo muy importante en las subvenciones a las renovables; y se anuncia una reforma para reducir extraordinariamente las cargas administrativas a la creación de empresas.

Las razones para dudar

El problema es que Rodríguez Zapatero no es el político más fiable sobre la faz de la tierra. No sólo es que haya cambiado de opinión sobre centenares de asuntos en función de cómo sopla el viento en la encuestas, sino que ya ha dado muestras de que es capaz de aguar una medida ya anunciada. De esta manera, cuando Elena Salgado volvió de Bruselas en mayo, se anunciaron reformas en el mercado laboral muy profundas. En los periódicos se comenzó a dar por hecho que se acabaría con la negociación colectiva o se facilitaría el despido objetivo. Sin embargo, en el texto final aprobado en julio, estas dos cuestiones casi ni se tocaron. Es decir, en cuanto pasó el momento más peligroso y el Gobierno pudo echarse para atrás, lo hizo. No hay ninguna razón para pensar que no pueda volver a hacer lo mismo.

En este sentido, las elecciones autonómicas y municipales de mayo no ayudan. Las perspectivas para el PSOE son nefastas y muchas de las reformas son especialmente polémicas para el electorado de izquierdas. ¿Se atreverá el Gobierno a aprobarlas unas semanas antes de la cita con las urnas? Si se produce un desastre electoral, ¿estará dispuesto a mantener el rumbo?

Las reformas

Mercado laboral: es la más esperada y, seguramente, la más necesaria. Ya se hizo una en septiembre, pero se quedó a medias (o menos aún). Después de un año de negociación con los sindicatos y la patronal, prácticamente no se tocaba nada de la negociación colectiva, ni se aclaraba del todo el tema del despido objetivo. Ahora parece que sí se va en serio.El Economista publica este jueves que Trabajo ha prometido a Joan Rosell una "reforma laboral más profunda" en marzo. También Zapatero en su rueda de prensa ha apuntado a cambiar la negociación colectiva y definir bien las causas de despido objetivo. Se habla de flexibilidad mucho la primera cuestión, permitiendo a todas las empresas descolgarse de los acuerdos de sector y marcar sus propias categorías salariales. En el segundo tema, se establecerán claramente las causas de despido objetivo con 20 días de indemnización.

Pensiones: parece que en este caso no hay vuelta atrás. No se abre el melón más difícil, el de la capitalización de las prestaciones de jubilación, pero el Ejecutivo parece dispuesto a hacer algo que hasta ahora parecía tabú: retrasar la edad de jubilación y ampliar el período de la base de cálculo. Ambas medidas servirán para reducir las pensiones, pero también para hacer algo más sostenible un sistema que, en cualquier caso, está destinado a la quiebra.

Energía: a Rodríguez Zapatero le resultará cada vez más complicado convencer a la opinión pública de que su Gobierno sigue siendo verde. Afortunadamente para la salud de las finanzas públicas españolas, Miguel Sebastián ha conseguido imponer sus tesis y el recorte a las renovables parece imparable. Desde el Ejecutivo se seguirá hablando de un nuevo modelo productivo, de energía limpia, etc., pero lo cierto es que parece que la gran apuesta de Zapatero ha fallecido en manos de la deuda pública. Hace menos de una semana se aprobó un recorte de 3.000 millones en las primas a las renovables, pero podría no ser la última modificación en su regulación.

Creación de empresas: Uno de los grandes problemas (del que no se suele hablar) de la economía española es la cantidad de cargas administrativas, costes y dificultades que pone a la creación de nuevas empresas. En este aspecto, está por detrás de economías tercermundistas y muy alejada de los países de su entorno. El Gobierno ha prometido que se podrá abrir una nueva compañía en un día, en un único proceso y con poco coste. Esta reforma ha sido anunciada muchas veces, ¿será ésta la definitiva?

Cajas: 2011 debería ser el año de la privatización de muchas cajas de ahorros españolas. Es difícil aventurar cuántas quedarán vivas al terminar el ejercicio, pero seguramente serán menos de las que lo empiecen. Las voces que reclaman cambios más profundos en el sistema financiero crecen, pero queda poco margen para nuevas ayudas del Gobierno. Ahora, la única salida para las entidades en problemas será recapitalizarse, pero no parece fácil conseguir nuevos inversores privados si no obtienen la mayoría. La nueva ley prevé la posibilidad de que las cajas se privaticen completamente y la obra social quede aparte, con un porcentaje en la propiedad del banco resultante. Muchas seguirán ese camino.
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« Respuesta #22 : Martes 04 de Enero de 2011, 03:02 »

Desengáñense, el 2011 viene jodido
 
 
Carlos Fonseca - 03/01/2011-elConfidencial.com


Pasada la resaca de los buenos deseos para el año nuevo conviene regresar a la cruda realidad: el 2011 viene jodido. Un año es una medida temporal que nos recuerda que somos un poco más viejos, y no necesariamente más sabios; una frontera que separa lo caduco de lo nuevo, lo que pasó de lo que está por venir.





Vivimos el tránsito de un año a otro como si inauguráramos una nueva etapa y nos enfrentáramos a un papel en blanco en el que todo está por escribir. No recuerdo si en otras ocasiones ha sido igual, pero tengo la impresión de que este 2011 nos lo han escrito de antemano.
La crisis económica se ha instalado entre nosotros y no tiene intención de dejarnos. El paro seguirá estancado en torno al 20 por ciento, el doble de la Unión Europea, y para echar una mano el Gobierno ha decidido que los parados que han agotado su prestación no reciban a partir de febrero la ayuda de 426 euros acordada el año pasado para aliviar los dramas personales que hay tras la escalofriante cifra de cuatro millones de desempleados. Y desaparece el cheque bebé, y la desgravación por la compra de una vivienda, y el Salario Mínimo Interprofesional (SIM) se quedará muy lejos de los 800 euros prometidos por el Gobierno en campaña electoral, ese tiempo en el que todo esposible.
En su apuesta por el estado del bienestar, que se escribe ya con miníscula de tanto como ha menguado, el Ejecutivo continuará el recortede derechos laborales iniciado en 2010 (rebaja del 5% en el salario de los funcionarios, despidos más fáciles y baratos…) con una reforma de la negociación colectiva para eliminar de los convenios los derechos adquiridos. También ampliará la edad de jubilación hasta los 67 años en lugar de facilitar el acceso al mercado de trabajo de la generación de jóvenes mejor preparada de nuestra historia, que sufre un paro del 40% y malvive con contratos temporales y salarios de miseria.
Para financiar tanta medida social, a la subida de impuestos que hemos sufrido en 2010 (IVA, retenciones) hay que añadir el incremento del precio de los servicios básicos a que nos tienen acostumbrados cada primero de año. La luz sube un 9,8% pese a los beneficios multimillonarios de las eléctricas. “Poco más de un café”, dice el ministro de Industria, Miguel Sebastián, sin que se le caiga la cara de vergüenza. Sube también el gas natural, un 3,93%, y la botella de butano, un 3,13%, y suben los billetes de tren, y los de cercanías, y el peaje de las autopistas y la inflación.
Los bancos, principales causantes de la crisis, siguen repartiendo dividendos entre sus accionistas con el dinero que les prestamos para rescatarlos; patrocinan torneos y escuderías, y reparten bonus entre sus ejecutivos. Viven de nuestros ahorros pero nos suben la “comisión de mantenimiento”, y nos cobran por enviarnos una carta a casa, y la cuota por la tarjeta de crédito que utilizamos para comprar y por la que ellos reciben una comisión sobre lo que hemos gastado. Si pides un crédito te miran de reojo, y si vas a sacar el dinero del mes el cajero te desafía con la mirada.
A los bancos tendríamos que recordarles que si nos llevamos nuestros depósitos (la suma de calderillas es una cantidad considerable) no son nada, y al Gobierno que no estamos dispuestos a aceptar sin más lo que decida el nuevo poder mundial, eso tan etéreo que llaman mercados y que ha sustituido a la política.
Como dice la canción, la vida sigue igual… y si queremos cambiarla vamos a tener que remangarnos.
Hasta el próximo lunes.
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« Respuesta #23 : Viernes 28 de Enero de 2011, 04:09 »

CUMBRE DE DAVOS


Los inversores sentencian: la eurozona se resquebrajará en cinco años


El 60% de los inversores internacionales cree que al menos un país de la zona euro abandonará la moneda única antes de 2016.

2011-01-27


 LIBERTAD DIGITAL


Los mil inversores de todo el mundo que Bloomberg ha encuestado durante los días previos a la Cumbre Económica de Davos están divididos sobre muchas cuestiones: si caerá o no España, si las políticas seguidas hasta la fecha han sido acertadas o no o si la crisis del euro podría desencadenar una nueva recesión a escala mundial.

Sin embargo, hay una cuestión en la que la gran mayoría parece estar de acuerdo: la eurozona no sobrevivirá en el medio-largo plazo. De hecho, un 11% piensa incluso que antes de que acabe este año algún país habrá abandonado la moneda única europea. A estos hay que sumarles el 59% que piensa que alguien caerá durante el próximo lustro. Y otro 13% piensa que al menos un país terminará saliendo de la unión monetaria, aunque sea a más largo plazo.

Son unas previsiones muy pesimistas que contrastan con la contundencia con la que Nicolas Sarkozy ha asegurado este mismo jueves en la localidad Suiza que ni él ni Angela Merkel dejarán "caer nunca el euro". El presidente francés se ha puesto poético y ha tirado de los libros de historia para asegurar que la moneda única es Europa y que significa "sesenta años de paz".

Los inversores no parecen demasiado de acuerdo con Nicolás Sarkozy, aunque sobre una posible caída conjunta de la eurozona hay más dudas que sobre la eventual salida de alguno de sus miembros. Así, el 45% (un porcentaje alto, pero no mayoritario) piensa que en los próximos cinco años la moneda única desaparecerá, mientras un 48% cree que esto nunca ocurrirá. Pero incluso, algunos de los optimistas, como Kenneth Broux, economista jefe de mercados de Lloyds TSB, piensan que la unión se mantendrá fundamentalmente por razones no económicas: "La inversión política en el proyecto en marcha es demasiado alta".

Respecto a los países, en zona de riesgo, los analistas están divididos sobre el futuro de Portugal y se muestran optimistas acerca del futuro a medio plazo en España e Italia. En este sentido, un 47% piensa que el Tesoro luso quebrará, mientras un 48% piensa que aguantará. Respecto a la hacienda hispana, dos tercios confían en su capacidad para hacer frente a sus obligaciones; y un 75% piensa lo mismo del Gobierno italiano.
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« Respuesta #24 : Miércoles 02 de Febrero de 2011, 06:09 »

así SERÁ 2011



Suben los gastos, bajan los ingresos: las familias, ante el peor año de la crisis

El euríbor, la inflación la luz, el tren, el tabaco... la lista de incrementos en los precios para los próximos doce meses es casi interminable.

2011-01-31


 D. SORIANO-LD




La economía española cayó en 2010 un 0,2%, un descenso que se suma al 3,7% que perdió en 2009. Para este año que ahora comienza, las previsiones son más optimistas: el Gobierno apuesta por un crecimiento del 1,3%, aunque los analistas lo sitúan en el entorno del 0,6-0,7%. Sin embargo, a pesar de este ligero repunte en el escenario macro, para las familias españolas éste será seguramente el peor ejercicio de la crisis. Los ingresos caen, los gastos suben y no se ve ningún resquicio en el horizonte.

Para una recuperación económica es necesario un ajuste. ¿Eso qué significa? Pues que  las empresas tienen que reducir sus costes y ganar competitividad; y la administración pública cuadrar sus cuentas. El problema es que lo primero, en una economía tan rígida como la española, sólo se consigue a base de reducir salarios, cambiar el sector productivo o pérdida de empleos. Y lo segundo (acabar con el déficit público) los gobiernos lo intentan conseguir con restricciones de gasto y, a veces, subidas de impuestos. España está ahora terminando este ajuste. Seguramente, eso traerá los primeros brotes verdes (esos que nos anunciaron hace más de dos años), pero crecerán a costa de que los bolsillos de los españoles se vacíen un poco más.

Entre unas cosas y otras, las familias pueden ver reducido su poder adquisitivo entre un 10 y un 15% de media. Y así, será muy difícil que se recupere la actividad económica, el consumo y la confianza empresarial. Tampoco hay noticias sobre posibles bajadas de impuestos que alivien la carga de los hogares; en todo caso, los rumores apuntan a una subida a lo largo de 2011 y eso que el esfuerzo fiscal de los españoles está entre los más altos de Europa.

Más gastos

1. Euríbor: Ha subido este enero hasta el 1,550%. Sigue siendo un nivel bastante bajo desde el punto de vista histórico pero ya está tres décimas por encima de lo que marcaba en marzo del año pasado. Además, la tendencia parece ser al alza y con la inflación de la eurozona por encima del 2%, se empieza a hablar de que quizá el Banco Central Europeo pueda plantearse una subida de tipos en los próximos meses, lo que llevaría aparejada inmediatamente un incremento del índice (y, a continuación, de las hipotecas).

Con el nivel actual, una hipoteca media de 150.000 euros, contratada en enero de 2010, con un plazo de amortización de 25 años y un diferencial del 0,25 %, pasará de tener una cuota de 581 a 603 euros al mes, una subida de 22 euros mensuales o 264 al año.

2. Inflación: Este lunes se ha sabido que el Índice de Precios de Consumo (IPC) ha alcanzado en enero el 3,3%, el nivel más alto desde mediados de 2008. Normalmente, las crisis van acompañadas de moderación en los precios, sin embargo, la subida del petróleo y las materias primas han impulsado los precios en los últimos doce meses (en febrero de 2010 este índice marcaba un 0,8%).



3. Petróleo: Los precios de las materias primas y de la energía han estado subiendo de forma constante desde comienzos de 2010, pero esa tendencia se ha agudizado en las últimas semanas y la preocupación ha crecido aún más con las revueltas en Túnez y Egipto. Este lunes el barril de Brent llegó a cotizar en algunos momentos por encima de los cien dólares, cuando a inicios del año pasado no llegaba a los 75. Y si se mantienen las tensiones políticas en el mundo árabe, la cosa podría, incluso, empeorar. La gasolina ya ha marcado máximos en las últimas semanas: llenar un depósito de 50 litros cuesta ahora 9 euros más que hace un año.

4. Facturas: Este mes de enero ha visto incrementos importantes en muchos de los productos con precios regulados por los poderes públicos. La mayoría de los titulares se los ha llevado la subida del 9,8% de la luz, pero también serán más caros a partir de ahora el recibo del gas (3,9%), la bombona de butano (3,1%) o los billetes de cercanías (3,1%). Y hay que tener en cuenta que varios de estos bienes ya tuvieron importantes subidas a lo largo de 2009.

5. Impuestos especiales: Sólo los fumadores se están viendo afectados, pero lo son en una cantidad muy importante. La subida del pasado diciembre fue del 24%, que se une al 30% de mediados de 2009. De esta manera, la cajetilla en España casi ha doblado su precio en los últimos dos años. Se habló de que también subirían los impuestos al alcohol, pero el Gobierno finalmente no se decidió, aunque muchos piensan que serán los siguientes.

6. IVA: La subida del IVA fue aprobada hace unos meses y, evidentemente, mantendrá sus efectos a lo largo de todo 2011. Desde el pasado 1 de julio, los españoles pagamos untipo medio del IVA dos puntos más alto, hasta el 18%, y un tipo reducido, del 8% (frente al 7% anterior). Sólo se mantuvo, en el 4%, el tipo superreducido, que se aplica a los bienes de primera necesidad, como el pan, la leche, el queso o los huevos.

Menos ingresos

En épocas de bonanza, los incrementos en los precios suelen ir acompañados, al menos en parte, por subidas de los ingresos. Sin embargo, este comienzo de 2011 está viendo como las ganancias de numerosos colectivos se estancan o incluso retroceden. Serán muy pocos los españoles que vean incrementarse sus ingresos por encima del coste medio. Es decir, la mayoría de la población sufrirá una pérdida neta de poder adquisitivo o, lo que es lo mismo, será un poco más pobre en 2011 que un año antes.

1. Pensionistas (8,5 millones de españoles):Este año verán congeladas sus pagas. Se les ha subido en enero simplemente para compensar la desviación de la inflación respecto a noviembre de 2010 (del 1% previsto al 2,4% real), pero no tendrán el ajuste respecto al incremento previsto para 2011. Es decir, todo lo que aumenten los precios este año lo perderán los pensionistas. Y ya hemos dicho que el IPC está en el 3,3% y subiendo...

2. Funcionarios (3 millones):Este colectivo lo tiene incluso peor que los pensionistas, porque en el tijeretazo de mayo, el Gobierno les impuso una reducción de los sueldos del 5% que, además, se verá incrementada aún más para 2011 (entre un 4 y un 8% adicional según cálculos de Fedeca).

3. Asalariados con convenio (7 millones): Es el grupo más difícil de medir, por su variedad y sus muy diferentes situaciones en función del sector, empresa, cargo, etc. La única estadística fiable es la que mide el incremento salarial medio registrado por el Boletín de Estadísticas Laborales del Ministerio de Trabajo y que compara los sueldos pactados en los 2.704 convenios colectivos firmados o renovados a lo largo del año (puede servir como aproximación para el resto de los asalariados españoles, unos 7 millones). Este índice subió un 1,3% en 2010, la mitad que en 2009 y casi la tercera parte que el 3,3% que ha marcado este lunes el IPC. En este sentido, podría decirse que los empleados españoles han perdido entre un 1,5 y un 2,5% de poder adquisitivo por la vía de los ingresos.

4. Parados sin prestación (1,7 millones):Los desempleados españoles verán disminuidos sus ingresos por dos vías. En primer lugar, por la finalización de su período de cobro: tras más de tres años de crisis, el derecho a la prestación se está agotando para muchos desempleados. Además, el Gobierno ya ha anunciado que endurecerá los requisitos para acceder a la ayuda de 426 euros (la paga sólo sumará entre 350 y 400 euros y será para parados con cargas familiares que estén haciendo cursillos de formación). Sin duda, ésta es la situación más crítica de todas, porque son casi dos millones de personas que no obtendrán ningún ingreso (y eso en un momento de alza en los precios).
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« Respuesta #25 : Viernes 25 de Marzo de 2011, 04:37 »

Bestinver: "Estamos peor que Portugal"



¿Sobrevivirá España al agujero de su sistema financiero?



2011-03-24

 D. Soriano / M. Llamas-LD


¿Caerá España? Ésta parece ser la principal duda entre los inversores y los analistas extranjeros. Sin embargo, otra cuestión importante es cómo caerá o qué podría arrastrar al país al precipicio. Hasta ahora, ha habido dos rescates en la eurozona (Grecia e Irlanda) y ya se da por descontado el tercero (Portugal).

Sin embargo, los tres han sido muy diferentes. Podría decirse que lusos y helenos han pagado fundamentalmente la irresponsabilidad de sus gobiernos y unos niveles de deuda y déficit públicos insostenibles. Los irlandeses, por su parte, fueron víctimas de una decisión concreta: el respaldo a los bancos por parte de su Estado.

Tras Portugal, todo el mundo mirará a España. El agujero en las cuentas públicas es relevante, pero posiblemente podría solucionarse si no fuera porque el Estado también se ha comprometido a través del FROB a rescatar a las entidades en problemas. Quizás este sobrepeso sea demasiado alto. Por eso, la pregunta tiene tres derivadas: ¿aguantará España, le pasará lo mismo que a Portugal o será una caída a la irlandesa?

El sector financiero

En 2007 y 2008, durante los primeros meses de la crisis, los sectores financieros estadounidense y británico veían caer entidades del tamaño de Lehman Brothers o Northern Rock, y como muchas otras eran rescatadas con dinero del estado. Entonces, muchos alabaron la fortaleza de los bancos y las cajas españolas, ejemplo de cómo prepararse durante los tiempos de bonanza para cuando llegasen los malos momentos. Rodríguez Zapatero llegó a hablar del sector financiero "más sólido del mundo".

Esta percepción fue cambiando con el paso del tiempo, según se hacía palpable que en los balances de las entidades se escondían activos procedentes de la explosión de la burbuja inmobiliaria que podían arrastrar consigo a sus poseedores. Bancos y cajas, especialmente éstas últimas, comenzaron a ocupar las portadas de los diarios por sus dificultades.

Quizás ahora estemos viviendo los momentos culminantes, los que marcarán qué entidades se salvarán y cuáles no saldrán vivas de esta crisis. En apenas dos días se han sucedido las noticias sobre la mala situación de los bancos y cajas y sobre el peligro que eso implica para el conjunto del país. Moody’s ha rebajado la nota de 30 entidades; la caída de Portugal ha dejado de manifiesto que el sector tiene más de 75.000 millones en deuda lusa; y por si esto fuera poco, dos de los mejores analistas del país en su campo -Idealista y Bestinver- han pronosticado que el agujero en los balances es mucho mayor del previsto. ¿Se acerca la tormenta perfecta al sector financiero español?

Bestinver: "España, peor que Portugal"

Fernando Bernad, uno de los analistas de la mejor firma de inversión del país en las últimas décadas, ha sido contundente este jueves en unas palabras a la agencia Blooomberg, en las que asegura que la situación de "España es peor que la de Portugal".

En su opinión, la economía lusa tiene "menos problemas" que la de su vecino, algo que achaca especialmente a sus bancos. El Banco de España calcula que las necesidades de recapitalización serán de 12.500 millones, mientras Moody’s lo sitúa en 50.000 millones. Por su parte, Bernad apunta: "No sabemos cuáles serán las verdaderas necesidades de capital, pero es mucho más de lo que la gente está hablando".

Idealista: 100.000 millones de agujero

Por su parte, en una entrevista en Bloomberg, Jesús Encinar, fundador de Idealista.com, ha asegurado que en su opinión el agujero del sector financiero es de entre "80.000 y 100.000 millones de euros", frente a los 15.000 millones estimados por el Banco de España. En su opinión, los bancos y las cajas siguen contabilizando parte de sus propiedades en niveles de "antes del boom, más que en los valores actuales". Y la diferencia es grande, porque los precios en muchas partes de España han llegado a caer hasta un 40% en los últimos tres años.

Según Encinar, desde las empresas inmobiliarias como la suya, están intentando "informar a los bancos acerca del valor de sus propiedades, pero ellos no reducen los precios porque afectaría a los datos que entregan al Banco de España". Según sus cálculos, unas 30.000 de las 768.000 viviendas que maneja su portal son propiedad de bancos y cajas. Además, advierte de que los precios están cayendo muy poco a poco, sin que llegue a producirse el ajuste necesario.

Algunos elementos externos, como la subida de tipos del BCE (anunciada para abril) podrían acelerar esta dinámica. Según Idealista, antes de la noticia, unos 5.000 usuarios rebajaban sus pisos en venta en el portal, desde la noticia, lo hacen unos 8.000 (tanto los que temen que el mercado se complique como aquellos que piensan que no podrán pagar su hipoteca con los nuevos tipos).

S&P: 64.000 millones

No sólo Jesús Encinar ha hecho en las últimas horas estimaciones sobre la situación de bancos y cajas. El miércoles, Standard&Poor’s (S&P) ha hecho públicas sus propias cifras. En su opinión, el sistema financiero español necesitaría captar fondos adicionales por importe de 64.000 millones de euros para cumplir con un umbral mínimo de capital del 7%, en un hipotético escenario de extrema tensión dibujado por sus analistas para comprobar la resistencia de los países europeos a una severa recesión económica, combinada con un empeoramiento del acceso al crédito y un acusado incremento de los tipos de interés.

Bajo las premisas establecidas por S&P en este ejercicio, que la propia calificadora de riesgos se ha apresurado a subrayar que "no es la expectativa central, sino una simulación", el PIB de España sufriría una caída agregada entre 2011 y 2015 del 20%, la tasa de paro alcanzaría el 25%, mientras el desplome bursátil sumaría un 70% y el precio de la vivienda bajaría un 45%.

"Este hipotético escenario de estrés es deliberadamente más extremo que nuestro escenario base", precisó la responsable de crédito de S&P para la región EMEA (Europa, Oriente Próximo y Africa), Blaise Ganguin. "No pensamos que vaya a producirse un shock sistémico de este calado", puntualizó.

Moody’s: suspenso a 30 entidades

La calificadora de riesgos ha rebajado en un peldaño la nota de solvencia de una decena de entidades, mientras que quince han visto recortado su rating en dos escalones y el resto, en tres o cuatro niveles. Las cajas, especialmente, han salido malparadas, por las dudas sobre los activos inmobiliarios en sus balances (ver gráfico). Sólo Santander, BBVA y La Caixa mantienen su calificación, mientras que Banco Pastor, Catalunya Caixa y Banco de Valencia han visto rebajada la calidad de su deuda hasta "Ba1", dentro del llamado grado especulativo o "bono basura".

Asimismo, la nota de solvencia de otras nueve entidades (Cajamar, Novacaixagalicia, BBK, Caja España, Caja de Ahorros Municipal de Burgos, Caja de Ahorros de Avila, Caja de Ahorros de Segovia, Ahorro Corporacion Financiera y Lico Leasing) queda fijada en "Baa3", al borde del "bono basura". Entre las entidades que han sufrido una rebaja de sólo un escalón se encuentran Unicaja, la CECA, Bankinter, Caja Vital, Caja Rural de Navarra y Banco Sabadell, Caja Rural de Granada, Caja de Ahorros de la Rioja y Bancaja.



Por su parte, Banco Popular y Banesto han visto rebajada su nota de solvencia en dos escalones, así como Banca March, Ibercaja y Santandaer Consumer Finance, Caja Laboral, Cajastur, CAM y Caja Cantabria. Por su parte, Caja Madrid sufre una rebaja de tres escalones en su rating.

Portugal: 75.000 millones de exposición

La puntilla para el sector financiero ha sido la noticia del más que posible rescate a Portugal. España es el mayor acreedor del país luso. En concreto, las entidades nacionales han prestado al sector público y privado del vecino un total de 108.600 millones de dólares (casi 76.500 millones de euros), según los últimos datos del Banco Internacional de Pagos (BPI) -el banco central de los bancos centrales-, correspondientes al tercer trimestre de 2010.

Portugal adeuda a los bancos extranjeros cerca de 227.000 millones de euros en total. De este modo, España es el principal acreedor de Portugal, con casi un tercio de su deuda en manos de entidades nacionales. La gran mayoría de los créditos corresponden a empresas no bancarias lusas, cuya cuantía asciende a casi 50.000 millones. Sin embargo, cabe tener en cuenta que la economía privada lusa depende en gran medida del sector público, ya que su peso asciende al 50% del PIB.
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« Respuesta #26 : Jueves 07 de Abril de 2011, 06:49 »

España empeora sus previsiones del PIB y el desempleo




hace 4 horas 56 mins

 
España dijo el miércoles que bajó sus previsiones para la tasa de expansión del Producto Interior Bruto (PIB) de 2012 y 2013 y subió sus previsiones de paro entre los años 2011 y 2013, en un contexto de mayores tipos de interés y encarecimiento de las materias primas.


La nueva previsión de PIB para 2012 apunta a un crecimiento del 2,3 por ciento frente al 2,5 por ciento de la previsión anterior y además se reduce la previsión para 2013 hasta el 2,4 por ciento, frente al 2,7 por ciento anterior.

"El crecimiento se revisa ligeramente a la baja en 2012 y 2013 debido a que los tipos de interés esperados son más elevados y los precios de las materias primas más altos", dijo la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, quien presentó las nuevas previsiones en una rueda de prensa.

La previsión de crecimiento para 2011 queda sin cambios, en el 1,3 por ciento.

Por su parte, la nueva proyección para la tasa de paro este año se eleva hasta el 19,8 por ciento frente al 19,3 por ciento de la previsión anterior. La nueva previsión para 2012 es del 18,5 por ciento frente al 17,5 por ciento de la anterior proyección, mientras que para 2013 se eleva hasta el 17,3 por ciento desde el anterior 16,2 por ciento previsto.

De esta forma, el desempleo no bajaría hasta el 16 por ciento hasta 2014.

"El mayor dinamismo de la población activa, que ya se vio en 2010, obliga a revisar al alza la tasa de paro para este año y los siguientes", dijo Salgado.

España cerró 2010 con una tasa de paro del 20,3 por ciento, muy por encima de unas previsiones iniciales que apuntaban al 19,4 por ciento.

Según la ministra, la modificación de las previsiones del desempleo obedece a una actualización de sus estimaciones conforme a una evolución peor de lo esperado en el último trimestre de 2010 y los primeros meses de 2011.

Salgado aprovechó su intervención para anunciar que en junio el Gobierno presentará el techo del gasto de la administración central de 2012, de acuerdo con el compromiso adoptado en el último consejo de líderes europeos.

Pese a que las nuevas previsiones de crecimiento y paro son aún mejores que las del Banco de España, la ministra de Economía subrayó que sus estimaciones obedecen a un ejercicio realista del Gobierno, que ha considerado todos los factores que gravitan sobre la economía española.

La ministra advirtió, como recientemente hiciera el Banco de España con su previsiones sobre la economía doméstica, que el precio del petróleo es una variable importante con vistas al comportamiento futuro de la economía.

No obstante, señaló que el efecto de los precios del petróleo y los mayores tipos de interés a largo plazo tienen un efecto diferido en la economía, lo que le ha llevado a mantener la previsión de crecimiento para este ejercicio.

"Los indicadores económicos conocidos hasta ahora del primer trimestre del año (...) son absolutamente compatibles con la previsión del crecimiento del Gobierno para el año 2011 (del 1,3 por ciento)", dijo.

Asimismo, señaló que el crecimiento previsto en los mercados externos será superior al presupuestado inicialmente, lo que tendrá un impacto positivo en el PIB español de este año, contrarrestando el estancamiento de la demanda nacional, que se mostrará más débil de lo inicialmente previsto.

ESPAÑA NO PUEDE DAR PRÉSTAMO BILATERAL A PORTUGAL

En un momento en el que los mercados de deuda se ceban con Portugal ante el temor a un programa de créditos europeo tras la dimisión del gobierno luso y el anuncio de un déficit público peor del anunciado inicialmente para 2010 para ese país, el Gobierno español no tocó sus propias previsiones presupuestarias, que suponen rebajar el déficit fiscal hasta el 3 por ciento en 2013.
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« Respuesta #27 : Martes 12 de Abril de 2011, 06:55 »

España, siguiente país en pedir el rescate según «Financial Times»


Según publica hoy "Financial Times" en su página web, el analista financiero de este diario Wolfgang Munchau sitúa a España como el próximo país en pedir el rescate, debido a su alta deuda externa y la crisis inmobiliaria, que ha afectado también al sistema financiero.

 11 Abril 11 - Londres - Redacción Larazón.es



Según Wolfgang Munchau, analista financiero del diario británico “Financial Times”, España sería el próximo país de la Unión Europea en necesitar un rescate, tras los casos de Grecia, Irlanda y Portugal. Las razones que aduce Munchau son el elevado endeudamiento externo de nuestro país, la fragilidad del sistema financiero, sobre todo por su exposición a la crisis inmonibiliaria, hecho éste que cita precisamente como otro motivo de este posible rescate.

'La mezcla de alto endeudamiento externo, la fragilidad del sector financiero y la probabilidad de más descensos en los precios inmobiliarios aumenta las posibilidades de sufrir un estrangulamiento del crédito en algún momento. Y eso quiere decir que España será el próximo país en pedir ayuda financiera a la UE y al Fondo Monetario Internacional. Respecto a las numerosas declaraciones oficiales en el sentido de que España está a salvo, creo que simplemente forman parte de la autocomplacencia que ha caracterizado a Europa en lo que a la crisis europea se refiere”, asegura Munchau.

Estas declaraciones no coinciden, sin embargo, con las declaraciones de los principales líderes económicos mundiales y de otros medios de comunicación, que en los últimos días, tras el caso de Portugal, han situado a España fuera del rescate, entre otras cosas por las reformas económicas acometidas en los últimos meses.
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« Respuesta #28 : Lunes 18 de Abril de 2011, 05:29 »

Recarte: "El 20% de paro nos puede arrastrar a la situación de Grecia o Portugal"


Alberto Recarte, Pedro Schwartz y John Müller analizan en Debate en Libertad las reformas que necesita España para evitar el "rescate" o el "default".
 

2011-04-17

 LIBERTAD DIGITAL


Invitados de lujo para el programa Debates en Libertad del pasado sábado. Alberto Recarte, presidente de Libertad Digital, Pedro Schwartz, catedrático y el periodista John Müller analizaron en los estudios de LDTV bajo la batuta de Javier Somalo las reformas que necesita abordar España con urgencia para terminar en una situación como la de Grecia o Portugal, que más que de rescate financiero puede convertirse directamente en la restructuración de la deuda pública.

Así, a lo largo del programa, los tres expertos desgranaron los puntos fuertes y débiles de nuestra economía y los pasos que debe dar si quiere evitar el desastre. En este punto, Recarte no descartaba la opción de la banca pública, es decir la nacionalización del sistema de cajas, pero sujeto a un corto periodo de tiempo.

Una de las claves es el sistema financiero que no termina de reestructurarse, pese a que el Gobierno insiste en que la reforma ya está abordada. Otra, el mercado de trabajo. "Un 20% de paro puede arrastrarnos a todos a una situación como la de Grecia y Portugal" que están cerca de la suspensión de pagos, advertía Recarte.

Los tres analistas se mostraron, en cualquier caso, pesimistas sobre la situación de nuestro país y las perspectivas de mejoría ya que ninguno confiaba demasiado en que nuestros políticos se atrevan a abordar las reformas necesarias en su conjunto. De no hacerlo, insistía Recarte, el deterioro de nuestra economía se acentuará y "hay un momento en que las cosas se tienen que romper".
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« Respuesta #29 : Miércoles 04 de Mayo de 2011, 04:19 »



Martes 3 de Mayo


Actualizado a las 19:09:12

 LA CARA OCULTA DE LA EPA


España, al límite: menos de un tercio de la población crea riqueza


De los 47 millones de habitantes que tiene España, sólo 15 trabajan en el sector privado. Mientras, crecen funcionarios, parados y las clases pasivas.

2011-05-03


  Domingo Soriano

España tiene ya casi cinco millones de parados. Pero la llamativa cifra que ha dado este viernes la Encuesta de Población Activa (EPA) ha ocultado algunos otros datos realmente preocupantes para la economía española. Se mantiene la tendencia que hemos denunciado en los últimos meses: cae el número de personas activas, el de ocupados, asalariados del sector privado y empresarios. Mientras, sube el número de funcionarios y de integrantes de las llamadas clases pasivas. El sector productivo español es cada vez más pequeño y su capacidad de aguante está al límite.

La población activa

Los habitantes de cualquier país se dividen en población activa y pasiva. Los menores de 16 años se consideran pasivos (no pueden trabajar), y a éstos se unen los mayores de esa edad que no están buscando trabajo remunerado (pensionistas, estudiantes, amas de casa, etc...). El resto de los mayores de 16 años conforman la población activa, que se divide entre ocupados y parados.

Pues bien, el primer dato que sorprende de la última EPA es que esta población activa ha caído en España casi en 43.000 personas en el último semestre. Es decir, ha habido un descenso neto de trabajadores en el mercado laboral, bien porque se han ido de España o bien porque han dejado de buscar trabajo. Y a pesar de este descenso, ha subido el paro, lo que es doblemente preocupante: aunque hay menos gente buscando empleo (lo que debería ser un pequeño alivio para el mercado) había 213.000 desempleados más en marzo que en enero.

Pero además, analizando los datos con algo más de cuidado, salen a la luz algunas otras cifras que deberían llevar a reflexión sobre la capacidad de crecimiento de la economía española. En el último año, ha caído el número de empleados del sector privado y de empresarios. Por otro lado, han crecido los trabajadores del sector público y las clases pasivas. Cada vez más gente vive de los impuestos o los sueldos de otros.

El mercado laboral, en cifras

De esta manera, según el último censo, en España viven 47 millones de habitantes. Analizando los datos de la EPA y del último censo de población, se pueden distribuir, aproximadamente, de la siguiente manera:

1. Clases pasivas: unos 23,5 millones, aproximadamente.

Menores de 16 años: 7.900.000.

Población mayor de 64 años: 7.800.000

Inactivos entre 16 y 64 años (que no buscan trabajo remunerado): 7.700.000

2. Población activa: unos 23 millones.

Funcionarios: 3.185.900 (doce meses antes sumaban 3.088.000)

Parados: 4.910.000 (han subido en 297.000 desde marzo de 2010)

Empresarios: 2.838.000 (en marzo de 2010 eran 2.927.000).

Asalariados de del sector privado: 11.935.000 (hace un año eran 12.165.000).

Otros (miembros de cooperativas,...): 200.000 personas.



Según los datos anteriores, la suma de miembros del sector privado ronda los 15 millones de un total de 47 millones de habitantes. Esto no quiere decir que los 32 millones restantes no aporten nada a la sociedad o no merezcan la paga que reciben.

Un país necesita buenos funcionarios (jueces, policías...) y sus sueldos tienen que pagarse con los impuestos de todos, incluidos los que les cobran a ellos. Evidentemente, los pensionistas merecen la prestación que se han ganado durante muchos años de esfuerzo. Los parados han cotizado para ganarse el derecho a un subsidio. Y otros colectivos, como estudiantes y amas de casa, también son imprescindibles en el presente y el futuro de cualquier sociedad.

El problema no es ése. La cuestión es si los sueldos y los impuestos de los quince millones de trabajadores y empresarios del sector privado pueden sostener al resto. O si no sería necesario que se ampliase la base de esa estructura productiva. La tendencia en España en los últimos treinta años ha marcado un incremento del número de pensionistas y estudiantes (lo que es bueno porque quiere decir que se ha elevado la esperanza de vida y hay más jóvenes que continúan estudiando, etc...); pero también del número de parados y funcionarios (tanto los que son necesarios como los que no).

De esta manera, la foto de la economía española muestra que le cuesta mucho hacer crecer el número de trabajadores del sector privado (el que crea riqueza). Mientras, el resto de los subgrupos mantienen una tendencia creciente imparable. Además, no es una cuestión de los últimos cuatro o cinco años. Como explicábamos hace unos meses, el número de funcionarios ha pasado de 1,3 millones a 3,2 (casi un 150% de incremento) en las tres últimas décadas, mientras que el de miembros del sector privado sólo ha crecido de 11 a 15 millones (un 36%).
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